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La nueva mutación de Howe Gelb, acontecimiento del año (Fotos: Davinia López) |
CONCIERTO
Giant Giant
Sand – Lido, Berlín, 22 de agosto
¿Poner como mi concierto favorito del año el de un grupo que
ni siquiera ha pasado por escenarios españoles (y que difícilmente lo hará, por
lo que supone contratar a una banda tan numerosa y que, ay, además no es lo
suficientemente cool)? Bueno, es una osadía, pero es mi decisión.
Se llaman Giant Giant Sand, pero sería más apropiado
denominarlos como Howe Gelb’s Big Band o The Howe Gelb Orchestra, porque con
esta formación el de Arizona consigue su aspiración de jazzman al erigirse como
director musical de una big band (en todos los sentidos, numérico y artístico) como
las de Duke Ellington o Count Basie.
Y lo tiene fácil: un grupo de excelentes solistas de estilos
diferentes que se van turnando –del pop perfecto de Brian Lopez a la peligrosa
candidez de Lonna Kelley (impecable su versión del “The End Of The World” de
Skeeter Davis), del sabor fronterizo de Jon Villa (aplausos para su adaptación al
hardcore tex-mex del “Porque te vas” de Jeanette) al mestizaje bien entendido
de Gabriel Sullivan- para crear esa ópera country-rock que es “Tucson”, uno de
los mejores álbumes del año, por cierto.
Todo y todos sirven para enriquecer el complejo discurso
sonoro de Gelb, siempre sorprendente, entre la torch song a piano, contrabajo y
trompeta y el desenfreno fuzz más ruidoso exprimiendo todas las posibilidades
de una pedalera, un micro trucado y un órgano apabullante.
Un día se le hará justicia y será reconocido como uno de los
más grandes, por su capacidad de mutación, su inquietud sin límites y su
resistencia a ser encasillado. Y por esa actitud de niño juguetón en el
escenario que lo hace imprevisible, lejos de las poses pretenciosas y profundas,
de los que pretenden cambiar el mundo o hacer reflexionar, de los artistas
amargados con afán de malditismo.
Aquí se trata de pasarlo bien, ni más ni menos.
Aquí se trata de pasarlo bien, ni más ni menos.