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31/8/12

psychobilly para cowboys espaciales

El próximo 18 de septiembre Dwight Yoakam publicará su nuevo álbum en siete años, titulado "3 Pears", que incluye un par de canciones coproducidas por Beck. Por eso, recuperamos el artículo que un servidor escribió para el libro "Antología del Country" (Editorial Celeste, 1996). En él se repasa la primera época de su trayectoria (hasta 1995), para muchos (entre los que me incluyo) la mejor del carismático cantante.

Ya habían pasado tres años desde que un ataque al corazón acabó con el vía crucis vital de Hank Williams. Corría 1956, y Stonewall Jackson había ahorrado suficiente dinero para ir a Nashville. Y en las mismas fechas, Buck Owens grabó sus primeros singles con su propio nombre. 1956 aún deparaba más sorpresas: un 23 de octubre nacería Dwight Yoakam, el enfant terrible destinado a remover los cimientos del country.

Un inciso para hablar de injusticias: que los medios de comunicación y la industria coincidan en nombrar a Garth Brooks el padre oficial del nuevo country, no es más que una nueva muestra de que lo diferente nunca es aceptado. Aquí no hay opiniones subjetivas, sino pruebas fehacientes: a mediados de los ochenta, Yoakam encabezó el neotradicionalismo junto a Nanci Griffith, Steve Earle, Randy Travis, Lyle Lovett y k.d.lang, aunque la propia industria se esmerara por enterrar sus hallazgos.

Volvamos al 56. El escenario, Pikesville, Kentucky, tierra de mineros, con un pequeño Dwight fascinado por el honky tonk, esa desviación del country que recurrió a la electricidad y al volumen alto para poder ser oída entre el barullo de los garitos donde abundaba la bebida y las mujeres fáciles. Su escuela, la carretera: forjó su estilo en los bares a lo largo de la Ruta 23, en el sur de Ohio. A mediados de los setenta, el salto a Nashville. Allí corrían malos tiempos para el country: la herencia se había perdido e imperaban los sonidos blandos. En el reinado de los John Denvers y los Kenny Rogers, Yoakam fue rechazado por ser "demasiado country".

Desanimado, se trasladó a Los Ángeles en 1978, donde le esperaba nuevamente el circuito de clubs. Hasta que juntó una banda, The Babylonian Cowboys, con la que teloneó a Los Lobos, The Blasters y Lone Justice. El contacto con el público rock le hizo ganar adeptos, pero aún tenía la espina clavada de su fracaso en Nashville. El deseo de recapturar la esencia original del country le llevó a concebir el neotradicionalismo, un vehículo para actualizar el sonido del country clásico, y demostrar que es tan excitante, apasionado y dinámico como el rock.

Para ilustrar su teoría, invocó el espíritu de Hank Williams, el precursor del rock’n’roll por su sonido y por su modo de vida. Dwight no podía olvidar tampoco que estaba en California, el feudo del estilo Bakersfield creado por Buck Owens, un honky tonk potente con letras sobre amor y bebida. Y, aunque no se considerara un estricto revivalista, quería recuperar el mismo tipo de eco que se escuchaba en los discos de Stonewall Jackson, eso sí, utilizando la tecnología punta.

Mezclando esas influencias, grabó un tema para el recopilatorio A Town South Of Bakersfield (1986), y llamó la atención del productor Pete Anderson. Este excelente guitarrista es el responsable directo del vigor rockista de Yoakam y de las guitarras incendiarias que pueblan sus grabaciones. Tras editar un miniLP, fichó en 1984 para Reprise y regrabó algunas de las canciones en su debut, Guitars Cadillacs Etc. Etc. (1986), con versiones de Honky Tonk Man (Johnny Horton) y Ring Of Fire (Johnny Cash), junto a himnos propios como Guitars, Cadillacs o Bury Me. El disco causó revuelo en Nashville: gracias al apoyo de su excelente directo se vendió bien, y parecía que la meca del country daría la bienvenida a Yoakam como una estrella. Pero su condición de bocazas le privó de una fama mayor: algunos comentarios a la prensa sobre la "basura de Nashville" le condenaron a la lista negra y le convirtieron en un outsider.

