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19/7/14

Lionel Ferbos, el jazzman centenario

Dos días después de cumplir 103 años, el trompetista y cantante Lionel Ferbos ha fallecido hoy. Considerado el músico de jazz más longevo en activo de Nueva Orleans, hasta hace poco estuvo sobre el escenario: su última actuación en público fue el pasado 30 de marzo.

Reconocido como un icono del jazz tradicional, Ferbos tocó en todos los locales de Nueva Orleans y sus alrededores durante décadas. Su habilidad para leer partituras lo convirtió en un músico muy solicitado para bolos en parques, escuelas, iglesias, salas de baile e incluso cárceles. Hasta el año pasado actuó en todas las ediciones del New Orleans Jazz And Heritage Festival.

Nacido en el distrito séptimo de Nueva Orleans en 1911, empezó a actuar cuando era un adolescente durante la Gran Depresión. Como sufría asma desde niño, sus padres no le dejaban tocar un instrumento de viento. Pero a los 15 años, tras ver a una orquesta femenina, se dijo que él era capaz de hacer lo mismo que una chica; se compró una vieja corneta en una tienda de empeños y empezó a tomar lecciones.

Lionel Ferbos, a los 85 años, junto a Lars Edregan.
Sus primeros trabajos profesionales fueron para bandas de jazz en locales como el Pythian Roof Garden, San Jacinto Hall y The Pelican Club. En 1932, se unió a los Captain John Handy’s Louisiana Shakers; más tarde acompañó a la cantante de blues Mamie Smith mientras tocaba con la Fats Pichon Band.

Desde 1967 formó parte de la New Orleans Ragtime Orchestra, de la que fue miembro fundador, y que grabó la banda sonora de la película "La pequeña" (1978) de Louis Malle. Además, todas las semanas actuaba en el Palm Court de Decatur Street, donde lideró la Palm Court Jazz Band durante más de dos décadas. Apegado a su familia y a su ciudad, Ferbos forjó la mayor parte de su carrera en Nueva Orleans. Aun así, hizo ocho giras por Europa con la New Orleans Ragtime Orchestra.

A pesar de su larga carrera, publicó pocos discos. Entre ellos, varios con la New Orleans Ragtime Orchestra, además de "At the Jazz Band Ball" (1987), al frente de The Creole Swingers; "5 Minutes More" (1996), con la Lars Edegran’s New Orleans Band; y "Place Of My Dreams" (2002), con Dennis Browne.

Ferbos, en una escena de la serie "Treme" junto al personaje de Antoine Batiste.
Ferbos inspiró a varios de los jóvenes intérpretes con quienes colaboró en los últimos años, como los trompetistas Irvin Mayfield y Troy Andrews, más conocido como Trombone Shorty. Recientemente se dijo que participaría en el concierto de Dr. John con el espectáculo "Homenaje a Louis Armstrong" del 17 de julio en el Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz, pero finalmente la organización del certamen lo desestimó dada la avanzada edad del trompetista. Hace un par de años también hizo un cameo en un episodio de la serie "Treme", en el que el personaje de Antoine Batiste llevaba a uno de sus jóvenes estudiantes a conocerlo por su carácter de leyenda viva.

Lionel Ferbos tuvo problemas de salud durante toda su vida. A los 50 años, su médico le dijo que no viviría mucho más… evidentemente, se equivocó.

Como despedida, una actuación de 2009 (cuando tenía 98 años) en Nueva Orleans, interpretando "When You're Smiling":

10/4/14

francotirador… y a mucha honra

En el programa de anoche de ‘Alaska y Coronas’ (La 2), la cantante de Fangoria hizo un comentario con el que estoy totalmente de acuerdo: afirmaba que antes la gente publicaba fanzines donde hablaba de las cosas que le gustaban y que su equivalente actual eran los blogs. Esa reflexión me hizo recordar que hacía unos meses había escrito un post para museu del rock que, por el motivo que fuera, dejé “congelado” para publicar en el futuro. Ese día ha llegado.

El 29 de enero de 2008, hace algo más de cinco años, nacía este blog. Desde entonces he publicado un total de 330 posts (331, si contamos este). Sí, un número más bien bajo para tanto tiempo y del que no me siento especialmente orgulloso si lo comparo con la actividad de muchas bitácoras.

Pero para mantener vivo un blog (y, sobre todo, uno de estas características) se necesita algo que, en estos momentos, no me sobra precisamente: tiempo. Solo hace falta echar un vistazo al número de entradas de 2008: nada más y nada menos que 173. Si las comparamos a las solo ¡12! de 2010, es evidente que en estos años ha pasado algo. Dejando aparte la ilusión inicial cuando empiezas un proyecto de estas características, que te lleva a publicar día sí, día también, en ese lejano 2008 vivía uno de los momentos profesionales más felices, recién inaugurada mi condición de profesional autónomo, ganándome bien la vida, trabajando para varios clientes desde casa, sin horarios ni jefes, y con una gestión del tiempo mucho más eficiente que redundaba en una mayor productividad en todos los sentidos (todo el que trabaje en estas condiciones sabe a qué me refiero: la calidad de vida -al menos en cuanto a tranquilidad de espíritu- es inmejorable).

Tal vez (y digo tal vez) si este blog hubiera mantenido su planteamiento inicial de diario personal o memorias, esto me hubiera permitido publicar más asiduamente, porque un diario es sencillamente eso: transmitir ideas, pensamientos, sin más florituras… Pero pronto me dí cuenta de que eso no me bastaba, y de un período inicial durante el cual me dediqué a repasar mis experiencias profesionales (destapando los trapos sucios de algunas empresas) pasé a colgar críticas de discos y conciertos, entrevistas, listas de lo mejor del año y reportajes. Y eso, para que tenga gracia, debe hacerse utilizando todos los medios (imagen y sonido) que la red pone a nuestro alcance: no solo texto y fotos, sino también hiperenlaces y, sobre todo, audio y vídeo. No voy a descubrir nada del otro mundo si digo que todo ese trabajo requiere su tiempo…y encima intento tiendo a ser perfeccionista y a no dejar ningún cabo suelto…

Hace unos meses, cuando repasaba el blog con su nueva imagen (tras la desastrosa experiencia de probar las plantillas dinámicas de Blogger), pensé que realmente incluía contenidos que no ha publicado ninguna revista en papel ni ninguna web: aunque peque de autobombo y falta de modestia, en museu del rock se han podido leer antes que en ningún lugar artículos sobre series de culto como Californication, Perdidos, Hijos de la anarquía, True Blood y, sin ninguna duda, el artículo más profundo y más riguroso sobre Treme escrito en este país.

