1/10/11

Treme: Ain't Got No Home (2)

El huracán Katrina asoló Nueva Orleans a finales de agosto de 2005: el ochenta por ciento quedó inundado cuando los diques de contención del lago Pontchartrain cedieron. Balance: más de 1.800 muertos, con 182.000 edificios completamente destruidos y cerca de medio millón de viviendas con daños.

En 2010, durante la visita que el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, realizó a la ciudad en el quinto aniversario de la tragedia, aseguró en un discurso que Nueva Orleans se ha convertido en un “símbolo de resistencia y de sentido comunitario”. Y habría que añadir: “y en una explosión de creatividad”.

El 21 de agosto de 2010, Andrea Aguilar escribía en ‘El País’ un artículo titulado “El Katrina como una de las bellas artes”, donde explicaba cómo la tragedia había inspirado series, documentales y libros… eso, sin contar con la innumerable cantidad de discos de tributo para recaudar fondos y los álbumes con canciones relacionadas. Desde el punto de vista literario, podemos destacar el libro de Dave Eggers “Zeitoun” (Mondadori, 2010) y la obra de teatro de Rob Florence “The Hurricane Katrina Comedy Festival” (2010).



En el terreno del documental, habría que citar títulos como “Faubourg Tremé. The Untold Story Of Black New Orleans” (Lolis Eric Elie y Dawn Logsdon, 2008); “Trouble The Water” (Tia Lessin y Carl Deal, 2008), nominado al Óscar; y, claro está, el ambicioso y monumental “When The Levees Broke. A Requiem In Four Acts” (Spike Lee, 2006), realizado para la HBO. Para la misma cadena, el director afroamericano volvió a Nueva Orleans para dirigir una especie de secuela, “If God Is Willing And Da Creek Don't Rise” (2010), donde retomó a algunos de los personajes varios años después.

Treme: Going Back To New Orleans (1)

Agosto de 1992. Estoy desayunando en el comedor del Hotel Le Meridien, en el 614 de Canal Street. Como dicen los folletos, "a deluxe hotel located in the heart of the business district at the entrance to the French Quarter". Sí, la descripción es exacta: solo tengo que cruzar la calle para adentrarme en Bourbon Street y perderme por el Barrio Francés de Nueva Orleans. Mientras apuro mi café, se me acerca una camarera afroamericana, y señalando mi camiseta (una del Festival de Jazz de Barcelona cuya edición no recuerdo) me dice que, si me gusta “ese tipo de música”, debo escuchar una emisora. Coge una tarjeta del hotel y escribe en el reverso: "Radio Station WWOZ 91.7 FM 90.7 FM".

Desde ese verano fatídicamente olímpico le han ocurrido muchas cosas a Nueva Orleans: trece años después, también en agosto, el paso del huracán Katrina dejaría graves secuelas en la ciudad, y muchas de sus calles –incluso Canal Street- acabaron inundadas. El hotel Le Meridien ya no existe y su lugar lo ocupa actualmente el JW Marriott New Orleans. Afortunadamente, la WWOZ aún emite, e incluso la llevo sintonizada en mi iPhone.

Sé que para muchos será difícil de entender, pero mi viaje a la ciudad criolla supuso para mí un cambio personal como el que dicen experimentar quienes van a la India: desde ese momento, mi visión de lo que era la música se trastocó por completo, y durante muchos años me dediqué a zambullirme en el crisol estilístico de Louisiana, descubriendo talentos inimaginables de rhythm’n’blues, funk, zydeco, cajun, jazz, rock’n’roll… la mayoría de ellos  ninguneados y despreciados por la industria musical y la prensa especializada de este nuestro fantástico país.

Y entonces llegó “Treme”, una serie que, de no haber sido una obra de los creadores de la sobrevalorada “The Wire”, habría pasado totalmente desapercibida en España. Y ahora, de repente,  todos los críticos son expertos en la música de Nueva Orleans cuando antes la despreciaban o sencillamente la ignoraban. Bueno, amigos, dejadme deciros algo: “Treme” es LA SERIE que llevaba años esperando.