Su segundo LP, Hillbilly De Luxe (1987), contaba con recreaciones de Always Late With Your Kisses (Lefty Frizzell) y Little Sister (Elvis Presley), mientras que el tercero Buenas Noches From A Lonely Room (1988), ofrecía actualizaciones de Home Of The Blues (Johnny Cash), I Hear You Knockin' y, sobre todo, Streets Of Bakersfield (con su intérprete original, Buck Owens, y el acordeonista tex mex Flaco Jiménez).

La primera etapa de la carrera de Yoakam se cerró con el grandes éxitos Just Lookin' For A Hit (1989), que aparte de incluir algunos de los temas más conocidos de sus anteriores discos, presentaba dos versiones inéditas: Long White Cadillac (Blasters), y Sin City (Gram Parsons), a dúo con k.d.lang.

If There Was A Way (1990) iniciaría un cambio de rumbo en la trayectoria del cantante, alejándose de las versiones para profundizar cada vez más en sus propias composiciones, dando lugar a su álbum más "blues". Aprovechando la coyuntura del éxito de Garth Brooks, Reprise intentó apuntarse un tanto con Yoakam con La Croix d'Amour (1992), un disco destinado al mercado europeo que reunía sus temas más cercanos al pop y al rock, con versiones de Things We Said Today (Beatles), Here Comes The Night, Let's Work Together, Suspicious Minds (Elvis) y Truckin' (Grateful Dead). Tras este paréntesis, Dwight volvió al nuevo material con This Time (1993), poblado de grandes canciones que demostraron su madurez como compositor. Y en 1995, otro paréntesis con Dwight Live, grabado en directo en San Francisco, retrato de sus vibrantes shows.

En su último álbum, Gone (1995), Yoakam intenta responder a preguntas existenciales que no se había planteado anteriormente en su trabajo, y que le han llevado a declarar que este disco ha supuesto su experiencia más gratificante como compositor. A pesar de esta pátina trascendental, puede ser disfrutado también solo a nivel superficial: en Sorry You Asked, sobre un ritmo a lo Johnny Cash, un tipo borracho le cuenta a otro por qué se ha separado de su mujer, mientras unas trompetillas mexicanas rompen la melodramática situación; Near You se acerca al pop de los Everly Brothers, con los coros de The Rembrandts; Don't Be Sad y Gone aportan su ritmo honky tonk trotón a unas letras teñidas de cinismo; Nothing se abre con una atmósfera inquietante a lo Twin Peaks, mientras que Never Hold You ofrece un insólito tratamiento blues-rock; This Much I Know es una balada marcada por un redoble casi marcial, mientras que Heart Of Stone utiliza una intro orquestal a lo Patsy Cline; y el exotismo aparece en la polka tex mex con acordeón de Baby Why Not, y en el sitar de One More Night.

En el corazón de Texas, los expertos aseguran que el country auténtico es aquel que se toca en bares de mala muerte para gente que quiere bailar, mientras escucha historias de la vida real con las que se puede identificar, cantadas con pasión y convicción.

El legendario Buck Owens, junto a Dwight Yoakam: unidos por el sonido Bakersfield.
Y eso es, precisamente, lo que ofrece Yoakam: country puro y duro hecho con honestidad, que bebe en las fuentes del rock’n’roll, cruza la frontera con México, expresa sentimientos teñidos de cinismo o desgarro emocional, entona himnos de autodestrucción utilizando el tópico del alcohol, y calienta los honky tonk con ritmos trotones. El mismo Dwight lo llama "psychobilly": es un sonido country, pero como ironizaba en los dibujos de cowboys espaciales de su segundo LP, un country con visión de futuro, con un pie plantado firmemente en las raíces, y el otro saltando hacia un porvenir híbrido y mutante, donde se mezclan el pop, el blues y el rockabilly.

Su papel de llevar el country a una audiencia nueva, más joven, ha sido determinante: las portadas de sus discos, sus videoclips, sus grandes canciones y su carisma claman a horizontes mucho más amplios que los impuestos por el corsé de Nashville: aquí no hay camisas de diseño, ni rodeos... hay ambiciones artísticas: relojes blandos de Dalí, pinturas abstractas, guiones insanos a lo David Lynch o Barry Gifford... demasiado para los redneck de a pie.

A pesar del ostracismo sufrido por su aplastante sinceridad, este cantante-a-un-Stetson-pegado ha sobrevivido gracias a la fuerza de su trabajo, y ha madurado convirtiéndose en un clásico como sus admirados Williams, Jackson y Owens.

Y para terminar, aquí tenéis una lista con la mayoría de canciones que se citan en el artículo. A disfrutarla...

4/4/12

lo que nadie dice del nuevo clip de David Lynch

La idea no es nueva, y las primeras muestras se remontan a 2008. A alguien se le ocurrió un concepto brillante: coger un videoclip archiconocido y substituir la letra original de la canción por otra que describiera, de forma literal y detallada, lo que se veía en las imágenes. Es lo que se etiquetó como “vídeos literales”.

El experimento se probó en todo tipo de clips: al principio empezó con canciones malas o acompañadas de un vídeo horroroso (o ambas cosas a la vez), con clásicos de los ochenta como el famoso Take On Me de a-ha –uno de los peores grupos de la historia y que, cosas de la vida, en su momento fue considerado una obra maestra de la creatividad–, el Head Over Heels de Tears For Fears –otra banda para la posteridad-, o el Total Eclipse Of The Heart de Bonnie Tyler.



Más tarde, la broma se extendió a grupos de los considerados intocables, y ni siquiera los Beatles escaparon al tratamiento literal en los vídeos de sus canciones Penny Lane y Strawberry Fields Forever.



Y no solo llegó a artistas contemporáneos, como Lady Gaga con su Just Dance o Beck con Loser, sino que se aplicó a videoclips –estos sí– considerados ejemplares por su realización, como el Sabotage de Beastie Boys.



Y llegamos a Crazy Clown Time, el nuevo videoclip interpretado y dirigido por David Lynch. De entrada, la mayoría de la gente queda impactada con las turbadoras imágenes, mezcla de violencia y de sexo, tan características del estilo visual del realizador. A quien haya visto cualquiera de sus películas le resultará familiar esa atmósfera insana y angustiosa, poblada de personajes al borde de la locura. Pero Lynch es mucho más perverso, y no iba a poner las cosas tan fáciles, tan evidentes…

En efecto, la fuerza de las imágenes de Crazy Clown Time es tal que en lo que menos se fija uno es en la música (bueno, es imposible resistirse a esa percusión enfermiza) y, menos aún, en la letra… hasta que en la segunda o tercera visión del vídeo (bueno, ejem, en mi caso lo descubrí a la primera), te das cuenta de que la letra de la canción describe palabra por palabra las imágenes.

¿Qué no te lo crees? Pues ahí va la letra:

Paulie had a red shirt
Paulie had a red shirt
Susie, she ripped her shirt off completely
Paulie he had a red shirt
Paulie he had a red shirt
Susie, she ripped her shirt off completely

Danny poured the beer
Danny poured beer all over Sally
Danny poured the beer
Danny poured the beer
Danny poured the beer all over Sally

Buddy screamed so loud an’ spit
Buddy screamed so loud an’ spit
We all ran around the backyard
We all ran around
We all ran around the backyard
It was crazy clown time
Crazy clown time
It was crazy clown time
Crazy clown time
It was crazy clown time
It was real fun

Petey lit his hair
Petey he lit his hair
Petey lit his hair
On fire

Danny spit on Susie
Paulie sat and chugged two beers
Timmy jumped all around so high
Timmy jumped all around so high
Timmy jumped all around

Paulie had a red shirt
Susie had hers off completely
Paulie he had a red shirt
Susie had hers off completely
Danny poured beer all over
Buddy screamed so loud an’ spit
Buddy screamed so loud an’ spit
We all run around
We all run around
We all run around
Backyard

It was crazy clown time
It was really fun!
It was real fun

Y ahora haz el experimento de ver el vídeo y leer la letra al mismo tiempo.



¿Qué ha ocurrido? Que nuevamente David Lynch nos ha tomado el pelo de forma brillante, como está acostumbrado a hacer, dándole la vuelta al concepto de “vídeo literal”. Tratándose de un artista multidisciplinar como él, es difícil saber si cuando escribió la canción ya pensaba en el vídeo. Pero es más plausible creer que ha querido hacer su propio vídeo literal, solo que a la inversa. Nos la has metido doblada otra vez, cabroncete… Eso sí, como siempre, el placer es inmenso.

26/2/12

los 80 de Johnny Cash

Si no hubiera muerto en 2003, hoy, 26 de febrero, Johnny Cash cumpliría 80 años. Para recordar esa efeméride, recuperamos la crítica que escribí para la revista de Discos Del Sur de uno de sus grandes discos de retorno, el Unchained de 1996, su segunda obra junto con Rick Rubin. Sirva de humilde homenaje al gran Hombre de Negro.

Johnny Cash es lo más parecido a un héroe popular: ha compuesto más de mil canciones (éxitos como Folsom Prison Blues, Ring Of Fire, Home Of The Blues); ha actuado en todo el mundo, incluso en cárceles como San Quintín; ha interpretado películas y presentado programas de televisión; ha grabado álbumes conceptuales sobre los cowboys y los indios americanos (lo que le valió amenazas del KKK); ha defendido los derechos civiles y luchado contra la injusticia (desde hace décadas viste de negro por esa razón)... en fin, todo lo que le convierte en una leyenda viva.

Nacido en Arkansas el 26 de febrero de 1932 en el seno de una familia de granjeros, Cash conoció la música a través de la radio; más tarde, la trágica muerte de su hermano le acercó al gospel. Tras servir en las fuerzas aéreas, se trasladó a Memphis y formó un trío, probando fortuna en los estudios Sun de Sam Phillips: fue en esa época cuando desarrolló su estilo "boom chicka boom", aplicando su voz profunda, casi gutural, sobre un ritmo trotón. En 1955 grabó su primer single, Hey Porter. Junto a sus compañeros de escudería (Elvis, Jerry Lee Lewis, Carl Perkins y Roy Orbison) participó en la revolución musical que daría lugar al rock’n’roll.

En pleno éxito, y para aguantar un ritmo de trescientos conciertos al año, se aficionó a los barbitúricos, y dio con sus huesos en la cárcel por varios motivos: destrozar habitaciones de hotel, jugar con armas, etc. Su vida cambió al conocer a su segunda esposa, June Carter. Después de grabar más de setenta álbumes en distintos sellos, su estrella pareció apagarse en los ochenta. Hasta que conoció a Rick Rubin, fundador del sello de rap Def Jam, productor de Red Hot Chili Peppers, Slayer y Black Crowes, y propietario del sello American. En 1994, y fruto de esta relación, Cash reapareció con American Recordings, un disco que le abrió las puertas a un nuevo público.

En plenitud de facultades a los 64 años, el hombre de negro ha vuelto con Unchained, un disco que refleja la riqueza musical de su carrera, desde sus influencias más tempranas hasta su acercamiento a las nuevas generaciones. Producido por Rubin y acompañado por Tom Petty & The Heartbreakers, Marty Stuart, Flea y Mick Fleetwood, Cash interpreta un repertorio en su mayor parte ajeno, con la excepción de dos enérgicas muestras de rock’n’roll de la era Sun, Country Boy y Mean Eyed Cat, y la oda a su esposa Meet Me In Heaven.

Entre las versiones, hay temas de artistas contemporáneos, como Rowboat (Beck), Rusty Cage (Soundgarden), Spiritual (Spain) y Southern Accents (Petty), que Cash lleva perfectamente a su terreno. Lo mismo hace con canciones más añejas, como la dramática Sea Of Heartbreak (Don Gibson), la dulcemente retro The One Rose (Jimmie Rodgers), la blues Memories Are Made Of This (el primer éxito de Dean Martin), la plegaria Kneeling Drunkard's Plea (Louvin Brothers), y las trotonas I Never Picked Cotton (Roy Clark) y I've Been Everywhere (Hank Snow). Sin duda, Cash ha vuelto a lo grande.

5/11/11

recordando a Gram Parsons

Tal día como hoy nacía Gram Parsons. Para recordar al padre del country-rock, nada mejor que la crítica de uno de los mejores discos de tributo que se le dedicaron, Return Of The Grievous Angel. A Tribute To Gram Parsons, editado en 1999 por el sello Almo.

Gram Parsons es un artista de culto, y motivos no le faltan: como Hank Williams, nació bajo el signo de la fatalidad, y se quemó mucho antes que el propio Hank, al morir a los 26 años víctima de una sobredosis; su compañera Emmylou Harris se ha convertido a su vez en leyenda; y, tal vez lo más importante, fue pionero en introducir, a finales de los sesenta, el country en el rock y, de rebote, el rock en el country.

Con su presencia en grupos como International Submarine Band, Byrds y Flying Burrito Brothers, y con solo dos álbumes en solitario, edificó un estilo descrito por él mismo como "música cósmica americana". Por ello se le considera padre del country-rock y del actual country alternativo, aunque su influencia ha alcanzado a artistas de todos los estilos.

Un personaje de este calibre ha sido objeto de varios tributos, pero este, editado al cumplirse veintiséis años de su muerte, es tal vez el mejor. La razón es simple: se trata de un proyecto promovido por Emmylou Harris, quien ha sabido escoger sabiamente a los participantes, todos ellos apasionados por la obra de Parsons.

En Return Of The Grievous Angel encontramos a algunos de los herederos de Gram, pertenecientes a la facción del country insurgente, como Wilco y Whiskeytown; a colegas como Chris Hillman y la propia Emmylou; y a fervientes admiradores como Beck, Elvis Costello o Sheryl Crow. No sobra ninguno, pero sí se echa en falta la presencia de Dwight Yoakam, por ejemplo.

El repertorio escogido repasa en primer lugar canciones del disco de los Byrds Sweetheart Of The Rodeo (1968): Wilco recupera el rock'n'roll One Hundred Years From Now, y Gillian Welch desnuda hasta lo esencial, casi en tono de plegaria, la preciosa balada Hickory Wind.

La estancia de Parsons en Flying Burrito Brothers es recordada con canciones de The Gilded Palace Of Sin (1969) y Burrito Deluxe (1970): del primero proceden el precioso vals Sin City, a cargo de Beck y Emmylou, rupturista por lo respetuoso de su sonido, sin ningún desliz; la angelical Juanita, con Sheryl Crow y Emmylou armonizando sus voces a la perfección; y la insólita Hot Burrito #1, con los Mavericks y su curioso tratamiento al colocar una base de ritmo programado a este monumental temazo. Y de Burrito Deluxe, Chris Hillman y Steve Earle recuperan con brío el honky tonk High Fashion Queen.

Del primer LP de Gram en solitario, GP (1973), se incluyen dos versiones: She, que reune a Emmylou y a los Pretenders; y el plácido A Song For You, un ejercicio de estilo a cargo de Whiskeytown. Y cuatro son los temas procedentes de Grievous Angel (1974): $ 1,000 Wedding, con Evan Dando y Julianna Hatfield; Return Of The Grievous Angel, con Lucinda Williams y el ex Byrd David Crosby; el gospel con aires celtas In My Hour Of Darkness, con The Rolling Creekdippers, un supergrupo integrado por Buddy y Julie Miller, Victoria Williams, Mark Olson y Jim Lauderdale; y el inquietante Ooh Las Vegas, con los Cowboy Jukies, donde el canto de sirena de Margot Timmins se sumerge en una recreación fantasmal.

En este tributo hay solo una canción que no fue compuesta por Parsons y que apareció posteriormente en uno de sus innumerables álbumes póstumos, Sleepless Nights, donde Elvis Costello aplica su temblorosa voz para darle un carácter de nana crepuscular.

Según Gillian Welch, Parsons "abrió el alma del country para que varias generaciones lo descubrieran". Gracias a este emotivo y sincero tributo, seguro que otras nuevas generaciones también lo descubrirán.