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5/8/15

nubes de cuerdas en la pradera

Billy Sherrill, uno de los mejores productores de Nashville.
En muchas ocasiones el productor es la estrella, y el country está lleno de nombres que han creado el sonido Nashville que la mayoría de los mortales identifica como la corriente principal del género. Billy Sherrill fue uno de los artífices de ese sonido.

Nacido Philip Campbell el 5 de noviembre de 1936, su padre era un evangelista itinerante, y Billy le acompañaba al piano en sus sermones, una actividad que compaginaba como saxofonista en una banda de rock’n’roll. En 1956 se incorporó al grupo de rhythm’n’blues The Fairlanes, y entre 1961 y 1964 trabajó en los nuevos estudios de Sun Records en Nashville; durante esa época, relanzó la carrera de Charlie Rich.

En 1964, Billy comenzó su colaboración con Columbia Records, produciendo discos de rhythm’n’blues. Su carrera al estrellato empezó cuando coescribió y produjo "Almost Persuaded", un número 1 para David Houston. Más tarde, descubrió a Tammy Wynette, y en 1968 ambos compusieron, en media hora, una de las baladas más bellas del country, "Stand By Your Man", considerada por muchos la mejor canción del género.

Sherrill, entre George Jones y Tammy Wynette.
Aunque muchas de sus producciones saltaron al mercado pop, Sherrill encontró la fórmula magistral para combinar los instrumentos ortodoxos del country (pedal steel guitar, por ejemplo) con las grandes orquestaciones. El éxito de este nuevo sonido fue fulminante.

Además de descubrir a Tammy Wynette y Tanya Tucker, produjo discos de Marty Robbins, Johnny Cash y Barbara Mandrell. "My Very Special Guests" (1979) de George Jones y "Friendship" (1984) de Ray Charles suelen considerarse sus mejores trabajos. Precisamente, fue a raíz del primero de esos discos cuando conoció a Elvis Costello: su relación culminaría en el álbum "Almost Blue" (1981). Y aunque las fricciones con el gafudo fueron constantes durante el proceso de grabación -tal como se demostraba en un documental de la televisión británica-, el resultado fue más que satisfactorio, y Sherrill consiguió envolver la frágil voz de Costello con una nube de cuerdas.

Billy Sherrill murió el 4 de agosto a los 78 años. Para rendirle homenaje, aquí tenemos a Tammy Wynette interpretando en directo "Stand By Your Man" en el show de Johnny Cash:

23/12/13

lo que más me gustó de 2013

Como dije en 2012: que quede claro: no me gusta hacer listas de lo mejor o lo peor. Considero que es algo altamente subjetivo. Por eso, esto no es una lista de lo mejor de 2013, sino una lista de lo que a mí me ha gustado más durante este año. Y por eso, también, no hay una numeración, porque me resulta imposible valorar qué disco o qué canción es mejor que otra. Así que os lo dejo en vuestras manos.

ÁLBUMES INTERNACIONALES

Cristian Kjellvander - The Pitcher


CANCIONES INTERNACIONALES



ÁLBUMES NACIONALES

Juan Perro & La Zarabanda - Juan Perro & La Zarabanda
Wau y Los Arrrghs!!! - Todo roto
 

CANCIONES NACIONALES



CONCIERTOS

Lucinda Williams & Doug Pettibone


Pony Bravo


Dexys
Neko Case
El Último Vecino

PELÍCULAS

Django desencadenado (Quentin Tarantino)


Las brujas de Zugarramurdi (Álex de la Iglesia)


Don Jon (Joseph Gordon-Levitt)


VIDEOCLIP


LIBRO


CÓMIC

Los capullos no regalan flores de Moderna de Pueblo


PROGRAMA DE TELEVISIÓN


SERIE


PERSONAJE DEL 2013

Mario Vaquerizo y Alberto Chicote

LO MEJOR DE LO MEJOR

Los días en BeniYork a tutiplén (bebiendo mojitos y margaritas poco después de desayunar), mi inmersión en los usos y costumbres del Poble, mi creciente círculo de amigos gracias a ti, mi nuevo tatuaje y, last but not least, TÚ.

24/6/13

Dave Alvin, el incorrupto ideal americano

Si hay alguien realmente capacitado para poder explicar lo que es la música americana ese es, sin duda, Dave Alvin. Si su presencia en grupos como Blasters (creado en Los Ángeles en la década de los ochenta con su hermano Phil), X o Knitters ya fue decisiva, en su aventura en solitario su pasión por indagar en las raíces no ha cesado.   

Varios años después de su marcha de los Blasters por las diferencias irreconciliables con Phil, los dos hermanos han vuelto a reunirse en un ambicioso proyecto, “Ghost Brothers Of Darkland County” (2013), un “musical sobrenatural” creado por Stephen King, John Mellencamp y T Bone Burnett. O lo que es lo mismo, un excelente álbum donde, además de los Alvin, participan Elvis Costello, Neko Case, Taj Mahal, Sheryl Crow y muchos más.

Por eso es un excelente momento para recordar la entrevista que le hice a Dave en marzo de 2001, cuando acababa de ganar el Grammy al mejor álbum de folk tradicional por “Public Domain. Songs From The Wild Land” (Hightone, 2000).