Y es ahora cuando las palabras que me regaló Willy DeVille (en una entrevista que algún día verá la luz en este blog) cobran un verdadero sentido: “Definitivamente, Nueva Orleans no es como América. Es un lugar donde van todos los criminales, los que se esconden de la policía, los piratas… Todos los marginados y los artistas van allí. Es una ciudad muy excéntrica, la gente está loca; pero no les preocupa. Solo quieren tomar una copa, tocar música y pasar un buen rato”.

28/9/11

75 años con Jerry Lee y sus bolas de fuego

 Mañana, día 29 de septiembre (mi onomástica, por cierto), Jerry Lee Lewis cumple 75 años. Él es y será para mí el verdadero Rey del Rock. Lo demás son imitaciones burdas para complacer a las masas (va por ti, Elvis).

La mejor manera de celebrar el cumpleaños del señor Bola de fuego es con un montaje de actuaciones de su mejor época, la década de los cincuenta y los sesenta. Felicidades, maestro.

recordando a Miles, la gallina de los huevos de oro

Cuando la dama de la guadaña se lo llevó, más de un programador de festivales debió sufrir un colapso al ver desaparecer a una de las gallinas de los huevos de oro más rentables. Miles Davis pertenecía a esa categoría de músicos que llenan recintos año tras año, eso sí, sin repetirse nunca.

Para reniego de los puristas que se la cogen con papel de fumar, Miles se desmarcó del tradicionalismo, para demostrar que el jazz es una cosa viva que se nutre de constantes aportaciones (el funk y los ritmos urbanos en su caso), y creó un sonido que, siendo maliciosos, podríamos decir que sobreviviría perfectamente sin su trompeta.

Producido por el propio Miles durante los conciertos de su última época (del 88 al 90), en ciudades como New York, Roma, Montreux y Osaka, Live Around The World (Warner, 1996) recoge algunas de sus mejores interpretaciones en directo. En la mayoría de los cortes, se acompaña de una de sus mejores formaciones, con el saxo Kenny Garrett, el excéntrico bajista/guitarrista Foley, y el batería Ricky Wellman, procedente de los Soul Searchers del pope Go-Go Chuck Brown.

Fiel retrato de lo que el trompetista ofrecía en vivo, el disco incluye blues à la Miles (New Blues), dignificaciones de pop de derribo (el Time After Time de Cindy Lauper o el Human Nature del bobo Jackson, desfigurado hasta alcanzar la excelencia), y funk irresistible (Intruder, Wrinkle, Full Nelson).

Está muy bien que un artista siga editando discos después de muerto pero, puestos a rescatar grabaciones de Miles, ¿qué me dicen de sus colaboraciones con Prince? Como esta, por ejemplo...

18/9/11

Wardell Quezergue, el Beethoven criollo


Los medios de comunicación en España apestan. Todos. No se salva ni uno. Ya me imagino a la gente preguntándose: “¿Qué le pasa a este?”. Muy sencillo: ya estoy harto de ver cómo la muerte de personajes que realmente son importantes pasa desapercibida. En cambio, se ensalza a tipejos con poco o nulo valor artístico y se escriben elegías como si hubieran inventado el rock’n’roll.

Todo esto viene por la lamentable muerte de Wardell Quezergue: ¿qué pasa, tal vez tenía un nombre demasiado difícil de escribir y/o pronunciar? Pues resulta que era una leyenda en la escena de Nueva Orleans, esa ciudad demasiado castigada ya como para perder a otro de sus grandes.

Wardell junto a Clarence "Gatemouth" Brown
Productor, compositor, arreglista y profesor, contribuyó con su talento a varios clásicos del rhythm’n’blues orleano y se ganó el sobrenombre de “el Beethoven criollo”. Ahí es nada. Como arreglista y productor, le gustaba vestir sus grabaciones con metales y otros adornos. Sus créditos incluyen temazos tan indiscutibles como "Chapel Of Love” (1964) e "Iko Iko" (1965) de The Dixie Cups, “Big Chief” (1964) de Professor Longhair, "Barefootin'" (1966) de Robert Parker, “Groove Me” (1970) de King Floyd, "Mr. Big Stuff" (1971) de Jean Knight, "Misty Blue" (1976) de Dorothy Moore y el álbum "Goin' Back To New Orleans" (1992) de Dr. John. Palabras mayores.
 