Eso, sin contar la incorporación de géneros periodísticos como las microcríticas de discos, los artículos más personales sobre músicos como Willy DeVille, Steve Earle o Howe Gelb, además de desenmascarar a farsantes como Ferran Monegal, Xavier Sala-Martín, Esteban Linés o Jordi Tardà. Y no querría dejar de citar extensos reportajes que solo habrás podido encontrar aquí, como los dedicados a la relación entre superhéroes y rock o a las bandas sonoras de Quentin Tarantino. Artículos que no podrían haberse publicado en ningún medio impreso ni digital por una sencilla razón: los he escrito como he querido, sin límite de extensión ni de medios (audio, vídeo…), sin que nadie me censurara ni me cambiara una coma. Creo que con mi experiencia profesional tengo el suficiente filtro de calidad y, además, qué diablos, este es mi blog y estas son mis reglas. Es el placer de escribir para uno mismo.

Y es que ya estoy harto de que la gente diga de forma despectiva: “¡Si quiere, que lo escriba en su blog!”. ¿Qué significa eso? Un momento, hay mucha calidad ahí fuera: existe una gran cantidad de blogs que publican artículos y opiniones mucho más valiosos que los que pueden leerse en la prensa “convencional”. En las últimas semanas, por ejemplo, he leido una gran cantidad de artículos sobre la serie True Detective de una profundidad y un análisis ausentes en cualquier publicación escrita. Así que ya está bien de criticar, denigrar, destrozar, vejar e insultar a los blogs. ¿A qué viene esa rabia contra los blogs? No recuerdo que en la época de los fanzines -que a) estaban muchísimo peor hechos desde un punto de vista estético y de rigor informativo; y b) su calidad era muy discutible (por no decir infame)- hubiera esa actitud tan hostil… ¿O es que, en el fondo, sus detractores envidian su libertad, su inmediatez, sus herramientas ágiles? Y lo curioso es que muchos de esos detractores empezaron, precisamente, con fanzines "de chichinabo", utilizando la terminología de Joaquín Reyes.

Por no hablar del creciente fenómeno de periodistas musicales de prestigio –Jordi Bianciotto, Ramon Súrio, Ignacio Julià, Rafa Cervera, Patricia Godes, César Luquero y un largo etcétera- que se han liado la manta a la cabeza y han creado su propio blog. ¿Qué motivos les han llevado a hacerlo? …y descartamos el económico, porque desgraciadamente es difícil obtener ganancias. ¿Cuál es entonces el valor principal: la libertad para escribir, la satisfacción personal? Es evidente que algo está pasando, y el que no quiera verlo está ciego. La proliferación de esta guerrilla de francotiradores –entre los que me incluyo- es una consecuencia directa del desprecio de las empresas por nuestro trabajo, viéndonos sometidos a sueldos miserables, por no decir insultantes, y del maltrato al que nos somete la industria, ahogada en su propio vómito, cada vez más ineficaz. ¿Qué sentido tiene la "delegación española" de un sello cuando internet te permite contactar directamente con el artista o con la oficina principal ubicada en Londres, Los Ángeles o donde sea?

Bueno, quitémonos la máscara. Solo hay algo que echo de menos con este blog: conseguir llegar a más gente, tener más lectores/seguidores porque, sinceramente –y no quisiera que se malinterpretara como una falta de modestia- creo que vale la pena y en él puedes encontrar contenidos que no podrás ver en ningún otro lugar o, al menos, con la calidad que aquí poseen. Porque esa sensación de “escribo para mí y para mis amigos” no deja de ser frustrante, sobre todo cuando tienes tantas cosas que contar y, encima, sabes contarlas tan bien. Y repito, no soy un caso único: los antes mencionados y muchos más han conseguido con sus blogs mantener un nivel de calidad que difícilmente encontrarás en otros lugares. Soy uno de esos idealistas que siguen pensando que la unión hace la fuerza (sí, ya sé que es una expresión un tanto tópica), y creo que todos los francotiradores deberíamos hacer algo.

Por último, espero que nadie interprete este post como un aviso de que tiro la toalla y cierro el museu del rock… Todo lo contrario. Recuerda el lema de este blog: “The power of words, don’t take it for granted”.

24/9/12

diecinueve horas con "Treme"

Lo prometido es deuda. Ha costado, pero aquí está: una macrolista con la mayoría de canciones que han sonado en las dos primeras temporadas de Treme.

Un repaso a prácticamente todos los estilos musicales: jazz, ragtime, blues, rhythm’n’blues, rock’n’roll, soul, cajun, zydeco, swing, americana, dixieland, swamp rock, pop, reggae, mambo, hip hop, bounce, brass bands, gospel, funk, salsa, country, folk, chanson…

Un total de 279 canciones, más de 19 horas de escucha. ¿Te atreves?

23/9/12

el tercer año con "Treme"

Hoy domingo, 23 de septiembre, empieza en Estados Unidos la emisión de la tercera temporada de Treme. Como un servidor considera que no es una serie suficientemente valorada en nuestro país, os recuerdo que en museu del rock, en octubre de 2011, le dedicamos la atención que se merece con el informe más completo que se ha podido escribir en estos lares, dividido en seis interesantes entregas:

1. Going Back To New Orleans: una introducción a la serie, basada en mi viaje a la ciudad de Louisiana.
2. Ain’t Go No Home: el desastre del Katrina como fuente de inspiración para obras literarias y documentales.
3. My Darlin’ New Orleans: un repaso a otras series ambientadas en la ciudad (The Big Easy, K-Ville), génesis y comparativa de las dos primeras temporadas de Treme y su influencia en nuevos documentales.
4. Fear, Hate, Envy, Jealousy: un análisis de los principales personajes y sus referentes reales.
5. Let The Good Times Roll: el papel de la música como un protagonista más de la trama, con una entrevista exclusiva al supervisor musical de la serie, Blake Leyh.
6. Tell It Like It Is: un recorrido por la red en busca de webs, blogs y podcasts centrados en Treme.

Por cierto, por si alguien no se había dado cuenta, todos los capítulos de Treme toman sus títulos de canciones emblemáticas de Nueva Orleans. Lo mismo ocurre en las seis entregas de museu del rock, con la particularidad, además, de que al final de cada post se puede escuchar la canción.

Y a lo largo del día, lo mejor: una macro playlist con la mayoría de canciones que han sonado en las dos primeras temporadas de Treme. ¿Te lo vas a perder?

9/4/12

la segunda de "Treme", a la venta

Los fans de "Treme", que son muchos, están de enhorabuena este mes, por dos motivos muy sencillos: en primer lugar, la edición en España este martes 10 de abril de la segunda temporada de la serie en DVD/Blue-ray.

Además de los once episodios, el pack incluye, entre otros, los siguientes extras:  Behind Treme: Food For Thought; Behind Treme: Clarke Peters & The Mardi Gras Indians; The Art Of Treme; The Music Of Treme.

Por otra parte, para el 17 de abril está prevista (en Estados Unidos) la publicación del segundo volumen de la banda sonora de la serie. Como ya pasó en el primer volumen, el disco refleja la riqueza estilística de Nueva Orleans, con estilos como brass band, roots rock, jazz tradicional, cajun, rap y rhythm’n’blues, con una especial atención a los pianistas de la ciudad (Henry Butler, Jon Cleary, Dr. John, Tom McDermott, David Torkanowsky). Entre las sorpresas, hay que destacar la colaboración entre Galactic, Dirty Dozen Brass Band y el rapero Juvenile.

El álbum, editado por Rounder, incluye los siguientes temas:

1. New Orleans After The City – Hot 8 Brass Band
2. From The Corner To The Block – Galactic, Dirty Dozen Brass Band, Juvenile
3. Carved In Stone – The Subdudes
4. Sisters – John Boutté
5. Spring Can Really Hang You Up The Most - David Torkanowsky & Lucia Micarelli
6. Heavy Henry – Tom McDermott
7. Mama Roux – Henry Butler
8. (Every Time I Hear) That Mellow Saxophone – Cyril Neville & Tribe 13
9. Take It To The Street – Rebirth Brass Band
10. Road Home – DJ Davis & The Brassy Knoll
11. Oye, Isabel – The Iguanas
12. Long Hard Journey Home – The Radiators
13. Carnival Time – Al “Carnival Time” Johnson & The Soul Apostles
14. La Danse de Mardi Gras – Steve Riley, Steve Earle, Eunice Revellers
15. Ferry Man – Aurora Nealand & The Royal Roses
16. Frenchmen Street Blues – Jon Cleary
17. Hu-Ta-Nay – Donald Harrison & Friends
18. You Might Be Surprised – Dr. John

3/10/11

Treme: Tell It Like It Is (y 6)

"Inside Treme": las interioridades de la serie.
Como todas las series (de éxito masivo o de culto) que se precien, “Treme” cuenta en internet con una nutrida selección de páginas y blogs dedicadas, destripando y analizando sus capítulos y sus personajes y el realismo de su retrato del Nueva Orleans post-Katrina.

Entre las más generalistas, centradas en todos los aspectos de la producción, encontramos, claro está, la web oficial de HBO; el blog “Inside Treme”, creado por el antes citado Lolis Eric Elie, ex columnista de ‘The Times-Picayune’; y la sección que le dedica el portal Nola.com, con noticias, vídeos, análisis de los personajes y de los episodios (frases, slang, referencias musicales), fotografías, enlaces, etc.

"La música de Treme": el podcast español.
Sin embargo, y dado el carácter de la serie, resultan más interesantes las webs que hacen hincapié en los aspectos musicales. En España, el periodista Antonio Martínez creó el blog-podcast “La música de Treme”, en el que comentaba las canciones que sonaban en los episodios. Su éxito –fue el podcast más descargado en nuestro país en categoría musical– motivó el salto a la antena de la Cadena Ser el 4 de julio de 2010, emitiéndose las madrugadas de los sábados y los domingos. En estos momentos, el blog no se actualiza, pero aún pueden escucharse (y descargarse) los podcasts.

Y en territorio norteamericano, uno de los blogs más veteranos y completos es “Music Of Treme”. Junto a la lista con las canciones de cada episodio (con intérprete, álbum, escena en la que aparece), incluye noticias sobre la serie e información sobre la ciudad. Su creador es Mel Harris, quien se autodefine como “únicamente un fan de la serie”. A través del correo electrónico, explica el origen de su página: “Empezó después de que ‘Treme’ se estrenara en los Estados Unidos, y la creé para dar más detalles sobre la música y los músicos retratados en ella. HBO tiene una lista de las canciones en la web de la serie, pero si un actor canta o toca, no da ninguna referencia sobre quién compuso e interpretó la canción originalmente. Así que doy esta información y también cuelgo vídeos, si están disponibles”.

"The Music Of Treme": todo sobre la banda sonora.
Harris está muy satisfecho de la selección musical de “Treme” (“ciertamente es mejor que la de cualquiera de las series sobre Nueva Orleans que se han hecho antes”), y de la forma como se integra en la trama: “Es difícil hablar de esta ciudad sin hacer ninguna mención a la música y/o la comida, así que funciona muy bien en la historia. La música no es abrumadora: algunas personas me han comentado que no se habrían percatado de algunas de las canciones de no haberlas visto en la lista de mi blog. Algunas canciones solo suenan durante unos segundos y normalmente de forma sutil”.

Y como residente en Nueva Orleans, el creador de “Music Of Treme” cree que la producción de Simon retrata la ciudad y la escena musical de forma realista: “El hecho de que muchos de los músicos se interpretan a sí mismos y que ruedan en la ciudad añade autenticidad a la serie. No sé cómo podría hacerse una historia ficticia de forma más realista. No he leído muchas quejas entre los residentes de la ciudad sobre cómo la describen”.

2/10/11

Treme: Let The Good Times Roll (5)

Blake Leyh, el genio tras la selección musical de "Treme". Foto: Arnold Finkelstein
Decíamos antes que la trama principal de “Treme” es la recuperación de la cultura, una cultura que tiene en la música uno de sus pilares básicos. Hasta ahora, todas las producciones (televisivas y cinematográficas) ambientadas en Nueva Orleans habían considerado la música como un simple atrezo exótico y localista. Uno de los principales artífices de la riqueza y calidad de la banda sonora de “Treme” es su supervisor musical Blake Leyh, quien ya ejerció la misma función en “The Wire”. A través del correo electrónico nos desentraña su método de trabajo.

En “Treme” la música desempeña literalmente un papel central, no solo como telón de fondo, sino que se convierte en un personaje más de la narración y se entrelaza con ella orgánicamente: es el “pegamento” que une todas las piezas y está en todas partes: en la radio, en los funerales, en los carnavales, en los bares, en los aeropuertos y hasta en las casas. Además, se percibe el esfuerzo por atrapar la música de forma natural, casi como en forma de grabaciones de campo (todas las actuaciones se registran en directo, incluidos los desfiles callejeros, y muchas de ellas se solapan).

"Treme": la calle como escenatio.
“Toda la música se escoge en colaboración con los guionistas y conmigo. La música en directo se elige sobre todo durante la fase de escritura y se incluye en el guión. La música ‘’fuente’, la que suena en bares, coches, etc., se escoge sobre todo durante la fase de montaje. Los guionistas y yo tenemos una amplia colección de música favorita que siempre intentamos incluir, pero el elemento principal que motiva la elección es responder a esta pregunta: ‘¿Qué música estaría sonando de verdad si esta escena ocurriera en la vida real?’”, explica Leyh.

Sin embargo, no cree que la música tenga un papel más determinante que la propia trama: “No, la historia es lo más importante. La música sirve a la historia. En el nivel más básico, la historia trata de cómo la cultura salvó la ciudad, y la música es una enorme piedra angular de la cultura, así que es necesariamente fundamental. Pero la música sirve a la historia, y no al contrario”.

Nuevamente, siguiendo las pautas habituales en busca de la autenticidad de las producciones de David Simon, en “Treme” hay un cuidado especial en utilizar música que pertenezca a la línea temporal de la historia (2006-2007 en las dos primeras temporadas). “En ‘The Wire’ ya nos preocupamos en incluir música que fuera adecuada al lugar y el período temporal. Y en ‘Treme’ somos muy cuidadosos en escoger música que realmente sonara en el tiempo y el lugar en que transcurre la historia”, reconoce Leyh.

Ron Carter incrédulo ante las explicaciones de Albert Lambreaux.
Los guiones de “Treme” están plagados de referencias y guiños en los diálogos que difícilmente captará el espectador medio. Unos cuantos ejemplos: “En Nueva Orleans les gusta la música, pero no quieren a los músicos”; “Olvida todo lo que te han dicho de Jesús, Buda, Alá, porque solo existe un Dios y se llama Professor Longhair”; o “Eso es como decirle a una puta cómo debe acabar su trabajo” (la frase lapidaria que exclama Dr. John cuando el personaje de Albert Lambreaux enseña a tocar el contrabajo ¡¡¡al mismísimo Ron Carter!!!). “El enfoque de David Simon sobre el ‘storytelling’ se basa en no explicarlo todo. Todo su trabajo utiliza ese enfoque básico, contando la historia desde el punto de vista de alguien que está dentro de ella”, aclara el supervisor musical de la serie.

¿Y qué decir de los títulos de cada capítulo? Todos ellos, sin excepción, pertenecen a canciones asociadas a Nueva Orleans y a sus artistas: “Do You Know What It Means?”, “Meet Da Boys On The Battlefront”, “Right Place, Wrong Time”, “At The Foot Of Canal Street”, “I’ll Fly Away”, “Everything I Do Gonh Be Funky” o “All On A Mardi Gras Day”, solo por citar algunos.

John Hiatt: "Feels Like Rain" post-Katrina.
Pero más allá de los diálogos y los títulos, hay multitud de escenas con situaciones que solo pueden ser apreciadas en su plenitud por parte del espectador si posee un cierto background musical: a Delmond, que quiere grabar un disco que funda el jazz moderno con la tradición de los indios, le aconsejan tener presencia en internet (Facebook, MySpace, etc.) para llegar a más público; DJ Davis le da discos de Public Enemy, The Clash y Woody Guthrie al rapero Lil Calliope para que se inspire; Harley y Annie van a un concierto de John Hiatt y el primero le explica por qué “Feels Like Rain” es una gran canción; los músicos ponen pegas a interpretar esos temas que todo el mundo identifica con Nueva Orleans, como “When The Saints Go Marchin’ In”, o se niegan a actuar la concurrida Bourbon Street porque lo consideran un desprestigio y una vergüenza (y más si es en locales de striptease).  Y solo son unos pocos ejemplos.

No solo de jazz y blues vive Nueva Orleans; al contrario, en su calidad de ciudad crisol de culturas, acumula todos los sonidos inimaginables. Y ese eclecticismo es, al mismo tiempo, una dificultad: muchos seguidores de “Treme” criticaron la primera temporada porque, por ejemplo, no contaba nada sobre la escena bounce (un sensual subestilo de hip hop local que, de hecho, aparece desarrollado en la segunda) y se centraba básicamente en el jazz. Leyh se defiende: “No puedes incluirlo todo. Estamos contando una historia específica. Pero esperamos tener una gran variedad de los diferentes estilos de la música de Nueva Orleans antes de que la serie acabe”.

DJ Davis & The Brassy Knoll: hip hop + brass band
En términos musicales, en la serie hay una lucha constante entre la tradición y los sonidos modernos: el jefe de la WWOZ quiere que se emitan lo que podríamos llamar “canciones típicas asociadas a Nueva Orleans”, pero Davis quiere poner bounce; Albert Lambreaux pertenece a los Indians pero su hijo Delmond está metido en el jazz moderno… Y, nuevamente, ficción y realidad se entrecruzan: la fusión que quiere llevar a cabo Davis con su grupo no está muy lejos de lo que los orleanos Galactic han hecho en álbumes como “From The Corner To The Block” (2007). “Personalmente, me gustan todos los estilos en la historia de la música de Nueva Orleans. Aunque los músicos y las bandas necesariamente se centran en una parte determinada de la música, en la serie intentamos mostrarlo todo –replica Leyh–. No creo que Galactic estén intentando combinar lo viejo y lo nuevo, solo están cogiendo de todas las tradiciones musicales de la ciudad. Lo mismo ocurre con The Brassy Knoll, nuestra banda ficticia. A McAlary le apasionan las brass bands, el bounce y el hip hop, así que es natural para él combinar todo eso. Nueva Orleans es una ciudad pequeña y la comunidad musical es muy dinámica; hay muchos músicos que se ponen una máscara en una banda de los indios del Mardi Gras y también interpretan bounce”.

Elvis Costello: recordando la grabación de "The River In Reverse".
Y queda, claro está, la enorme cantidad de cameos de músicos que aparecen a lo largo de la serie, interpretándose a sí mismos, ya sea en conciertos, en grabaciones o con breves diálogos. La lista es sencillamente increíble, pero ahí va una aproximación de los más destacados: Kermitt Ruffins, Tremé Brass Band, Coco Robicheaux (montando el pollo, y nunca mejor dicho, al sacrificar a un ídem en los estudios de la WWOZ como parte de una ceremonia vudú), Trombone Shorty, Galactic, Elvis Costello y Allen Toussaint (durante la grabación de su disco conjunto “The River In Reverse”, de 2006), Dr. John, John Boutté, McCoy Tyner, Ron Carter, Donald Harrison, Pine Leaf Boys, Dumpstaphunk, Terence Blanchard, Cassandra Wilson, Jon Cleary, Lloyd Price, Irma Thomas, Dave Bartholomew, Christian Scott, Bonerama, Dirty Dozen Brass Band, The subdudes, Mem Shannon, Shawn Colvin, Big Freedia, Walter “Wolfman” Washington, John Hiatt, Henry Butler, Cyril Neville, Chris Thomas King, Iguanas, Lucinda Williams…

Dr John: presencia inevitable.
Esta apabullante selección, cómo no, responde también al rigor “histórico”, al incluir únicamente a artistas que realmente estuvieran en la ciudad en ese período post-Katrina. “Sí, solo se utilizan a músicos que estuvieran realmente presentes en esa época. Es una manera sencilla de mantener la ‘autenticidad’ de la historia”. El colmo de la obsesión por reconstruir lo que pasó realmente se puede ver en el último capítulo de la segunda temporada, ambientado durante la celebración del New Orleans Jazz & Heritage Festival, con conciertos de Lucinda Williams y The Iguanas. “Ambos tocaron realmente en 2007, pero recreamos sus conciertos para la serie”. Impresionante.

John Boutté, la voz de Nueva Orleans.
Por último, y no por ello menos importante, no puede olvidarse el brillante tema principal que abre la serie, “Treme Song”, interpretado por un (hasta el momento) desconocido John Boutté. Una canción incluida en su álbum “Jambalaya” (2003) y que ahora, con la fuerza de las imágenes documentales de la careta, cobra una relevancia especial que, además, encaja perfectamente con el espíritu de la serie. John es hermano de la cantante de jazz y gospel Lillian Boutté, y es un ejemplo del carácter único de la ciudad, al albergar una pléyade de dinastías familiares de músicos: Marsalis, Andrews, Neville, Batiste… Leyh nos da una primicia: “Actualmente estoy produciendo su nuevo álbum. Creo que es ‘La voz de Nueva Orleans’ y uno de los cantantes norteamericanos actuales con más talento. Supimos desde el primer momento que ‘Treme Song’ era la canción perfecta para la serie”.


Aprovechando el tirón de la serie, se han organizado diversos conciertos benéficos. El 28 de agosto de 2010, en el quinto aniversario del Katrina, diversos artistas asociados con la banda sonora -John Boutté, Irma Thomas, Kermit Ruffins, Lloyd Price, Jon Cleary, James Andrews, Coco Robicheaux, Paul Sanchez, Rebirth Brass Band y Mardi Gras Indians, entre otros- actuaron en el House Of Blues de Nueva Orleans en el espectáculo "A Night Of Treme”, a beneficio de la fundación Make It Right, para apoyar su programa de construcción de casas seguras y sostenibles para las familias del distrito noveno que lo perdieron todo. El show sirvió también como avance de la banda sonora.

Posteriormente, el 12 de febrero de 2011 se montó otro concierto con The Pfister Sisters, John Boutté, Tom McDermott, Matt Perrine, Washboard Chaz, Glen David Andrews y varios actores de la serie, cuyos beneficios se destinaron a la New Orleans Musician's Clinic y The Roots Of Music. Y actualmente está en marcha una gira denominada “A Night In Treme”, con una formación cambiante de músicos de Nueva Orleans que incluye a Rebirth Brass Band, Donald Harrison y Glen David Andrews, entre otros. “Una de las consignas específicas de la serie ha sido ayudar a la comunidad musical de Nueva Orleans de cualquier forma que pudiéramos. Utilizamos música controlada por artistas locales siempre que sea posible como una manera específica de devolver el dinero a la economía local”: las palabras de Leyh corroboran, nuevamente, que “Treme” no es una producción más que se aproveche de una localización atractiva, sino que tiene entre sus objetivos formar parte de la vida de su comunidad.



Con todo, es inevitable que haya generado el merchandising habitual, en este caso con la edición de la banda sonora y el DVD de la primera temporada. Es una lástima que la gran cantidad de excelente material musical filmado ex profeso para la serie no se incluya en los DVDs –en cambio, pueden descargarse previo pago en iTunes–. Pero está claro que, cuando termine esta producción (tenga tres, cinco o las temporadas que sean), debería publicarse una caja con varios CDs –algo similar a “Doctors, Professors, Kings & Queens: The Big Ol' Box Of New Orleans” (2004), por ejemplo-, que recogiera todas las canciones que han sonado a lo largo de sus capítulos. Por desgracia, no hay planes de hacer algo parecido, según confiesa Leyh: “Todo es una cuestión económica. La gente ya no compra discos, y es un reto incluso editar la banda sonora de la serie. Personalmente, me encantaría ver una enorme caja con la música de la serie, pero no sé si eso pasará”.

Treme: Fear, Hate, Envy, Jealousy (4)

Muchos se llenan la boca diciendo que “Treme” es una serie coral, pero no lo es en el sentido lineal de una película de Berlanga, por ejemplo, sino que toma el modelo más enrevesado inaugurado por “Vidas cruzadas” (Robert Altman, 1993), con personajes que, por un motivo u otro, se interrelacionan e interactúan a lo largo de los episodios, aunque se cuenten sus peripecias en paralelo.

Una de las muestras más evidentes de la obsesión por la autenticidad que impregna todas las producciones de David Simon la encontramos en el hecho de que muchos de los protagonistas de la trama están inspirados en personas reales, algunas de los cuales se han convertido en asesores de la serie. Aquí tenemos una lista de los principales personajes de “Treme”:

Antoine Batiste: músico a pesar de todo
Antoine Batiste (Wendell Pierce) es un trombonista mujeriego que se busca la vida como puede en toda clase de bolos. Tiene una ex mujer, LaDonna, (Khandi Alexander) dueña de un bar, y actualmente vive con Desiree (Phyllis Montana-Leblanc). Pierce y Montana-Leblanc ya habían coincidido anteriormente en la pantalla en el documental de Spike Lee “When The Levees Broke. A Requiem In Four Acts”, narrando sus experiencias reales (ella las plasmó en el libro "Not Just The Levees Broke. My Story During And After Hurricane Katrina", de 2008). El personaje de Batiste está parcialmente inspirado en el trompetista y cantante Kermit Ruffins, uno de los habituales de la serie.

Davis (en el centro), grabando su álbum.
Davis McAlary (Steve Zahn) es un músico de familia burguesa metido a DJ (en la WWOZ, cómo no) fascinado por los sonidos de la ciudad, que se niega a pinchar los clásicos de siempre incluidos en álbumes benéficos y que tuvo un grupo llamado Uncut Funk, con el que editó algunos discos. Graba una versión de “Shame Shame Shame” de Smiley Lewis, con una letra criticando a George Bush, que se convierte en un inesperado hit local. McAlary es un trasunto de Davis Rogan, músico, DJ y fundador del grupo All That.

Janette Desautel: el arte gastronómico de Nueva Orleans.
Janette Desautel (Kim Dickens) es una creativa chef experta en la gastronomía de Nueva Orleans que, de pasar a dirigir su propio restaurante y acuciada por las deudas, se ve obligada a trasladarse a Nueva York para trabajar a las órdenes de un excéntrico y tirano cocinero. Su referente es la chef del restaurante Bayona, Susan Spicer, quien hace un cameo en la segunda temporada al igual que otros chefs famosos como David Chang y Eric Ripert.

Creighton Bernette: la revolución será televisada... en YouTube.
Creighton Bernette (John Goodman) es un profesor convertido en activista pro-Nueva Orleans y en inesperada estrella de YouTube por sus inflamadas arengas contra el gobierno federal. El personaje se basa en el profesor universitario Ashley Morris, fallecido en 2008, un famoso bloguero conocido por sus incendiarios comentarios post-Katrina. De hecho se utilizaron palabra por palabra algunos de los textos colgados en su blog, como el célebre “Fuck you, you fucking fucks”. Para cerrar aún más el círculo, Morris era un fan de “The Wire” e incluso participaba en un blog sobre esa serie, “Got That New Package!”. Como guiño cinéfilo, Creighton le cuenta a su hija en la ficción que uno de los lugares donde se rodó “Querido detective” ya no existe… el actor debe saberlo, ya que interpretaba a un policía en la película protagonizada por Dennis Quaid y Ellen Barkin. En “Treme”, está casado con Toni Bernette (Melissa Leo), una abogada de derechos civiles que mantiene una tensa relación con el departamento de policía y quien, a su vez, se inspira en otra abogada, Mary Howell, especialista en casos de brutalidad policial.

Albert Lambreaux: orgullo indio.
Delbert Lambreaux: nouveau swing.
Albert Lambreaux (Clarke Peters) es el Big Chief de la tribu de indios Guardians Of The Flame. Su hijo Delbert Lambreaux (Rob Brown) es un trompetista de jazz moderno que triunfa en Nueva York y que a lo largo de los capítulos redescubrirá las raíces para fusionarlas con su estilo. El espejo de este personaje es el saxofonista de jazz (y también jefe indio) Donald Harrison Jr.

Harley y Annie: ganándose la vida en las calles.
Annie Tallarico (Lucia Micarelli) es una brillante violinista que toca en la calle y que, de la mano de su mentor Harley Watt (Steve Earle), se introduce poco a poco en otros estilos como el cajun. En sus actuaciones callejeras le acompaña Sonny (Michiel Huisman), un cantante y teclista holandés drogata y de dudoso talento (algo de lo que se da cuenta cuando oye a un niño interpretar a la perfección un clásico de Professor Longhair al piano en una tienda de empeños). Todos ellos representan a la multitud de músicos europeos (Jon Cleary, Anders Osborne, etc.) quienes, atraídos por la cultura de Nueva Orleans, abandonaron su hogar en busca de fortuna en las calles (y los escenarios) de la ciudad. En la vida real, Lucia es una violinista de formación clásica (estudió con Pinchas Zukerman) que se introdujo en el mundo del pop de la mano de Josh Groban y tiene un par de álbumes, y Huisman también ha hecho sus pinitos como cantante. Por supuesto, con Steve Earle sobran las presentaciones.

1/10/11

Treme: My Darlin' New Orleans (3)

"The Big Easy", la serie
“Treme” no es la primera producción televisiva ambientada en Nueva Orleans, con música y corrupción policial como telón de fondo. En este sentido, no se puede olvidar “The Big Easy” (1996-97; emitida en TV3 como “The Big Easy. Corrupció a Nova Orleans”): la serie, basada en la película del mismo título de Jim McBride de 1987 (retitulada en España “Querido detective”), duró dos temporadas de veintidós y trece episodios, respectivamente, y su tema principal estaba compuesto por el recientemente desaparecido Wardell Quezergue y Chief “Smiley” Ricks.


Pero lo que mucha gente no sabe es que “Treme” no es la primera serie grabada (y ambientada) en el Nueva Orleans post-Katrina. El honor se lo lleva “K-Ville” (abreviatura de Katrinaville), una producción de la Fox de 2007, centrada en la acción policial tras el paso del huracán. Fue un fracaso: solo duró una temporada e incluso alguno de los inicialmente previstos trece episodios no se llegó a emitir, hasta que en mayo de 2008 se anunció oficialmente su cancelación. “K-Ville” no gustó nada en la ciudad, entre otras cosas, por no reflejar fielmente la realidad. Sin embargo, Eric Overmyer, cocreador de “Treme”, escribió un extenso mail donde defendía esa serie.

"K-Ville": el fracaso
Eso sí, “K-Ville” pretendía cuidar mucho el aspecto musical y ser “auténtica”. Pero una cosa son las intenciones y otra los resultados: el tema principal era la canción “Comin’ Back”, que tomaba como base "Wade: Hurricane Suite: Aftermath" de Dr. John, perteneciente al álbum “Sippiana Hericane" (2005) … añadiéndole el rap de un tal Bombay, para hacerla más asequible a todos los públicos y no caer en la trampa de un sonido supuestamente “demasiado localista”.


Y llegamos a la serie creada por David Simon y Eric Overmyer. El origen de “Treme” se remonta a varios años atrás. En el making of incluido en la edición en DVD de la primera temporada, Simon explica: “Eric y yo queríamos hacer una serie en Nueva Orleans incluso antes del Katrina. Teníamos la idea de grabar una serie que tratara sobre la cultura musical de la ciudad, entre otras cosas. Por supuesto, la tormenta le dio mayor impulso a ese proyecto”.

La acción de la primera temporada de “Treme” transcurre tres meses después del paso del Katrina, con las calles aún tomadas por el ejército, coches abandonados, casas destrozadas, problemas en el suministro de agua, gas y electricidad, dificultades para subsistir económicamente, problemas con la sanidad pública y las compañías de seguros… Y en medio de ese panorama, la música surge como tabla salvadora para levantar el orgullo de una comunidad que no se da por vencida. Con un total de diez capítulos, esta primera temporada se abre con un piloto de ochenta minutos que presenta a los principales personajes, y se cierra con otro de similar duración con un flashback que explica lo que les pasó al huir de la ciudad antes de la llegada del Katrina.

Contrariamente a los rumores según los cuales la segunda temporada supondría un retroceso en el tiempo para contar la vida de los protagonistas antes del paso del huracán, la acción de esta se inicia catorce meses después, el 1 de noviembre. La historia incorpora varias subtramas importantes a lo largo de once capítulos: la corrupción policial y política, el regreso del crimen a la ciudad y la especulación urbanística -temas que se traducen en la incorporación de nuevas caras: el policía Terry Colson (David Morse), quien de hecho aparecía brevemente en la primera temporada, y el especulador texano Nelson Hidalgo (Jon Seda), dispuesto a todo para lucrarse a costa de la desgracia ajena–. Pero, sobre todo, irrumpe la violencia, que se ceba en los personajes y los golpea brutalmente: así, vemos como son víctimas de asaltos, violaciones, allanamientos de morada e incluso tiroteos mortales. Las localizaciones también se amplían, y la ciudad de Nueva York cobra una especial relevancia de la mano de algunos de los protagonistas “desplazados” allí.

Si comparamos ambas temporadas, nos encontramos con un problema: la primera tuvo un final tan espléndido, cerrando todas las historias paralelas, que podría haber terminado allí sin necesidad de una continuación. Así, la segunda temporada, aunque nos proporciona el placer de contemplar la evolución de los personajes, y a pesar de conservar unos niveles altísimos de calidad y autenticidad, pierde algo de fuelle cuando se adentra en tramas policiales y se convierte en otro drama criminalístico del montón. Curiosamente, la resolución de esta segunda temporada es tan cerrada como la de la primera, con lo que la serie corre el riesgo de alargarse innecesariamente, por mucho que tenga el prestigioso sello de David Simon.

"Treme": carácter documental
Se ha discutido mucho sobre cuál es la historia principal de “Treme”. En el fondo, responde a ese axioma clásico según el cual la creatividad se agudiza e incrementa en situaciones de escasez de medios o falta de libertad y, por eso, y por extraño que parezca en los tiempos televisivos intrascendentes que corren, la trama trata más sobre la recuperación de la cultura de la ciudad (no solo la música en sus diferentes usos; también la gastronomía, otro de sus grandes valores) que sobre la recuperación de las casas que el viento y el agua se llevaron. Eso no excluye el carácter documental de las imágenes, llevado a extremos enfermizos en pos del rigor: al tono documental de las escenas callejeras hay que sumar la labor de ambientación, al recrear barrios demolidos que hoy ya están reconstruidos… o casi. La verosimilitud es muy fácil de comprobar: basta con hacer una búsqueda en YouTube para encontrarse escenas reales (musicales, básicamente) que parecen recién salidas de la pantalla del televisor… ¿o es al revés?

Aparte de la impecable supervisión de David Simon, no podemos olvidar la participación en este proyecto de grandes guionistas como el escritor George Pelecanos, y de reputados directores como el ex colaborador de Spike Lee, Ernest Dickerson, y el también actor y cantante Tim Robbins.

Por último, el éxito de la serie “Treme” ha originado la creación de diversos documentales, como “Tremé Life”, un filme de James Demaria aún pendiente de estreno, protagonizado por los vecinos reales del barrio y con la participación, entre otros, de Kermit Ruffins, y “Bury The Hatchet” (Aaron Walker, 2010), sobre los indios del Mardi Gras, que podrá verse en la próxima edición del festival Beefeater In-Edit de Barcelona.

Bury the Hatchet trailer from cine-marais on Vimeo.

En Estados Unidos, la primera temporada de “Treme” se estrenó el 11 de abril de 2010 y, tan solo dos días después de la emisión del primer capítulo, HBO anunció su renovación para una segunda, que llegaría el 24 de abril de 2011. En mayo de este año se confirmó que se filmaría una tercera temporada. Esto es lo que está asegurado hasta el momento, aunque en declaraciones a ‘The Wall Street Journal’, Simon explicó su intención de llegar a las cinco temporadas, que culminarían con el desastre de BP en el Golfo de México y la Superbowl.

En España la primera temporada la estrenó TNT el 2 de mayo de 2010, y la segunda se ha estrenado el 25 de septiembre de 2011.

Treme: Ain't Got No Home (2)

El huracán Katrina asoló Nueva Orleans a finales de agosto de 2005: el ochenta por ciento quedó inundado cuando los diques de contención del lago Pontchartrain cedieron. Balance: más de 1.800 muertos, con 182.000 edificios completamente destruidos y cerca de medio millón de viviendas con daños.

En 2010, durante la visita que el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, realizó a la ciudad en el quinto aniversario de la tragedia, aseguró en un discurso que Nueva Orleans se ha convertido en un “símbolo de resistencia y de sentido comunitario”. Y habría que añadir: “y en una explosión de creatividad”.

El 21 de agosto de 2010, Andrea Aguilar escribía en ‘El País’ un artículo titulado “El Katrina como una de las bellas artes”, donde explicaba cómo la tragedia había inspirado series, documentales y libros… eso, sin contar con la innumerable cantidad de discos de tributo para recaudar fondos y los álbumes con canciones relacionadas. Desde el punto de vista literario, podemos destacar el libro de Dave Eggers “Zeitoun” (Mondadori, 2010) y la obra de teatro de Rob Florence “The Hurricane Katrina Comedy Festival” (2010).



En el terreno del documental, habría que citar títulos como “Faubourg Tremé. The Untold Story Of Black New Orleans” (Lolis Eric Elie y Dawn Logsdon, 2008); “Trouble The Water” (Tia Lessin y Carl Deal, 2008), nominado al Óscar; y, claro está, el ambicioso y monumental “When The Levees Broke. A Requiem In Four Acts” (Spike Lee, 2006), realizado para la HBO. Para la misma cadena, el director afroamericano volvió a Nueva Orleans para dirigir una especie de secuela, “If God Is Willing And Da Creek Don't Rise” (2010), donde retomó a algunos de los personajes varios años después.

Treme: Going Back To New Orleans (1)

Agosto de 1992. Estoy desayunando en el comedor del Hotel Le Meridien, en el 614 de Canal Street. Como dicen los folletos, "a deluxe hotel located in the heart of the business district at the entrance to the French Quarter". Sí, la descripción es exacta: solo tengo que cruzar la calle para adentrarme en Bourbon Street y perderme por el Barrio Francés de Nueva Orleans. Mientras apuro mi café, se me acerca una camarera afroamericana, y señalando mi camiseta (una del Festival de Jazz de Barcelona cuya edición no recuerdo) me dice que, si me gusta “ese tipo de música”, debo escuchar una emisora. Coge una tarjeta del hotel y escribe en el reverso: "Radio Station WWOZ 91.7 FM 90.7 FM".

Desde ese verano fatídicamente olímpico le han ocurrido muchas cosas a Nueva Orleans: trece años después, también en agosto, el paso del huracán Katrina dejaría graves secuelas en la ciudad, y muchas de sus calles –incluso Canal Street- acabaron inundadas. El hotel Le Meridien ya no existe y su lugar lo ocupa actualmente el JW Marriott New Orleans. Afortunadamente, la WWOZ aún emite, e incluso la llevo sintonizada en mi iPhone.

Sé que para muchos será difícil de entender, pero mi viaje a la ciudad criolla supuso para mí un cambio personal como el que dicen experimentar quienes van a la India: desde ese momento, mi visión de lo que era la música se trastocó por completo, y durante muchos años me dediqué a zambullirme en el crisol estilístico de Louisiana, descubriendo talentos inimaginables de rhythm’n’blues, funk, zydeco, cajun, jazz, rock’n’roll… la mayoría de ellos  ninguneados y despreciados por la industria musical y la prensa especializada de este nuestro fantástico país.

Y entonces llegó “Treme”, una serie que, de no haber sido una obra de los creadores de la sobrevalorada “The Wire”, habría pasado totalmente desapercibida en España. Y ahora, de repente,  todos los críticos son expertos en la música de Nueva Orleans cuando antes la despreciaban o sencillamente la ignoraban. Bueno, amigos, dejadme deciros algo: “Treme” es LA SERIE que llevaba años esperando.

Y es ahora cuando las palabras que me regaló Willy DeVille (en una entrevista que algún día verá la luz en este blog) cobran un verdadero sentido: “Definitivamente, Nueva Orleans no es como América. Es un lugar donde van todos los criminales, los que se esconden de la policía, los piratas… Todos los marginados y los artistas van allí. Es una ciudad muy excéntrica, la gente está loca; pero no les preocupa. Solo quieren tomar una copa, tocar música y pasar un buen rato”.