Dave, junto a su madre Nana y Big Joe Turner en 1983. Foto: Gary Leonard
¿Qué clase de música oías de niño? Bueno, tenía tres primos mayores que escuchaban todo tipo de música. A uno le gustaba el rhythm’n’blues, Ray Charles, Big Joe Turner y los grupos de doo-wop; a otro, el country; y otro, tocaba la guitarra y el banjo y escuchaba folk, Ramblin' Jack Elliot, Bob Dylan, Sonny Terry y Brownie McGhee, ese tipo de música. Todo eso era cuando yo tenía 5 o 6 años. Y a los 12 o 13, empecé con los viejos discos de blues.

Me pregunto qué pasaba por tu cabeza: coleccionabas viejos discos, en busca de algo más excitante que lo que oías en la radio. No es algo usual en un niño. Me gustaba la música, no sólo la que oía en la radio, sino también la antigua. Para mí, la música antigua es algo misterioso: de alguna forma está incorrupta; en cambio, la música moderna es fácilmente corrompible, todo tiene que ver con los grandes negocios, las corporaciones. La música antigua, el viejo blues, todo eso, es sólo música.

De hecho, aprendiste de maestros… Sí. Sobre todo mi hermano Phil, aprendió de Big Joe Turner y T-Bone Walker. Ellos vivían en Los Ángeles, así que empezamos siguiéndoles, literalmente. Éramos chicos blancos entusiastas, les llevábamos viejos discos suyos y nos decían: "¡Lo encontraste!! No recordaba haberlo grabado".

En tu formación, participaste en esa tradición de "pasar la antorcha" de generación en generación: aprendisteis de Walker y Turner, así como ellos aprendieron de otras leyendas. ¿A quién has pasado tú la antorcha? Es difícil decirlo. En los últimos años he producido muchos CDs de jóvenes bandas, sobre todo de country y de folk. Pero creo que aún estoy trabajando en mi propia formación. A lo mejor, cuando tenga 80 años, pueda hacer como T-Bone Walker... a lo mejor...

Los Blasters en 1982. Foto: Neal Preston
¿Es verdad que creasteis Blasters con la intención de tocar la música que os gustaba escuchar? Sí, la idea era tocar lo que queríamos tocar, y ver si podíamos dejar nuestros trabajos diarios y ganarnos la vida como músicos.

¿Te consideras un pionero en el movimiento del nuevo country? Porque, en cierta forma, abriste las puertas a otros artistas que cruzaron la línea entre el rock y el country como Dwight Yoakam, por ejemplo. Bueno, los Blasters ayudamos a Dwight y a Los Lobos a conseguir un contrato discográfico. Mi primer disco en solitario –“Romeo’s Escape” (Epic, 1986)- era de música más o menos country. Pero, de todas formas, no me considero un intérprete country, aunque sí tengo influencias de esa música y me siento solidario con el country alternativo. Lo que me separa de la mayoría de ellos es que están muy influidos por Gram Parsons y Neil Young, y mis influencias son más antiguas.

¿Qué piensas de la escena country actual? Incluso en el pop de Nashville hay buena gente. Por ejemplo, Shelby Lynne: grabó en Nashville, la jodieron y ahora ha editado un buen disco por su cuenta. Hay mucha gente con talento haciendo música mala, porque es fácil. El country moderno sólo se preocupa de lo que puede encajar en el mercado y es fácil de vender, y eso no tiene nada que ver con la integridad que el country solía tener. Ya no hay integridad, sólo se trata de vender discos.

¿Y qué opinas de los nuevos tradicionalistas? He producido tres álbumes de los Derailers, y dos de Big Sandy. No es lo que yo hago, porque podría hacerlo igual que ellos, pero me gusta. Tengo influencias country, pero más del blues y el rhythm’n’blues. Hay muchos de ellos que me gustan: Robbie Fulks, creo que es el mejor; Dallas Wayne;  Derailers son buenos; Big Sandy es un gran talento… hay muchos.

Los Blasters en 1983
¿Qué recuerdas de la escena de Los Ángeles de los ochenta? Fue una gran época. Existía una gran camaradería entre los músicos y todas las bandas, todos estaban muy unidos. Con el paso de los años, conforme he envejecido, me he dado cuenta de que este es un negocio donde "te cortan el cuello". Hoy en día hay que mantener la distancia, porque alguien puede apuñalarte por la espalda. Como crecí en esa escena angelina, no me dí cuenta de ello hasta que volví al "mundo real". Por eso tengo muy buenos recuerdos de esa época: todas las bandas se ayudaban unas a otras. Era muy frustrante en esa época porque muchos buenos músicos no gozaban de la misma atención mediática que las bandas de pop-rock tienen ahora.

¿Está en Austin la escena más interesante? Hay una buena escena en Austin, pero no. Hay muchas interesantes: en Minneapolis, y en Chicago, sobre todo, porque hay gente como los Waco Brothers, Robbie Fulks, el sello Bloodshot... Pero también hay buenas bandas en Saint Louis, en Seattle... Incluso hay un par de buenas bandas en Los Ángeles: me gustan Beachwood Sparks. Pero no veo ninguna escena como la de Los Ángeles.

¿Crees que tras los Blasters has crecido como artista? Sí. Bueno, he crecido porque también soy mayor. Intento utilizar la analogía de la pintura: uso todos los colores de la paleta. En los Blasters sólo utilizábamos algunos, nunca usábamos los otros. Algunos de la banda decían: "¡No vamos a tocar esa mierda!". Ahora puedo hacer lo que hacía en Blasters y muchas cosas más; para mí es más gratificante.

La canción "American Music" fue como una declaración de amor, un himno, con esa letra que dice "we got the Louisiana boogie and the delta blues / We got country, swing and rockabilly, too /
We got jazz, country-western and Chicago blues / It's the greatest music that you ever knew". Pero ¿qué significa exactamente par ti esa "american music"?
América es un país construido sobre un ideal, y ese ideal es difícil de alcanzar; por eso tiene una historia brutal y violenta. Pero la música es el único lugar donde vive ese ideal: el jazz es la mezcla de lo africano con la música clásica europea; el folk es de todas partes: de Inglaterra, Escocia, Irlanda, España; el cajun tiene las influencias francesas... Ese es el ideal americano para mí.



¿Qué te parece el formato "americana"? Creo que es más positivo que negativo. Es negativo en el aspecto en que tiende a excluir a la música negra, al blues, y se concentra más en el country y en los cantautores. Pero está bien, ha ayudado a mucha gente y a la industria a descubrir que "algo está pasando". Lo podrían llamar "roast beef", como quieras.

¿Crees que la música americana tiene buena salud, o está en peligro?  No creo que la música americana tenga problemas; en cierta forma, está más viva que nunca. Hay más gente en los Estados Unidos tocando variaciones de la música americana tradicional ahora que en los últimos veinte años.

Creo que consideras las canciones folk como "textos sagrados". ¿Por qué? Las canciones folk son la mitología nacional, lo que la gente piensa. Tratan sobre grandes temas de manera muy simple: moralidad, mortalidad, cómo sobrevivir día a día, la existencia de Dios...

Has publicado dos libros de poemas -"Any Rough Times Are Now Behind You" (1996; editado en España como “Los malos tiempos ya han quedado atrás” por Gamuza Azul en 2001) y "The Crazy Ones" (2001)-. ¿Cómo decides cuando algo que escribes se convierte en una canción o en un poema? En los poemas sueles ser más personal, mientras que en una canción eres un poco más distante. Un poema lo lees una vez y piensas "qué bueno es", y lo lees más tarde y puedes pensar lo mismo. Pero una canción la tocas una y otra vez.

¿Te consideras un rocker o un cantautor? Para mí, Dylan es un rocker y toca folk, es lo mismo. Cuando toco la guitarra acústica, es folk; bueno, ese es el estereotipo, lo que la gente piensa; y si es guitarra eléctrica, es rock. Pero son las mismas notas, sólo que en una estás enchufado y en la otra no, pero viene de la misma tradición. Pero me gustaría ser recordado por mis canciones, así que soy más bien un compositor.

Muchas de tus canciones son tristes. ¿Es la influencia de las murder ballads y las canciones sureñas sobre crímenes? Sí, las “murder ballads”, el blues, pero también las influencias literarias de ciertos escritores: de Ernest Hemingway y Charles Bukowski a escritoras sureños como Flannery O'Connor. A veces escribo canciones como si las escribiera un escritor de historias cortas.

Tus canciones son como pequeñas películas, muy visuales (por ejemplo, "Wanda And Duane"). Sí. Cuando era niño, oía una y otra vez mis canciones favoritas y eran como una película. "Memphis, Tennessee" de Chuck Berry creaba imágenes en mi mente. Por eso me gusta hacer lo mismo.

¿Cuál era tu intención al grabar "Public Domain"? Dominio público significa muchas cosas: en términos legales, que nadie posee los derechos; pero para mí también significa el lugar donde vivimos, nuestro mundo. Quizá son canciones antiguas, pero las emociones son contemporáneas: celos, amor, tristeza, rabia, alienación...

Has ganado un Grammy al mejor disco de folk tradicional con él. ¿Cómo te sientes? Fantástico, absolutamente bien. No puedo creerlo, es increíble. La música que hago es difícil de encasillar o etiquetar: es blues, country… pero las canciones son todas de folk tradicional. Cuando haces música que no es pop y ganas un Grammy, es una validación de tu trabajo.

Escuchando este disco, pienso que los hermanos Coen se equivocaron con la banda sonora de " O Brother, Where Art Thou?" (2000)... No tengo NADA que decir (bromea).

Hablando de cine, has trabajado en "Border Radio" (Allison Anders, Dean Lent y Kurt Voss, 1987) y "Cry-Baby" (John Waters, 1990). ¿Cómo fue la experiencia? Grabé cosas para John Waters y también para David Lynch, para un filme que nunca se rodó. Pero para hacer eso, tienes que dedicarte enteramente a ello, y yo no puedo. En general es un trabajo “full time”, y yo prefiero tocar en directo y grabar discos y componer canciones. Pero si John Sayles me llamara, lo haría.

Has producido a Big Sandy, Chris Gaffney, Tom Russell, Derailers, Katy Moffat, Christy McWilson, Billy Bacon, Candye Kane… Además de ser gente con mucho talento, ¿qué tienen en común? Que me escuchan (risas). De entrada, cuando alguien me ofrece producir, mi sentimiento es que puedo ayudarles en el estudio. Con los Blasters, con X, en mis grabaciones, he aprendido que hay muchos errores que pueden cometerse al grabar un disco, e intento ayudar a la gente a no cometerlos, o al menos a no cometer los mismos que yo. A veces tengo éxito y a veces no. Pero disfruto produciendo.

¿A quién te gustaría producir? Hay muchos. Me gustaría producir a algún veterano: ya lo hice con el cantante de rockabilly Sonny Burgess –“Tennessee Border” (1992)-, y ahora me gustaría hacerlo con Hank Ballard (lamentablemente este último murió en 2003).

Has escrito las notas interiores para algún disco (Ray Charles, Ramblin' Jack Elliott, etc). ¿Te consideras un erudito de la música americana? Sí, sí.

Has trabajado en discos de homenaje a Merle Haggard (“Tulare Dust. A Songwrters’ Tribute To Merle Haggard”, 1994), Tom Waits (“Step Right Up. The Songs Of Tom Waits”, 1996), Waylon Jennigs (“Lonesome, On'ry And Mean. A Tribute To Waylon Jennings”, 2003) y Doug Sahm (“Keep Your Soul. A Tribute To Doug Sahm”, 2009). Si algún día se publica un tributo a Dave Alvin, ¿quién te gustaría que estuviera en él? Chuck Berry, Merle Haggard, George Jones (estaba vivo en el momento de la entrevista, pero murió el pasado 26 de abril), artistas fallecidos como Lightnin’ Hopkins y Muddy Waters. Uno de mis héroes fue Doug Sahm, y los Texas Tornados grabaron una de mis canciones, "Haley's Comet". Eso nunca se ha editado en Estados Unidos, sólo en Alemania, pero yo tengo una copia. Muchos artistas han grabado mis canciones: Kelly Willis, Marshall Crenshaw, Little Milton, Buckwheat Zydeco...

¿Cómo te sientes más a gusto, con una banda o actuando en solitario? Con una banda. Me encanta tocar solo, pero prefiero una banda.

Y para terminar, aquí tenéis el tráiler de "Ghost Brothers Of Darkland County", el nuevo proyecto de Dave Alvin:

1/1/13

la pureza country, la rebeldía punk: Hank Williams

Por su legado musical, Hank Williams (17 de septiembre de 1923 - 1 de enero de 1953) está considerado como el padre del country contemporáneo, y por su azaroso estilo de vida, habría que verle como un precursor del lado más salvaje del rock.

Williams fue una superestrella a los 25 años, y murió a los 29: en ese corto período, estableció las reglas para todos los cantantes de country posteriores. Sus letras directas y emotivas fueron el estándar a seguir, así como su estilo, que aunaba sentimientos de culpa religiosa con la exaltación de una juerga del sábado por la noche.

Hank recibió su educación musical de la mano de un cantante callejero, Rufus Payne, quien le enseñó a tocar la guitarra y a cantar blues. A partir de su single "Move It On Over", editado en 1947, la trayectoria de Williams fue en ascenso. En el 49, "Lovesick Blues" fue número 1 durante 16 semanas en las listas country y entró en el Top 25 de pop. El paso al estrellato estaba garantizado.

Hank (en el centro) con una de las formaciones de su banda de acompañamiento The Drifting Cowboys: Don Helms, Bob McNett, Jerry Rivers y Hillous Butrum

Al margen de su éxito profesional, la vida personal de Williams giraba fuera de control. Cuando empezó a ganar dinero y a permanecer mucho tiempo lejos de su casa, se refugió en la bebida. Además, una lesión en la espalda le hizo adicto a la morfina y a otros calmantes. En 1952 se pasaba el día borracho y drogado, y solía destrozar cosas y jugar con armas. Finalmente, acabó repercutiendo en su carrera: aparecía bebido en los conciertos, o simplemente los olvidaba. Esto acrecentó su actitud autodestructiva: su matrimonio se rompió y sus amigos le dejaron. Por eso murió solo, en el asiento trasero de su Cadillac. Su último single en 1952, "I'll Never Get Out Of This World Alive", parecía premonitorio.

Williams dio al honky tonk su verdadera voz, con clásicos como "Honky Tonkin'", "Why Don't You Love Me", "Cold Cold Heart", "Jambalaya (On The Bayou)", “Lost Highway” o "Hey, Good Lookin'". La leyenda de Williams es un icono de todo lo que es "puro" en el country: por eso fue reivindicado por el nuevo rock americano (Jason & The Scorchers) y por el nuevo tradicionalismo (Dwight Yoakam), y por eso sus canciones han sido interpretadas por artistas de todos los estilos (de los Residents a Elvis Costello).

Y, lo mejor de todo, su legado siguió (sigue) por vía familiar: su hijo Hank Williams Jr. y, sobre todo, su nieto Hank III han heredado sus virtudes (el talento) y sus defectos (los malos hábitos). Pero esa ya es otra historia.

6/4/12

los 75 de Merle Haggard

Tal día como hoy, en 1937, nacía Merle Haggard, uno de los creadores del sonido Bakersfield. Para celebrar sus 75 años, recordamos la crítica de uno de sus álbumes del presente siglo, If I Could Only Fly (2000), su debut para el sello ANTI-/Epitaph.

La pregunta es obvia. ¿A un artista tan legendario como Merle Haggard, autor de 38 números 1 (entre ellos, Okie From Muskogee, Mama Tried y Hungry Eyes), y ganador de numerosos premios, le queda algo por ofrecer? La respuesta es sencilla y contundente: por supuesto.

Haggard es el único intérprete de country que ha aparecido  en la portada de la biblia del jazz, ‘Downbeat’;  y el único artista que ha tocado invitado tanto en la Casa Blanca como en la prisión de San Quintín. Sus primeros años estuvieron marcados por la delincuencia y su estancia en chirona, hasta que en 1962, al salir de San Quintín, se dio cuenta de que esa vida no le llevaría a nada y se lanzó a cantar. La cosa funcionó: sus canciones han sido grabadas por artistas del rock como Elvis Costello o Grateful Dead, y hasta la tripulación del Apollo 16 llevaba una cinta suya.

Tras algunos conflictos con su anterior discográfica y problemas monetarios y alcohólicos, a sus 63 años Merle retoma el control de su carrera, y ha publicado su primer disco fuera del establishment, en un sello punk-rock de Los Ángeles. El resultado es brillante, y pone en evidencia que conserva su excelente voz nasal y profunda, y su buen gusto a la hora de fundir el country con las influencias del jazz, el blues y el folk.

Grabado junto a su banda The Strangers, el nuevo disco de Haggard es un trabajo reflexivo, con letras brutalmente honestas sobre momentos de su vida (la carretera, la madurez personal) que reflejan las influencias que le han caracterizado.

El veterano intérprete se mueve con soltura por el honky tonk borrachuzo (Honky Tonk Mama, con un tórrido solo de saxo); los sonidos fronterizos (Crazy Moon, con una deliciosa guitarra española); el folk (If I Could Only Fly); el western swing (el trotón Bareback, con un violín jazzy protagonista, o Proud To Be Your Old Man, donde el piano tiene una mayor presencia); las canciones de cowboys -la deliciosa nana (Think About A) Lullaby-; la evocación de la rebeldía outlaw de los sesenta (I'm Still Your Daddy, Thanks To Uncle John); o las baladas honky tonk (la tremenda Turn To Me o Listening To The Wind).

¿Puede retirarse un personaje como Merle Haggard? ¿Puede privarnos de sus canciones y de su voz? La respuesta es tajante: un rotundo no.

Aquí tenemos a Merle con The Strangers en el año 2000, interpretando una medley de dos de las canciones del disco, Leavin’s Getting Harder y Bareback (sí, no hagáis caso del título que aparece impreso sobre el vídeo), en el programa de Jay Leno.

5/11/11

recordando a Gram Parsons

Tal día como hoy nacía Gram Parsons. Para recordar al padre del country-rock, nada mejor que la crítica de uno de los mejores discos de tributo que se le dedicaron, Return Of The Grievous Angel. A Tribute To Gram Parsons, editado en 1999 por el sello Almo.

Gram Parsons es un artista de culto, y motivos no le faltan: como Hank Williams, nació bajo el signo de la fatalidad, y se quemó mucho antes que el propio Hank, al morir a los 26 años víctima de una sobredosis; su compañera Emmylou Harris se ha convertido a su vez en leyenda; y, tal vez lo más importante, fue pionero en introducir, a finales de los sesenta, el country en el rock y, de rebote, el rock en el country.

Con su presencia en grupos como International Submarine Band, Byrds y Flying Burrito Brothers, y con solo dos álbumes en solitario, edificó un estilo descrito por él mismo como "música cósmica americana". Por ello se le considera padre del country-rock y del actual country alternativo, aunque su influencia ha alcanzado a artistas de todos los estilos.

Un personaje de este calibre ha sido objeto de varios tributos, pero este, editado al cumplirse veintiséis años de su muerte, es tal vez el mejor. La razón es simple: se trata de un proyecto promovido por Emmylou Harris, quien ha sabido escoger sabiamente a los participantes, todos ellos apasionados por la obra de Parsons.

En Return Of The Grievous Angel encontramos a algunos de los herederos de Gram, pertenecientes a la facción del country insurgente, como Wilco y Whiskeytown; a colegas como Chris Hillman y la propia Emmylou; y a fervientes admiradores como Beck, Elvis Costello o Sheryl Crow. No sobra ninguno, pero sí se echa en falta la presencia de Dwight Yoakam, por ejemplo.

El repertorio escogido repasa en primer lugar canciones del disco de los Byrds Sweetheart Of The Rodeo (1968): Wilco recupera el rock'n'roll One Hundred Years From Now, y Gillian Welch desnuda hasta lo esencial, casi en tono de plegaria, la preciosa balada Hickory Wind.

La estancia de Parsons en Flying Burrito Brothers es recordada con canciones de The Gilded Palace Of Sin (1969) y Burrito Deluxe (1970): del primero proceden el precioso vals Sin City, a cargo de Beck y Emmylou, rupturista por lo respetuoso de su sonido, sin ningún desliz; la angelical Juanita, con Sheryl Crow y Emmylou armonizando sus voces a la perfección; y la insólita Hot Burrito #1, con los Mavericks y su curioso tratamiento al colocar una base de ritmo programado a este monumental temazo. Y de Burrito Deluxe, Chris Hillman y Steve Earle recuperan con brío el honky tonk High Fashion Queen.

Del primer LP de Gram en solitario, GP (1973), se incluyen dos versiones: She, que reune a Emmylou y a los Pretenders; y el plácido A Song For You, un ejercicio de estilo a cargo de Whiskeytown. Y cuatro son los temas procedentes de Grievous Angel (1974): $ 1,000 Wedding, con Evan Dando y Julianna Hatfield; Return Of The Grievous Angel, con Lucinda Williams y el ex Byrd David Crosby; el gospel con aires celtas In My Hour Of Darkness, con The Rolling Creekdippers, un supergrupo integrado por Buddy y Julie Miller, Victoria Williams, Mark Olson y Jim Lauderdale; y el inquietante Ooh Las Vegas, con los Cowboy Jukies, donde el canto de sirena de Margot Timmins se sumerge en una recreación fantasmal.

En este tributo hay solo una canción que no fue compuesta por Parsons y que apareció posteriormente en uno de sus innumerables álbumes póstumos, Sleepless Nights, donde Elvis Costello aplica su temblorosa voz para darle un carácter de nana crepuscular.

Según Gillian Welch, Parsons "abrió el alma del country para que varias generaciones lo descubrieran". Gracias a este emotivo y sincero tributo, seguro que otras nuevas generaciones también lo descubrirán.

2/10/11

Treme: Let The Good Times Roll (5)

Blake Leyh, el genio tras la selección musical de "Treme". Foto: Arnold Finkelstein
Decíamos antes que la trama principal de “Treme” es la recuperación de la cultura, una cultura que tiene en la música uno de sus pilares básicos. Hasta ahora, todas las producciones (televisivas y cinematográficas) ambientadas en Nueva Orleans habían considerado la música como un simple atrezo exótico y localista. Uno de los principales artífices de la riqueza y calidad de la banda sonora de “Treme” es su supervisor musical Blake Leyh, quien ya ejerció la misma función en “The Wire”. A través del correo electrónico nos desentraña su método de trabajo.

En “Treme” la música desempeña literalmente un papel central, no solo como telón de fondo, sino que se convierte en un personaje más de la narración y se entrelaza con ella orgánicamente: es el “pegamento” que une todas las piezas y está en todas partes: en la radio, en los funerales, en los carnavales, en los bares, en los aeropuertos y hasta en las casas. Además, se percibe el esfuerzo por atrapar la música de forma natural, casi como en forma de grabaciones de campo (todas las actuaciones se registran en directo, incluidos los desfiles callejeros, y muchas de ellas se solapan).

"Treme": la calle como escenatio.
“Toda la música se escoge en colaboración con los guionistas y conmigo. La música en directo se elige sobre todo durante la fase de escritura y se incluye en el guión. La música ‘’fuente’, la que suena en bares, coches, etc., se escoge sobre todo durante la fase de montaje. Los guionistas y yo tenemos una amplia colección de música favorita que siempre intentamos incluir, pero el elemento principal que motiva la elección es responder a esta pregunta: ‘¿Qué música estaría sonando de verdad si esta escena ocurriera en la vida real?’”, explica Leyh.

Sin embargo, no cree que la música tenga un papel más determinante que la propia trama: “No, la historia es lo más importante. La música sirve a la historia. En el nivel más básico, la historia trata de cómo la cultura salvó la ciudad, y la música es una enorme piedra angular de la cultura, así que es necesariamente fundamental. Pero la música sirve a la historia, y no al contrario”.

Nuevamente, siguiendo las pautas habituales en busca de la autenticidad de las producciones de David Simon, en “Treme” hay un cuidado especial en utilizar música que pertenezca a la línea temporal de la historia (2006-2007 en las dos primeras temporadas). “En ‘The Wire’ ya nos preocupamos en incluir música que fuera adecuada al lugar y el período temporal. Y en ‘Treme’ somos muy cuidadosos en escoger música que realmente sonara en el tiempo y el lugar en que transcurre la historia”, reconoce Leyh.

Ron Carter incrédulo ante las explicaciones de Albert Lambreaux.
Los guiones de “Treme” están plagados de referencias y guiños en los diálogos que difícilmente captará el espectador medio. Unos cuantos ejemplos: “En Nueva Orleans les gusta la música, pero no quieren a los músicos”; “Olvida todo lo que te han dicho de Jesús, Buda, Alá, porque solo existe un Dios y se llama Professor Longhair”; o “Eso es como decirle a una puta cómo debe acabar su trabajo” (la frase lapidaria que exclama Dr. John cuando el personaje de Albert Lambreaux enseña a tocar el contrabajo ¡¡¡al mismísimo Ron Carter!!!). “El enfoque de David Simon sobre el ‘storytelling’ se basa en no explicarlo todo. Todo su trabajo utiliza ese enfoque básico, contando la historia desde el punto de vista de alguien que está dentro de ella”, aclara el supervisor musical de la serie.

¿Y qué decir de los títulos de cada capítulo? Todos ellos, sin excepción, pertenecen a canciones asociadas a Nueva Orleans y a sus artistas: “Do You Know What It Means?”, “Meet Da Boys On The Battlefront”, “Right Place, Wrong Time”, “At The Foot Of Canal Street”, “I’ll Fly Away”, “Everything I Do Gonh Be Funky” o “All On A Mardi Gras Day”, solo por citar algunos.

John Hiatt: "Feels Like Rain" post-Katrina.
Pero más allá de los diálogos y los títulos, hay multitud de escenas con situaciones que solo pueden ser apreciadas en su plenitud por parte del espectador si posee un cierto background musical: a Delmond, que quiere grabar un disco que funda el jazz moderno con la tradición de los indios, le aconsejan tener presencia en internet (Facebook, MySpace, etc.) para llegar a más público; DJ Davis le da discos de Public Enemy, The Clash y Woody Guthrie al rapero Lil Calliope para que se inspire; Harley y Annie van a un concierto de John Hiatt y el primero le explica por qué “Feels Like Rain” es una gran canción; los músicos ponen pegas a interpretar esos temas que todo el mundo identifica con Nueva Orleans, como “When The Saints Go Marchin’ In”, o se niegan a actuar la concurrida Bourbon Street porque lo consideran un desprestigio y una vergüenza (y más si es en locales de striptease).  Y solo son unos pocos ejemplos.

No solo de jazz y blues vive Nueva Orleans; al contrario, en su calidad de ciudad crisol de culturas, acumula todos los sonidos inimaginables. Y ese eclecticismo es, al mismo tiempo, una dificultad: muchos seguidores de “Treme” criticaron la primera temporada porque, por ejemplo, no contaba nada sobre la escena bounce (un sensual subestilo de hip hop local que, de hecho, aparece desarrollado en la segunda) y se centraba básicamente en el jazz. Leyh se defiende: “No puedes incluirlo todo. Estamos contando una historia específica. Pero esperamos tener una gran variedad de los diferentes estilos de la música de Nueva Orleans antes de que la serie acabe”.

DJ Davis & The Brassy Knoll: hip hop + brass band
En términos musicales, en la serie hay una lucha constante entre la tradición y los sonidos modernos: el jefe de la WWOZ quiere que se emitan lo que podríamos llamar “canciones típicas asociadas a Nueva Orleans”, pero Davis quiere poner bounce; Albert Lambreaux pertenece a los Indians pero su hijo Delmond está metido en el jazz moderno… Y, nuevamente, ficción y realidad se entrecruzan: la fusión que quiere llevar a cabo Davis con su grupo no está muy lejos de lo que los orleanos Galactic han hecho en álbumes como “From The Corner To The Block” (2007). “Personalmente, me gustan todos los estilos en la historia de la música de Nueva Orleans. Aunque los músicos y las bandas necesariamente se centran en una parte determinada de la música, en la serie intentamos mostrarlo todo –replica Leyh–. No creo que Galactic estén intentando combinar lo viejo y lo nuevo, solo están cogiendo de todas las tradiciones musicales de la ciudad. Lo mismo ocurre con The Brassy Knoll, nuestra banda ficticia. A McAlary le apasionan las brass bands, el bounce y el hip hop, así que es natural para él combinar todo eso. Nueva Orleans es una ciudad pequeña y la comunidad musical es muy dinámica; hay muchos músicos que se ponen una máscara en una banda de los indios del Mardi Gras y también interpretan bounce”.

Elvis Costello: recordando la grabación de "The River In Reverse".
Y queda, claro está, la enorme cantidad de cameos de músicos que aparecen a lo largo de la serie, interpretándose a sí mismos, ya sea en conciertos, en grabaciones o con breves diálogos. La lista es sencillamente increíble, pero ahí va una aproximación de los más destacados: Kermitt Ruffins, Tremé Brass Band, Coco Robicheaux (montando el pollo, y nunca mejor dicho, al sacrificar a un ídem en los estudios de la WWOZ como parte de una ceremonia vudú), Trombone Shorty, Galactic, Elvis Costello y Allen Toussaint (durante la grabación de su disco conjunto “The River In Reverse”, de 2006), Dr. John, John Boutté, McCoy Tyner, Ron Carter, Donald Harrison, Pine Leaf Boys, Dumpstaphunk, Terence Blanchard, Cassandra Wilson, Jon Cleary, Lloyd Price, Irma Thomas, Dave Bartholomew, Christian Scott, Bonerama, Dirty Dozen Brass Band, The subdudes, Mem Shannon, Shawn Colvin, Big Freedia, Walter “Wolfman” Washington, John Hiatt, Henry Butler, Cyril Neville, Chris Thomas King, Iguanas, Lucinda Williams…

Dr John: presencia inevitable.
Esta apabullante selección, cómo no, responde también al rigor “histórico”, al incluir únicamente a artistas que realmente estuvieran en la ciudad en ese período post-Katrina. “Sí, solo se utilizan a músicos que estuvieran realmente presentes en esa época. Es una manera sencilla de mantener la ‘autenticidad’ de la historia”. El colmo de la obsesión por reconstruir lo que pasó realmente se puede ver en el último capítulo de la segunda temporada, ambientado durante la celebración del New Orleans Jazz & Heritage Festival, con conciertos de Lucinda Williams y The Iguanas. “Ambos tocaron realmente en 2007, pero recreamos sus conciertos para la serie”. Impresionante.

John Boutté, la voz de Nueva Orleans.
Por último, y no por ello menos importante, no puede olvidarse el brillante tema principal que abre la serie, “Treme Song”, interpretado por un (hasta el momento) desconocido John Boutté. Una canción incluida en su álbum “Jambalaya” (2003) y que ahora, con la fuerza de las imágenes documentales de la careta, cobra una relevancia especial que, además, encaja perfectamente con el espíritu de la serie. John es hermano de la cantante de jazz y gospel Lillian Boutté, y es un ejemplo del carácter único de la ciudad, al albergar una pléyade de dinastías familiares de músicos: Marsalis, Andrews, Neville, Batiste… Leyh nos da una primicia: “Actualmente estoy produciendo su nuevo álbum. Creo que es ‘La voz de Nueva Orleans’ y uno de los cantantes norteamericanos actuales con más talento. Supimos desde el primer momento que ‘Treme Song’ era la canción perfecta para la serie”.


Aprovechando el tirón de la serie, se han organizado diversos conciertos benéficos. El 28 de agosto de 2010, en el quinto aniversario del Katrina, diversos artistas asociados con la banda sonora -John Boutté, Irma Thomas, Kermit Ruffins, Lloyd Price, Jon Cleary, James Andrews, Coco Robicheaux, Paul Sanchez, Rebirth Brass Band y Mardi Gras Indians, entre otros- actuaron en el House Of Blues de Nueva Orleans en el espectáculo "A Night Of Treme”, a beneficio de la fundación Make It Right, para apoyar su programa de construcción de casas seguras y sostenibles para las familias del distrito noveno que lo perdieron todo. El show sirvió también como avance de la banda sonora.