The Dixie Cups – Iko Iko

Professor Longhair – Big Chief

Robert Parker- Barefootin'

King Floyd – Groove Me

Jean Knight - Mr. Big Stuff

Dorothy Moore – Misty Blue

Wardell también trabajó con Stevie Wonder, Paul Simon, B.B. King, The Meters, Robbie Robertson, Neville Brothers, Aaron Neville, Albert King, Johnny Adams, Townes van Zandt y Willie Nelson.

Como compositor, en 1964 coescribió con el batería  Smokey Johnson "It Ain't My Fault", un estándar funk del repertorio de las brass bands de Nueva Orleans que ha sido sampleado por varios rapers e incluso por Mariah Carey -en la canción “Did I Do That?” de su disco “Rainbow” (1999)-. En 2010 apareció una nueva versión a beneficio del desastre del vertido de petróleo en el golfo de México, con la participación de Lenny Kravitz, Mos Def, Troy "Trombone Shorty" Andrews, el actor Tim Robbins y The Preservation Hall Jazz Band.
 
Smokey Johnson – It Ain’t My Fault

Lenny Kravitz + Mos Def etc. – It Ain’t My Fault

Nacido en 1930, Quezergue creció en el distrito séptimo de Nueva Orleans rodeado de música: su padre tocaba la guitarra, su madre el clarinete y su hermano mayor era trompetista. Él también aprendió a tocar la trompeta y a los 12 años dio su primer concierto profesional. Pero su aspiración iba más allá de la simple interpretación: escribió su primera composición, "Harry Jones' Back Beat Boogie", cuando estaba en el instituto; después se enroló en el ejército y tocó y dirigió varias bandas militares en Tokio durante la guerra de Corea.

A mediados de los cincuenta volvió a Nueva Orleans y formó el grupo Royal Dukes Of Rhythm. En un estudio de grabación, descubrió que también tenía talento para producir la música de otros, y se especializó en los arreglos de metales.

A principios de los sesenta, con su banda Wardell & the Sultans grabó para Imperial Records con el productor Dave Bartholomew. En 1964, fue el cofundador de Nola Records, un sello que editó éxitos de Junior Parker, Eddie Bo y Wilson "Willie Tee" Turbinton.

Wardell And The Sultans - I'm Broke
 
Su mayor éxito como arreglista y productor fue al servicio del sello Malaco Records. En un mismo día, supervisó las sesiones para "Groove Me", número 1 en las listas de rhythm’n’blues nacionales, y "Mr. Big Stuff". Siguió produciendo para varios sellos y liderando sus propias bandas. Se encargó de los metales del aclamado álbum de Clarence "Gatemouth" Brown "American Music, Texas Style” (1999).

En 2000, editó el álbum "A Creole Mass", basado en sus experiencias durante la guerra de Corea y en 2005 participó en el álbum colectivo “Our New Orleans: A Benefit Album For The Gulf Coast. En 2006 apareció la antología “Strung Out”, recogiendo sus producciones para Malaco. En los últimos años, perdió la vista a consecuencia de la diabetes y el Katrina destruyó su hogar. A pesar de todo, siguió activo y trabajó hasta que su salud se lo permitió.

En 2008, hizo los arreglos y dirigió la orquesta para el disco "The Bobby Bland Songbook" de Luther Kent y en 2009 arregló los metales para "Here Come The Saints", una colaboración con Big Chief Howard Miller. Ese mismo año, fue objeto de un homenaje con un concierto en el Lincoln Center de Nueva York, en el que Dr. John, The Dixie Cups, Jean Knight y otros interpretaron sus arreglos. Y, como era de esperar, en 2010 participó en la banda sonora de “Treme”.

Dos grandes de Nueva Orleans: Allen Toussaint y Wardell Quezergue
En 2011 acabó lo que él llamaba sus “dos trabajos más importantes”: su disco clásico religioso "The Passion" y un proyecto con el cantautor Will Porter que incluía dúos con Dr. John, Bettye Lavette, Barbara Lewis, Jimmy Haslip, Leo Nocentelli y otros. En cartera estaba un CD de dúos entre Will Porter y Dr John.

Wardell Quezergue murió el 6 de septiembre por un fallo cardíaco a los 81 años en Metairie, Lousiana. Fue enterrado el 12 de septiembre en la iglesia católica de Corpus Christi de Nueva Orleans con todos los honores que se merecía, acompañado de sus amigos músicos, como puede verse en este vídeo: