11/5/10

l’exòtica futurista de Cibelle

El món tal com el coneixem s’ha acabat, i ets un dels pocs que han escapat a la devastació fugint a una altra galàxia. De tant en tant no pots resistir-ho i muntes en la teva nau per a tornar al teu planeta i veure què n’ha quedat: una roca flotant amb una jungla, amb micos i ocells mutants, on es troba Las Vênus Resort Palace Hotel, l'únic reducte dels supervivents que somien escoltant les cançons de la decadent Sonja Khalecallon i la seva banda Los Stroboscopious Luminous. Aquesta fantasiosa història és la base del nou alter ego de la cantant i multiinstrumentista brasilera Cibelle, qui en aquest disc, titulat precisament Las Vênus Resort Palace Hotel, pretén "dur l'exòtica a altre nivell".

Disfressada com una vedette emplomada i kitsch, envoltada de sons ambientals de pel•lícula de sèrie B, i després de donar-nos la benvinguda, Cibelle ens ofereix un espectacle en tota regla, que inclou un repertori amb balades de ciència ficció dels anys cinquanta (Man From Mars), grans temes amb ànima d’estàndard per a Nancy Sinatra o Petula Clark (Melting The Ice), seudotangos (Braid My Hair), westerns fantasmals (The Gun And The Knife) i brechtiades amb aires de circ i fira ambulant (Mr And Mrs Grey).

No falten les versions insòlites: el calipso Underneath The Mango Tree d'Agent 007 contra el Dr. No (1962), el cabareter Lightworks del pioner de la música electrònica Raymond Scott, digne de les nits de burlesque a la sala Apolo de Barcelona, i la balada jazz It's Not Easy Being Green de la… granota Gustau.

Amb la coproducció de Damian Taylor, director musical de Björk, i la col•laboració de Josh Weller, Mocky, Sam Genders (Tunng) i altres, Cibelle ha construït un personatge fascinant que no hauria de limitar-se a un sol disc. Al final de l'espectacle, la cantant del mític Sâo Paulo Confessions (99) de Suba ens diu que espera que tornem sovint al seu nightclub. Repetirem, sens dubte.

Per cert, Cibelle actuarà a Barcelona el dijous 19 de maig, en concret a la sala Apolo.

De moment, aquí podeu veure dos vídeos del nou disc. El primer és Lightworks.


I aquest altre és Man From Mars (UFO Transmission From Outer Space):


4/5/10

el desig segons la Maika Makovski

La dura realitat és aquesta: cada cop tinc menys temps per actualitzar el Museu del rock... i per fer moltes altres coses que voldria. Com diria aquell, se m’acumula la feina i quan arribo a casa no tinc gaire ganes de posar-me tres hores més davant la pantalla de l’ordinador.

Però com es tracta de tornar a agafar els costums poc a poc, començaré amb un gran tema. Els qui seguiu aquest bloc ja sabreu que de tant en tant publico entrevistes que surten a la revista Rockdelux, però sense tallar ni editar, tal i com es van fer. I tornaré amb l’entrevista més recent: la protagonista és la cantant mallorquina Maika Makovski. Podeu llegir l’article en el número de maig de RDL, però només aquí la trobareu íntegra.

Una breu introducció: havia quedat amb la Maika a una taberna del carrer Verdi del barri barcelonès de Gràcia. Quan vaig arribar estava tancada "per malaltia de l’amo" o un motiu similar. Va aparèixer la Makovski i vam decidir anar a un altre bar de la Plaça de la Virreina, i mentre ens hi dirigíem vam descobrir no només que tots dos vivíem a Gràcia, sinó que érem pràcticament veïns. La conversa que trobareu a continuació es va desenvolupar dins del bar.

Naciste en Palma, has estudiado en un internado suizo, has vivido en Nueva York y ahora en Barcelona, y por tus venas corre sangre andaluza y macedonia. Todo ese batiburrillo de experiencias y de procedencias, ¿han influido en tu música? Yo creo que sí, porque para mí la música es un reflejo de la persona. Lo que pasa es que no sé muy bien cómo. Son cosas que ocurren de una forma muy natural y que me es muy difícil de identificar específicamente, pero que estoy convencida de que han influido.

¿Hay cosas que todavía no han aflorado y un día te descolgarás con un disco cantando en macedonio? Podría ser. De hecho ya escribí un tema eslavo gitano (se ríe) que a mi padre le hizo mucha ilusión.

Tu padre, Vangel Makovski, es un multiinstrumentista. Supongo que con esos antecedentes, tu destino era la música… ¿Te viste obligada un poco por las circunstancias o te habías planteado otro futuro? Obligada no, desde luego. Me marcó en el sentido de que me empapé de música en esos años en que dicen que son tan importantes los estímulos que tienes alrededor. Una de las primeras cosas que recuerdo es estar sentada en un concierto de mi padre, o no comer si no me ponían un disco suyo. Entonces, la música era una parte muy activa de mi vida. Y después mi padre trajo un piano y me empezó a dar clases, y aquello era una tortura, porque muy bien como músico, pero como profesor… Iba tomándome la música como algo muy natural, y no fue hasta los 13 años que empecé a plantearme que podía ser algo que hiciera profesionalmente, una carrera de por vida.

Eres una artista precoz: compones desde los 12 años, a los 15 te presentaste en el Festival de Pop Rock de Palma en 1998 (y quedaste segunda). ¿Cómo lo has hecho para no convertirte en una de esas artistas repelentes tipo Miley Cyrus? O dicho de otro modo, ¿cómo has conseguido mantener la cordura? De casualidad. Cuando tienes esa edad, siempre das tumbos: no tienes vocabulario para expresarte y no tienes una experiencia detrás. Podría haberme caído perfectamente en algún momento del camino y haber acabado haciendo un disco que no es el que yo quería hacer, porque creo que siempre he tenido un mínimo de criterio. Pero sí que quizás hubiera minado mis ganas de seguir trabajando o hubiera minado el camino para enderezarme. Así que ha sido casi de casualidad y, sobre todo, también porque soy yo la que escribo las canciones. Estás en un núcleo mucho más compacto cuando eres tú quien escribe que cuando dependes de alguien que te pase la canción.

Has estudiado en el Taller de Músics y el Aula de Música Moderna i Jazz. ¿Te sirvió de algo? Te lo pregunto porque los que pasan por allí, en especial los que se dedican al jazz, tienen un defecto: poseen una técnica perfecta pero no hay pasión ni sangre en su interpretación, cosa que a ti no te ocurre. No sé muy bien si me sirvió de algo porque estuve muy poco tiempo ahí. Fue más bien una excusa para venir a Barcelona, para escapar de la insularidad porque en ese momento yo estaba en Palma, que algo que yo realmente quisiera hacer con ganas. Me sirvió quizás a la hora de… bueno, eso ya lo sabía hacer, ya sabía escribir partituras… No sé, no creo que la técnica esté mal, si no se come a la personalidad. A mí es que nunca me ha gustado estudiar música, es como estudiar matemáticas (se ríe).

No te conozco, pero me da la impresión que eres ese tipo de mujer que nos gusta tanto a los hombres, con un carácter espontáneo y dado a sorprender, pero que en el fondo no te gusta atarte a nada ni a nadie. Creo que aplicas esto a la música: parece como si no te gustara ligarte a un estilo determinado, sino picotear de aquí y de allá. ¿Estoy en lo cierto? Creo que tienes razón (gran carcajada). Lo de que les gusto a los hombres no lo tengo tan claro (más risas). ¡Qué divertido! A ver, es verdad que soy incapaz de mantenerme haciendo siempre lo mismo, musicalmente hablando. Pero me gusta pensar que estoy siendo siempre honesta, que no estoy picando de aquí y de allá por un tema formal, por no aburrir, sino que con cada cosa nueva estoy estimulándome, estoy estimulando una parte de mí para decir algo honesto. Y en ese sentido sí que sigue una coherencia. Pero es verdad que me cuesta… no sé, me costaría muchísimo hacer lo que hicieron los Ramones o AC/DC, es decir mantenerse tan fiel a un estilo, a una forma de sonar, a una temática incluso.

Si escuchamos tus discos anteriores - el más rock y eléctrico "Kradiaw" (2005), y el más acústico y baladístico "Kraj so kóferot" (2007, "el fin del baúl" en macedonio)-, se nota un gran salto cualitativo con tu nuevo disco. ¿Has completado ya tu proceso evolutivo o en el cuarto disco nos volverás a sorprender? Creo que puede pasar tanto como que encuentre una manera de ampliar el discurso y que siga por este camino, o que empiece a pensar en imágenes que me lleven hacia otro terreno. Por ejemplo, en este disco tenía imágenes como el hombre de las cavernas, la repetición, la espiral o el color negro. Tenía imágenes en la cabeza que me llevaban a hacer una música determinada. No sé si las cosas que me van a pasar durante este año van a complementar esas imágenes o van a cambiarlas por completo.

¿Te has planteado cantar en castellano? De hecho a veces escribo en castellano. Lo que pasa es que todavía no he encontrado mi voz en castellano, quizás porque no lo he hecho tanto.

Aparte de tus influencias reconocidas (Stooges, Damned, The Cramps, Son House, Skip James y otros clásicos del blues del Delta, Neil Young, Ike & Tina Turner, Serge Gainsbourg), ¿te inspiras en cualquier cosa para escribir una canción? He leído por ahí que hasta en tu perro… (Gran carcajada). Sí, es bestial. Incluso las palomas. A veces estoy sentada en un parque y veo cómo persigue el palomo a la paloma, y me meto por el medio a ver qué hace el palomo (sigue riéndose). En fin, que sí, que me inspira más la vida que la música.

¿Te identificas con la palabra cantautora? Me cuesta mucho, porque tiene unas connotaciones y un espacio muy determinados. Y normalmente cuando escuchas ese término te viene a la cabeza un tío con una guitarra cantando sobre temas muy peculiares.

Pero esa imagen ha cambiado un poco… Está cambiando entre la gente que está más metida, pero no creo que haya cambiado en las mentes de las personas. Hay mucha más historia de cantautor de ese tipo que de nuevo cantautor, que puede hacer una música mucho más eléctrica, menos convencional, para lo que había llegado a ser el discurso del cantautor. Pero creo que esa palabra está muy relacionada con esas imágenes en la mente de la gente; en mi mente también, y por eso me cuesta.

¿Entonces prefieres eso que te llaman de "la musa del underground"? ¡No por favor! (se ríe). Es muy curioso, no sé ni cómo ha surgido, pero es muy ajeno a mí también. He dicho alguna vez que el underground para mí es ir al local, coger los trastos, cargarlos en la furgo, montarlos, desmontarlos y volver a descargarlos.

¿Cómo te ves en una escena nacional poblada de chicas frágiles que interpretan folk (Russian Red, Anni B Sweet, Alondra Bentley…)? ¿Eres una excepción?
No me considero una excepción porque no me considero dentro de este panorama, es muy distinto a mí. Además, han surgido a partir de ¿qué año?… ¿2007, 2008? Claro, yo ya venía de otro lugar. Lo veo muy ajeno a mí.

Últimamente existe una cierta tendencia a poner sexo al rock, es decir, a sugerir que por el hecho de estar interpretado por una mujer debe tener una sensibilidad diferente. ¿No es una majadería? Los hombres y las mujeres somos distintos, hay una diferencia. Lo que pasa es que de ahí a que se tenga que plasmar en… Hay hombres muy sensibles que van a hacer lo que se entiende como música más femenina, y mujeres más guerreras que van a hacer música más masculina.

Vamos a uno de esos temas que considero ridículos: el hecho de que te comparen con PJ Harvey, un símil que yo no veo por ninguna parte. ¡Gracias! (exclama jubilosa dando una palmada).

¿Pero no crees que contar con John Parish como productor es como echar leña al fuego, para que los que dicen eso piensen "ves, teníamos razón"? (Gran carcajada). En absoluto. Lo dirán como tontos. Casi que me estaré riendo en su cara, si dicen eso, porque estaré probando que no tienen fundamento musical. Si han escuchado el disco y siguen diciéndolo por un tema tan superficial como que tengamos a John Parish en común, yo me pego dos risas a su costa. Se hace cansino, se hace un poco pesado que estén todo el día con el tema de PJ Harvey, sobre todo porque no es así. No me enorgullezco de parecerme a nadie, sino de conseguir una personalidad propia o de transmitir una personalidad. Para mí es algo secundario y es un daño colateral. A mí lo que me importaba era hacer un buen disco.

¿Varía mucho tu experiencia a la hora de grabar y a la hora de actuar? Es decir, ¿dónde te sientes más cómoda? Hasta ahora siempre ha sido el directo, pero le estoy cogiendo el gustillo a grabar, por todas las posibilidades que te da, y porque también es un mundo que tengo menos explorado y, como antes hemos hablado, me gustan las cosas nuevas. Grabar, si no es nuevo, sí que es más nuevo. Es como ordeñar otra vaca.

Hay una cosa que me ha sorprendido mucho, y es que te declaras una gran admiradora de Prince. Y si viniera y te dijera que quiere producirte un disco, ¿te importaría convertirte en chica Prince? (Gran carcajada). Es una pregunta muy interesante porque me encantan estas situaciones hipotéticas. Una cosa es que me guste Prince y otra es que produzca un disco mío. En realidad, son mundos totalmente distintos. Lo que pasa es que lo llevo escuchando desde los 9 años y lo sigo escuchando y me sigue encantando. Quizás lo que le plantearía es: "¿Qué tal si hacemos un proyecto con otro nombre?". No sé hasta adónde podría seguir mi evolución para llegar al punto en el que pensara que Prince es el productor perfecto. Por ahora no tiene ningún sentido, pero sí que me gustaría… ¡me encantaría trabajar con Prince!

¿Algún día saldrá a relucir en tu música esa afición por él? Podría ser, porque a veces para divertirme escribo música muy… frívola (se ríe).

Creo que el disco está listo desde marzo de 2009. ¿Por qué ha tardado un año en editarse? Está grabado a finales de 2008. Se ha tardado tanto porque hemos tenido que encontrar al equipo de management y la discográfica, hemos estado buscando y no ha sido nada fácil. Todo lo demás, todo lo artístico había salido de una forma muy natural, y no queríamos meternos con alguien con quien nuestras alarmas no estuvieran tranquilas. Queríamos que nuestro instinto nos dijera:"Estas son las personas adecuadas para llevar el proyecto". Y no ha sido tan fácil. Hemos hablado con mucha gente, y ha habido de todo.

¿Cómo ha sido el trabajo con el productor John Parish (Giant Sand, PJ Harvey, Tracy Chapman, entre otros)? ¿Lo fuiste a buscar tú? Se le ocurrió a mi ex manager, y de hecho contactó con él sin decirme nada. Le mandó mis dos álbumes anteriores y John dijo que le parecían interesantes y que le gustaría escuchar las canciones de lo que sería el nuevo disco. Tardé bastante en ponerme en contacto con él, y finalmente le mandé las canciones, y las que más le gustaron eran las maquetas que grabé en mi casa. También le grabé otros temas con la banda en directo. Pero le parecieron más interesantes esas, supongo que porque la producción era más cuca. Y empezamos a intercambiar llamadas y mails: él me hablaba de cómo veía los temas, yo hacía lo mismo, hasta que vimos que teníamos una onda similar y que podíamos llevar la producción hacia un lugar complementario. Entonces dijo que sí, y marcamos unas fechas. Esa es la historia.

Creo que gran parte del disco se grabó en directo en el estudio (en Bristol y Bath). Sí. Me hizo mucha ilusión poder hacerlo porque nunca había podido grabar las canciones como las tocaba en realidad o como las había escrito incluso, que es cantando y tocando la guitarra a la vez, y con la banda. Y además sin claquetas, sin el metrónomo aquel que te hace ir a merced de la máquina. Fue muy orgánico, muy natural.

Maika Makovski - Making of the Album (1) from maika makovski on Vimeo.

El hecho de que se titule solo con tu nombre, ¿significa que es tu disco más personal?
Sí, de alguna forma es un disco más personal, porque creo que he llegado a un punto en el que no hay caretas, todas las canciones reflejan las personas que soy. Es bastante bipolar en muchos extremos, pero lo escucho y me siento identificada con todas las canciones y por tanto "Maika Makovski”" me pareció un título… adecuado.

¿El radical cambio de imagen tiene algo que ver? (Se ríe). Es totalmente casual. Hace varios meses me lo rapé. Fue un regalo que le hice a un amigo, le regalé mi pelo.

En este disco juegas mucho con la voz, haciendo ruidos como en "Game Of Doses" y "Lava Love", e incluso cambiándola, sonando a veces más infantil. ¿Dirías que hay un mayor trabajo vocal que en los anteriores? Siempre voy al servicio de la canción, intento escuchar lo que me pide la canción en cuanto a producción y las voces van igual, como zombies detrás de lo que es la composición. No lo veo elaborado, sino una consecuencia inevitable de los temas. Y como son bastante variados entre sí…

¿Es un disco conceptual, temáticamente hablando? Yo diría que sí. Las letras hablan tanto del deseo como de los sustitutos del amor, la búsqueda de ellos… Sí, es un disco conceptual. Además es como la entrada en una crisis y la salida de una crisis, y creo que también se ve que hay temas más oscuros y otros más luminosos.

A pesar de la diversidad de estilos del disco, hay un espíritu digamos blues/folk acústico norteamericano, presente en "Game Of Doses", "Cars That Want By" y "Ruled By Mars".¿Estás de acuerdo? El concepto del disco, cuando lo escucho, pienso: "Esto es blues". Porque el blues para mí habla de la relación entre el hombre y la mujer, y cuanto más torturada mejor. Pero no me he parado todavía a pensar en qué estilos podría englobarlo. Es muy difícil para mí.



Me gusta mucho la canción "Friends", pero también me perturba. Porque tocas un tema que a los hombres nos pone muy nerviosos, ese concepto tan amorfo e indefinido de "amigo", y encima lo interpretas como una canción infantil, con lo que parece que te cachondees. ¿Es algo intencionado?
(No para de reírse) Me encanta que me digas eso. Un hurra para ti porque lo has acertado. Fue como salió, y luego me di cuenta de lo perverso que era, precisamente por el contraste de dulzura aparente y de perversión en contenido. Pero solo me di cuenta una vez estaba hecho.

La mayoría de canciones se basan en experiencias personales, pero creo que en "The Bastard & The Tramp" te refieres a Ava Gardner y Frank Sinatra. ¿Es así? Tú lo has dicho. No es una novela o una biografía de cómo ocurrió realmente, pero sí que está basada en dos canallas del siglo XX que a mí me llaman mucho la atención.

El disco se publicó en Inglaterra el 5 de abril. ¿Crees que puede funcionar mejor en el mercado anglosajón? De alguna forma sí. Allí ha empezado a sonar en la BBC6, y hay posibilidades de que lo haga en BBCs con menos números. Y aquí pues es casi carne de Radio 3, ¿no?, por el tema del idioma, más que nada. No sé por qué hay una neura tan grande con que el artista de aquí cante en castellano. Y yo lo entiendo si hay un acento macarrónico o si el cantante no sabe hablar en inglés, porque entonces chirría por todas partes y parece que algo no es honesto en esa música. No sé, en mi caso, hablo el inglés casi como el castellano. Supongo que también responde a que la gente le importa más las letras y le es más difícil conectar o entender unas letras en otro idioma. A mí me gustaría también que me entendieran, pongo mucho de mí en las letras. Y al final tampoco es algo que me tenga que preocupar demasiado, eso de dónde voy a tener más aceptación. No es mi trabajo, no sería muy higiénico mentalmente para mí, me ocuparía demasiada RAM que tendría que ocupar con otras cosas.

Utilizas mucho internet (Facebook, MySpace, Twitter): creo que tus fans incluso pudieron votar la portada del disco. ¿Cuál es el motivo?
Lo de internet es una cuestión de management. Normalmente donde actualizamos más es en Facebook, y las otras cuentas están ligadas, que es una cosa muy normal, aunque no acabo de entender cómo funciona; pero bueno, ahí están. El management creó todas estas cuentas en Twitter, iLike, el blog… yo solo me muevo por Facebook, esa es la base.

También eres pintora (autora de los cuadros del CD): ¿Te has planteado montar una exposición? Me gustaría, pero soy un desastre para estas cosas. Además, para hacer una exposición debes tener una serie de cuadros, es como un álbum de canciones. No puedes meter un pastiche con un cuadro al óleo en colores tierra de una figura humana junto a un cuadro acrílico con neones abstracto. Me haría falta encerrarme en casa y ponerme a hacer algo con cohesión.

También he visto por ahí un video realizado por ti titulado "Un punto de inflexión parte 2", con el "Let's Go Crazy" de Prince de fondo y un muñeco de peluche en movimiento. (No para de reírse). ¡Joder, esto no me lo había comentado nadie! Estuve en Roma con un amigo y nos compramos dos muñecos, un perrito y una jirafa que se movían. Él se lo llevó para Madrid y grabó un vídeo, y yo le contesté con otro.

Un punto de Inflexión, parte 2 from maika makovski on Vimeo.

¿Eso significa que también tienes intención de realizar videoclips?
He hecho uno de Very Pomelo, con Súper 8. Es un formato casero; no he estudiado cine ni tampoco pretendo competir con nadie que lo haya hecho. Pero me entretiene mucho el mundo audiovisual, me hace reír mucho, sobre todo. Es como la salida para mi sentido del humor.

31/12/09

el millor de 2009, Paul Burch... i no és a les llistes

Per tancar l’any, una sorpresa, un personatge que segur no surt a cap de les llistes del millor de 2009 (bé, a les de No Depression és molt probable que sí hi aparegui, perquè la publicació nord-americana sí té criteri al marge de les modes).

Curiosament, a un altre grup que grava pel seu mateix segell (Ramseur Records) amb un àlbum que sí s’ha distribuït a l’estat espanyol -Nothing Gold Can Stay de Duke & The King- se li ha donat molt més de bombo sense merèixer-ho i ha acabat per convertir-se en un dels bluffs més sonats de l’any... al costat de The Pain Of Being Pure At Heart, Animal Collective i un llarg etcètera... però això ja és una altra història.

Paul Burch és el que els ianquis denominarien un “best kept secret”, un d'aquests músics en l'ombra –en el seu cas, com a bateria i vibràfon de Lambchop, encara que també toca guitarra, piano i harmònica– la carrera de la qual com a solista al capdavant de The WPA Ballclub –iniciada el 1998 amb Pan American Flash– supera amb escreix les seves aportacions als treballs d’altres.

I com sol succeir en aquests casos, és pràcticament un desconegut, encara que el seu setè àlbum, Still Your Man, hauria de descobrir-lo definitivament. Diguem-ho alt i clar: el cantautor establert a Nashville té similar talent (o més) que M. Ward o Joe Henry per a compondre clàssics que semblen d'un altre espai-temps.

Amb un gust i una elegància exquisides, Burch és un estilista del country i els sons que conformen això que anomenem americana, amb cançons tan esplèndides que semblen versions. No hi ha ni un sol tall de Still Your Man que sobri, cap que rebaixi l’estàndard de qualitat: del rockabilly de Like A Train al rhythm’n’blues de Nova Orleans de Honey Blue (basat en piano i percussions i amb picades d'ullet a Jerry Lee Lewis), del bluegrass de Still Your Man al cajun de Down To The Blackmarket i Saving All My Saturday Nights (amb el seu preceptiu acordió), del country-pop al’estil de The Mavericks de Little Bells i Waiting For My Ship (ambdues amb Kelly Hogan a les harmonies, la segona amb òrgan tex mex) al folk de Ballad Of Henry & Jimmy (amb Tim O’Brien al bouzouki), del romanticisme naíf com ho faria Jonathan Richman de Vena amore (on parla de “true love” i coses semblants) i Fallin’ al blues accelerat amb harmònica i òrgan de It Ain’t Right de Little Walter (l'única versió).

I si algú encara té dubtes sobre el talent de Burch, que escolti la balada de tremenda bellesa titulada Please Send For Me (només amb veu i guitarra elèctrica) o un Lead Me On que podria haver escrit Buddy Holly. Sí, d'aquesta classe de material estem parlant, gravat en un vell garatge prop de Music Row reconvertit en estudi (Pan American Sound), en directe amb la banda (Jim Gray, Fats Kaplin, Dennis Crouch, Jen Gunderman, i Marty Lynds) i sense gairebé mescles.

Paul Buch apareix en la portada ballant juntament amb la seva dona, abillada amb un vestit vintage: d'això es tracta, música per a seduir i ballar. Què més es pot demanar?

Si voleu veure un reportatge de la gravació del disc de Paul Burch, aquí el teniu:



I si el voleu escoltar en directe, aquí teniu tres cançons enregistrades als Stonewerks Studios de Hattiesburg (Mississippi) per al programa The Green Couch Sessions. La primera és Honey Blue:



La segona, Lovesick Blues Boy:



I la darrera, I’m A Takin’ It Home:



29/12/09

el francès estripat de Térez

Què és el que distingeix a una cantant d'una altra, estils a part, allò que li dóna personalitat? La veu. I en aquest terreny, a la vocalista i guitarrista de jazz Térez Montcalm no li guanya ningú: amb un forma única de manipular els ritmes i el so de les paraules creant en ocasions un peculiar scat, la seva veu rasposa tirant a ronca, esquinçada i/o estripada és el seu senyal d'identitat, no importa el que canti.

A Connection, la canadenca bilingüe s'enfronta a sis versions d'allò més divers: alenteix i jazzifica el Where The Streets Have No Name d'U2, infantilitza amb aires de paròdia el C'est magnifique de Cole Porter, es manté fidel i sensual però una mica exagerada en el My Baby Just Cares For Me de Nina Simone, emociona en les balades I'll Be Seeing You i el C'est extra de Léo Ferré, i aporta la suficient dosi de dramatisme en el Je n’attendais que toi, escrita per Charles Aznavour i Francis Lai per a l’Edith Piaf, encara que el Rossinyol de París mai la va arribar a gravar.

Si bé Térez aconsegueix dignificar i actualitzar aquestes adaptacions de temes escoltats mil i una vegades, les seves composicions pròpies resulten menys interessants, amb les honroses excepcions del swing Le requin danse (amb el violí convidat de Didier Lockwood) i el funk amb guitarra acústica Connection. La resta es co·loca en aquesta terra de ningú entre el jazz, el soul i el pop que, això sí, aconsegueix salvar amb la seva interpretació. Amb tot, Térez Montcalm és un nom que convé seguir amb atenció.

Aquí la tenim interpretant en directe diverses cançons de Connection:



8/12/09

no li diguis Mara Lee, és Bosque Brown

Descoberta per Damien Jurado i admirada per Josh Pearson (Lift To Experience), companya de gires de The National, Will Johnson i Two Gallants, la cantant i compositora Mara Lee Miller és l'ànima de Bosque Brown, un grup que pren el nom del riu que travessa la ciutat texana de Stephenville. Criada en un ambient baptista, va estar exposada als himnes religiosos i la seva mare, professora de piano, li va ensenyar a interpretar-los, encara que a la ràdio escoltava country.

Als 18 anys se’n va anar a Denton i aviat es va integrar en l'escena musical local, al mateix temps que descobria a artistes com Townes van Zandt, John Prine i Gillian Welch, tots ells influències en el seu estil i forma de compondre. Quan la seva primera maqueta va caure en mans de Jurado, aquest la va dur a gravar amb el seu productor Eric Fisher el seu debut Bosque Brown Plays Mara Lee Miller (2005), al que seguiria l’EP Cerro verde (2006).

Després d'aquells dos primers treballs d'estètica minimalista, el grup texà torna amb un Baby produït per Chris Flemmons (el cervell de Baptist Generals), incorporant un so més ric –encara que auster– i una major instrumentació en la qual destaca un tímid piano.

L'àlbum té diversos moments destacables, amb les balades com a marca de la casa: la preciosa White Dove; l'arrossegada Texas Sun, amb una pedal steel fantasmagòrica; les folk Whiskey Flats i Train Song, enriquides amb els jocs de veus de Mara i la seva germana Gina Milligan; la bluesy Oh River; la més clàssica a l'estil dels cinquanta Soft Love; i les tres parts del càntic a capella On And Off.

Baby és un d'aquests discos per a escoltar un dia plujós d'hivern, evocador dels paisatges texans que Mara Lee Miller coneix tan bé i ens transmet a través de les seves cançons una mica fosques i espirituals que entronquen amb la tradició dels storytellers de l'estat de l'estrella solitària.

Aquí tenim Mara Lee interpretant White Dove a l’església Sainte Marie-Madeleine de París.



I aquí amb el tema Oh, River, al Café de la Danse, també a París.