Posteriormente, el 12 de febrero de 2011 se montó otro concierto con The Pfister Sisters, John Boutté, Tom McDermott, Matt Perrine, Washboard Chaz, Glen David Andrews y varios actores de la serie, cuyos beneficios se destinaron a la New Orleans Musician's Clinic y The Roots Of Music. Y actualmente está en marcha una gira denominada “A Night In Treme”, con una formación cambiante de músicos de Nueva Orleans que incluye a Rebirth Brass Band, Donald Harrison y Glen David Andrews, entre otros. “Una de las consignas específicas de la serie ha sido ayudar a la comunidad musical de Nueva Orleans de cualquier forma que pudiéramos. Utilizamos música controlada por artistas locales siempre que sea posible como una manera específica de devolver el dinero a la economía local”: las palabras de Leyh corroboran, nuevamente, que “Treme” no es una producción más que se aproveche de una localización atractiva, sino que tiene entre sus objetivos formar parte de la vida de su comunidad.



Con todo, es inevitable que haya generado el merchandising habitual, en este caso con la edición de la banda sonora y el DVD de la primera temporada. Es una lástima que la gran cantidad de excelente material musical filmado ex profeso para la serie no se incluya en los DVDs –en cambio, pueden descargarse previo pago en iTunes–. Pero está claro que, cuando termine esta producción (tenga tres, cinco o las temporadas que sean), debería publicarse una caja con varios CDs –algo similar a “Doctors, Professors, Kings & Queens: The Big Ol' Box Of New Orleans” (2004), por ejemplo-, que recogiera todas las canciones que han sonado a lo largo de sus capítulos. Por desgracia, no hay planes de hacer algo parecido, según confiesa Leyh: “Todo es una cuestión económica. La gente ya no compra discos, y es un reto incluso editar la banda sonora de la serie. Personalmente, me encantaría ver una enorme caja con la música de la serie, pero no sé si eso pasará”.

24/3/09

Costello, T Bone Burnett i Nashville... cal seguir?

Per sort per als qui apreciem la seva feina actual, Elvis Costello torna a ficar-se en terrenys d’Americana en el seu nou disc. El seu títol, Secret, Profane & Sugarcane, produït ni més ni menys que per T Bone Burnett i enregistrat a Nashville durant una sessió de tres dies. La data d’edició, el 2 de juny a través de Hear Music.

Al costat de Costello hi trobem Jerry Douglas (dobro), Stuart Duncan (violí), Mike Compton (mandolina), Jeff Taylor (acordió) i Dennis Crouch (contrabaix), noms coneguts en l’escena del country i el bluegrass. I no hi falten figures com Jim Lauderdale i Emmylou Harris.

Entre les cançons, hi ha I Felt The Chill, la segona col·laboració del cantant amb la llegendària Loretta Lynn en tasques de composició. A més, Costello reconstrueix dues peces del seu repertori en clau acústica rural, escrites originalment per a Johnny Cash. L’àlbum es tanca amb una versió de Changing Partners, popularitzada per Bing Crosby.

El tracklist de Secret, Profane & Sugarcane és el següent:

01. Down Among The Wine And Spirits
02. Complicated Shadows
03. I Felt The Chill
04. My All Time Doll
05. Hidden Shame
06. She Handed Me A Mirror
07. I Dreamed Of My Old Lover
08. How Deep Is The Red
09. She Was No Good
10. Sulfur To Sugarcane
11. Red Cotton
12. The Crooked Line
13. Changing Partners

A més, la versió en doble vinil inclou dues cançons addicionals: una versió del Femme Fatale de Lou Reed, i la seqüela que Costello ha fet d’una antiga murder ballad, Omie Wise, titulada What Lewis Did Last.

23/11/08

mossegant les cançons de Lucinda

La crítica (la d'aquí i la d'allí) sembla haver-se posat d'acord en carregar-se Little Honey (Lost Highway, 2008), el nou treball de Lucinda Williams. M’és igual: després del conyàs de West (Lost Highway, 2007), no havia escoltat res tan bo des de Car Wheels On A Gravel Road (Mercury, 98).

I la raó és senzilla: aquí hi ha més arrels i menys cantautorisme asèptic, més varietat de ritmes i menys lletanies amargades, més cançons a les quals clavar les dents i menys experiments.

Al gra: em venia de gust escoltar de nou l'expressiva i estripada veu de la cantant de Louisiana aplicada a country rock enèrgic i guitarrer de reminiscències dwightyoakamesques (Real Love), rock’n’roll brut d'alt octanatge (Honey Bee i el It’s A Long Way To The Top d’AC/DC), honky tonk amb tocs de rockabilly (Well Well Well), balades country (Circles And X's), blues (Tears Of Joy i el visceral Heaven Blues, amb metàl·lics cops de chain gang inclosos, una cançó que pot estar dedicada al cel però surt de les entranyes de la terra), i fins a preciositats com Little Rock Star, amb potencial spectorià d'haver tingut una producció ad hoc, i amb un perfecte equilibri entre l’austeritat folk i l’atmosfera malsana d’un David Lynch.

No m'oblido del magnífic Jailhouse Tears -a duo amb Elvis Costello, un dels convidats del disc a més de Matthew Sweet, Susanna Hoffs, Jim Lauderdale, Tim Easton i Charlie Louvin-, i que torna a aparèixer al final del disc en una versió alternativa sense Costello i amb un so molt més country, amb pedal steel inclosa.

Ho repeteixo: en el nou àlbum de Lucinda es pot clavar les dents a totes les cançons, i pot trobar-se molta xixa.

Aquí teniu la Lucinda en directe interpretant el Jailhouse Tears, però amb David Johansen en lloc d’Elvis Costello.



I aquí Real Love en el show de David Letterman el passat 2 d’octubre: