25/8/14
¿qué quiere decirme Steve Earle?
¿Tendrá algún significado? Raramente me pongo un mismo CD dos o tres veces seguidas, pero es que “Train A Comin’” es algo extraordinario, una obra con la que he conectado de forma especial en estos días aciagos.
Una vez liberado de sus demonios personales (adicciones variadas, cárcel…), Earle editó este disco a su gusto, totalmente personal, que marcó su declaración final de independencia de la factoría de Nashville, y mostró a un artista que regresaba a sus raíces y volvía a comenzar. Con exquisitos arreglos acústicos, un plantel de virtuosos de las cuerdas (Peter Rowan, Norman Blake y Roy Huskey Jr) y Emmylou Harris a las armonías vocales, recuperó canciones compuestas antes de los ochenta.
Su genio narrativo brillaba en tremendas baladas como la emotiva “Goodbye” o “Sometimes She Forget”, en el country-blues irónico de “Hometown Blues”, en la épica fronteriza de “Mercenary Song”, en las story songs “Tom Ames’ Prayer” y “Ben McCulloch” y en el hillbilly retro de “Mystery Train Part II” y “Angel Is The Devil”, compuesta “durante mis vacaciones en el ghetto”.
Y junto a sus magníficas composiciones, bordaba versiones de Townes Van Zandt (“Tecumseh Valley”), de artistas tan odiados por mí como los Beatles (“I’m Looking Through You”) y hasta del famoso “The Rivers Of Babylon” (otro de los temas que incluiría en mi ranking de “Canciones que aborrezco con toda mi alma”, pero que Steve transformaba en algo digno). Por si alguien lo dudaba, Earle dejaba claro que "este no es mi disco unplugged... Dios, ¡odio a la MTV!".
Por alguna extraña razón, no puedo quitarme de la cabeza este disco de resurrección y redención de un artista que reivindica con orgullo su talento entre la mediocridad reinante. Repito la pregunta: ¿tendrá algún significado oculto? ¿Debo leerlo/escucharlo entre líneas como una dirección a tomar en un momento en que mi vida va a la deriva? Ni puta idea…
26/9/12
MICROCRÍTICA: emmylou harris y amigos
5/11/11
recordando a Gram Parsons
Gram Parsons es un artista de culto, y motivos no le faltan: como Hank Williams, nació bajo el signo de la fatalidad, y se quemó mucho antes que el propio Hank, al morir a los 26 años víctima de una sobredosis; su compañera Emmylou Harris se ha convertido a su vez en leyenda; y, tal vez lo más importante, fue pionero en introducir, a finales de los sesenta, el country en el rock y, de rebote, el rock en el country.
Un personaje de este calibre ha sido objeto de varios tributos, pero este, editado al cumplirse veintiséis años de su muerte, es tal vez el mejor. La razón es simple: se trata de un proyecto promovido por Emmylou Harris, quien ha sabido escoger sabiamente a los participantes, todos ellos apasionados por la obra de Parsons.
En Return Of The Grievous Angel encontramos a algunos de los herederos de Gram, pertenecientes a la facción del country insurgente, como Wilco y Whiskeytown; a colegas como Chris Hillman y la propia Emmylou; y a fervientes admiradores como Beck, Elvis Costello o Sheryl Crow. No sobra ninguno, pero sí se echa en falta la presencia de Dwight Yoakam, por ejemplo. El repertorio escogido repasa en primer lugar canciones del disco de los Byrds Sweetheart Of The Rodeo (1968): Wilco recupera el rock'n'roll One Hundred Years From Now, y Gillian Welch desnuda hasta lo esencial, casi en tono de plegaria, la preciosa balada Hickory Wind.
La estancia de Parsons en Flying Burrito Brothers es recordada con canciones de The Gilded Palace Of Sin (1969) y Burrito Deluxe (1970): del primero proceden el precioso vals Sin City, a cargo de Beck y Emmylou, rupturista por lo respetuoso de su sonido, sin ningún desliz; la angelical Juanita, con Sheryl Crow y Emmylou armonizando sus voces a la perfección; y la insólita Hot Burrito #1, con los Mavericks y su curioso tratamiento al colocar una base de ritmo programado a este monumental temazo. Y de Burrito Deluxe, Chris Hillman y Steve Earle recuperan con brío el honky tonk High Fashion Queen.
Del primer LP de Gram en solitario, GP (1973), se incluyen dos versiones: She, que reune a Emmylou y a los Pretenders; y el plácido A Song For You, un ejercicio de estilo a cargo de Whiskeytown. Y cuatro son los temas procedentes de Grievous Angel (1974): $ 1,000 Wedding, con Evan Dando y Julianna Hatfield; Return Of The Grievous Angel, con Lucinda Williams y el ex Byrd David Crosby; el gospel con aires celtas In My Hour Of Darkness, con The Rolling Creekdippers, un supergrupo integrado por Buddy y Julie Miller, Victoria Williams, Mark Olson y Jim Lauderdale; y el inquietante Ooh Las Vegas, con los Cowboy Jukies, donde el canto de sirena de Margot Timmins se sumerge en una recreación fantasmal.
En este tributo hay solo una canción que no fue compuesta por Parsons y que apareció posteriormente en uno de sus innumerables álbumes póstumos, Sleepless Nights, donde Elvis Costello aplica su temblorosa voz para darle un carácter de nana crepuscular.
Según Gillian Welch, Parsons "abrió el alma del country para que varias generaciones lo descubrieran". Gracias a este emotivo y sincero tributo, seguro que otras nuevas generaciones también lo descubrirán.
30/6/11
"o brother", revisat i ampliat
Per a celebrar el seu desè aniversari, el segell nord-americà Lost Highway està reeditant vint dels seus discos de més èxit. Un d’aquests és la banda sonora de la pel·lícula O Brother, Where Art Thou? (2000, Joel i Ethan Cohen; Grammy a l’àlbum de l’any el 2001), que el proper 16 d’agost es publicarà en una edició de luxe ampliada de dos CDs.El disc extra inclou setze cançons inèdites, tretze de les quals es van gravar durant les sessions originals per a la pel·lícula, i totes excepte In The Highways no es van escoltar a la pantalla. En aquesta reedició hi ha participat activament el productor del disc original, T Bone Burnett.
La llista sencera de cançons del segon CD és aquesta:
01. Hard Time Killing Floor Blues - Colin Linden
02. You Are My Sunshine - Alan O'Bryant
03. Tishamingo County Blues - John Hartford
04. Mood Indigo* - Duke Ellington
05. I'll Fly Away* - Kossoy Sisters
06. Big Rock Candy Mountain - Van Dyke Parks
07. Admiration* - Duke Ellington
08. Tom Devil* - Ed Lewis
09. Keep On The Sunny Side - The Cox Family
10. Angel Band - Sarah, Hannah and Leah Peasall and Robert Hamlett
11. Big Rock Candy Mountain - Norman Blake
12. Little Sadie - Norman Blake
13. In The Highways - The Cox Family
14. Hogfoot - John Hartford
15. The Lord Will Make A Way - Fairfield Four
16. In The Jailhouse Now - Harley Allen
(Totes les cançons produïdes per T Bone Burnett, excepte *)
Per a celebrar aquesta esplèndida reedició, recordarem la crítica que vaig escriure del disc original a la revista ‘Del Sur’. Aquí la teniu:
El country original floreció durante la depresión, y fue fertilizado por el blues, el gospel, los cantos de los Apalaches, y las canciones de trabajo. Sus artistas eran modestos animadores con vidas itinerantes. A pesar de la penuria económica, discográficas y emisoras descubrieron que existía una enorme demanda por las canciones de The Carter Family o Jimmie Rodgers.
En esa época transcurre la acción de O Brother, una adaptación de La Odisea de Homero al Mississippi de los años treinta, que cuenta cómo tres convictos, tres perdedores en busca de la libertad y la fortuna, se convierten en cantantes de éxito de forma casual. Los creadores de la película, Joel y Ethan Coen, querían reproducir fielmente esa época en la que la música formaba parte de la vida cotidiana, para que fluyera de forma natural en la historia. Así, la música se convirtió en un personaje más.
En 1999, los hermanos Coen, junto con el músico y productor T Bone Burnett, se fueron a Nashville en busca de sonidos añejos. Con la ayuda de la cantante Gillian Welch encontraron a artistas que recreaban de forma fidedigna el sonido de los años treinta. Con ellos, ya tenían el material necesario para la película.
A pesar de que la mayoría de canciones del álbum se han grabado ex profeso para el filme, se incluyen tres joyas añejas: el Po' Lazarus de James Carter & The Prisoners, el tema que abre la película con presos que cantan gospel a capela, acompañados por los rítmicos golpes de sus martillos; el folk Big Rock Candy Mountain de Harry McClintock; y el Angel Band de los Stanley Brothers.
Sin duda, el tema más popular de O Brother es ese brillante I Am A Man Of Constant Sorrow que convierte en famosos a los Soggy Bottom Boys, el grupo de presos fugados. La canción aparece en varias versiones: solo con voces y guitarra (cuando la interpretan en la radio), con banda (potenciando su sonido bluegrass), y de forma instrumental (con la guitarra de Norman Blake o con el violín de John Hartford). Aunque en el filme George Clooney simula cantarla, la voz pertenece a Dan Tyminski. En cambio, otro de los actores, Tim Blake Nelson, sí pone su voz en la versión del country-blues In The Jailhouse Now de Jimmie Rodgers.
La banda sonora de O Brother tiene otros grandes momentos: las canciones de los dos candidatos a gobernador (el himno You Are My Sunshine de Norman Blake, y el luminoso Keep On The Sunny Side de The Whites, una versión de la Carter Family); el gospel a capela Down To The River To Pray de Alison Krauss (en el bautizo en el río a uno de los fugados); el Didn't Leave Nobody But The Baby de Gillian Welch, Alison Krauss y Emmylou Harris, una sensual y susurrante combinación de voces a capela (en la escena de las sirenas que seducen a los protagonistas); el escalofriante O Death de Ralph Stanley (un canto impresionante para presidir el desfile del Ku Klux Klan); y la versión del Hard Time Killing Floor Blues de Skip James a cargo de Chris Thomas King.
En general, y aunque los Coen lo denominan como folk music, en O Brother predomina el bluegrass y el country tradicional que roza la tradición gospel, con una mayor importancia de las voces (de ahi la abundancia de temas a capela), con The Carter Family como modelo a seguir.
I per acabar, aquí teniu un fragment de la pel·lícula, amb Soggy Bottom Boys interpretant I Am A Man Of Constant Sorrow:
24/11/09
el folk s'escriu amb x d’Exene
Tres anys abans de gravar American III: Solitary Man (2000), a Johnny Cash li van diagnosticar Parkinson, i l'estiu de 2009, pocs mesos abans de l'edició de Somewhere Gone, Exene Cervenka va descobrir que patia esclerosis múltiple. Tots dos artistes són l'exemple que l'adversitat no és obstacle per a treure endavant esplèndids treballs.
Algun malintencionat podria pensar que el so folk de l'àlbum és fruit de la malaltia, i es preguntarà on va quedar aquella enèrgica cantant i lletrista del grup californià punk-rock X (més tard a The Knitters i The Original Sinners).
Naturalment, oblidaria que després de la primera ruptura de X a la fi dels vuitanta, Exene va gravar dos àlbums acústics, Old Wives’ Tales (89) i Running Sacred (90). Així que l'afició de la polifacètica artista –també ha publicat llibres de poemes, ha fet performances de spoken word al costat de Lydia Lunch i ha exhibit les seves pintures i collages– per les arrels nord-americanes és un tret que li ve des de lluny i que, per cert, comparteix amb el seu ex marit i colíder a X, John Doe.
Descriure Somewhere Gone simplement com folk és quedar-se curt, clar. D’acord, hi trobem lluminós folk de regust naïf (Trojan Horse, Fevered Paper, Insane Thing), amb ecos de l'Europa de l'Est (Pinpoints), on les harmonies vocals i el violí d’Amy Farris (morta amb només 40 anys poc abans de sortir el disc; segons sembla, es va suïcidar) aporten les coordenades bàsiques del gènere, dutes a les seves últimes conseqüències en la versió del bluegrass tradicional The Willow Tree.
Però Cervenka no es limita a les vinyetes més o menys acústiques: així, es posa en la pell d'una Nancy Sinatra en el pop de noies Surface Of The Sun (amb un cert regust al These Boots Are Made For Walking) i d'una Dusty Springfield en el soul Fine Familiar; i prova el sabor del rock’n’roll a Walk Me Across The Night (amb un piano boogie en una picada d'ullet al C’est la vie d’Emmylou Harris), i del western fronterer a Where Do We Go From Here. Tornem al principi: si l'adversitat desperta en algunes persones l'esperit de lluita, podem esperar en el futur grans discos d’Exene Cervenka.
Aquí la podem veure en directe a la botiga Amoeba Music de Berkeley amb la cançó Sound Of Comin' Down:
25/3/09
qui és Brigitte DeMeyer?
Ja ho he dit més d’una vegada que en aquest món de la música el més important és tenir curiositat. Així és com he arribat al meu darrer descobriment, una cantant nord-americana anomenada Brigitte DeMeyer.No em pregunteu com la vaig trobar, perquè no me’n recordo: la qüestió és que no la coneixia de res, però la presència de certs noms en els crèdits del seu nou disc Red River Flower em va cridar l’atenció.
I quin eren els noms? Doncs Brady Blade (productor, col·laborador d’Emmylou Harris en la seva època del grup Spyboy), i músics com el gran Buddy Miller, Mike Henderson i Al Perkins. Tot i ser de l’àrea de San Francisco, Brigitte té un so profundament del sud. En part, també potser perquè el disc s’ha gravat a Nashville.Us recomano una visita a la seva web, on podreu escoltar tot el disc, una veritable delícia de country, soul, folk, blues i tot el que vulguis.
I després els cracs del Ruta 66 diuen en el seu darrer número que l’Americana és morta... és clar, ara toca precisament carregar-se l’escena que més alegries ens està donant darrerament. Pensava que només ho feien els funcionaris de la premsa diària (tots sabem de qui parlo), però ara la moda arriba a la premsa especialitzada.
24/3/09
Costello, T Bone Burnett i Nashville... cal seguir?
Per sort per als qui apreciem la seva feina actual, Elvis Costello torna a ficar-se en terrenys d’Americana en el seu nou disc. El seu títol, Secret, Profane & Sugarcane, produït ni més ni menys que per T Bone Burnett i enregistrat a Nashville durant una sessió de tres dies. La data d’edició, el 2 de juny a través de Hear Music.
Al costat de Costello hi trobem Jerry Douglas (dobro), Stuart Duncan (violí), Mike Compton (mandolina), Jeff Taylor (acordió) i Dennis Crouch (contrabaix), noms coneguts en l’escena del country i el bluegrass. I no hi falten figures com Jim Lauderdale i Emmylou Harris.Entre les cançons, hi ha I Felt The Chill, la segona col·laboració del cantant amb la llegendària Loretta Lynn en tasques de composició. A més, Costello reconstrueix dues peces del seu repertori en clau acústica rural, escrites originalment per a Johnny Cash. L’àlbum es tanca amb una versió de Changing Partners, popularitzada per Bing Crosby.
El tracklist de Secret, Profane & Sugarcane és el següent:
01. Down Among The Wine And Spirits
02. Complicated Shadows
03. I Felt The Chill
04. My All Time Doll
05. Hidden Shame
06. She Handed Me A Mirror
07. I Dreamed Of My Old Lover
08. How Deep Is The Red
09. She Was No Good
10. Sulfur To Sugarcane
11. Red Cotton
12. The Crooked Line
13. Changing Partners
A més, la versió en doble vinil inclou dues cançons addicionals: una versió del Femme Fatale de Lou Reed, i la seqüela que Costello ha fet d’una antiga murder ballad, Omie Wise, titulada What Lewis Did Last.
23/6/08
Emmylou i Stacie: visca el factor femení!
Em fa molta gràcia perquè com en el recent Sónar hi havia diverses artistes femenines, alguns il·luminats han començat a escriure articles – gairebé tesis doctorals – sobre el factor femení en la música, on diversos "experts" donaven la seva opinió.
Quina xorrada més immensa. Se suposa que pel fet de tenir la menstruació, de poder donar a llum, o de tenir mamelles (quina gran paraula rescatada pels nois de Muchachada Nui), la música que fan les dones sona d’una manera diferent? Com de diferent: més sensible, més intel·lectual, més recargolada? És estúpid.
Pel que a mi respecta, el fet que la cantant sigui una dona només m’influeix en un factor: que estigui bona, el que contribueix a admirar-la més. Això no vol dir que totes les cantants espatarrants m’agradin (ni Shakira, ni Jennifer Lopez, ni Rihanna, etc etc), però que sí, a l’hora de comprar (o baixar-me) un CD em fa valorar més el producte, com diria el Risto Mejide. En el cas contrari, m’agraden cantants que de guapes no en tenen un pèl, com les lesbianes k.d.lang o Mary Gauthier.
Avui, per exemple, parlaré de dues dones ben diferents i que m’agraden per motius diversos. La primera és una veterana, en termes de carrera i d’edat, i des del primer dia em segueix enamorant per la seva veu i, per què negar-ho, perquè encara té un punt. És l’Emmylou Harris (a la foto superior).
L’Emmylou no enganya: "sempre m'he considerat una descobridora de cançons". I d'això va el seu nou disc All I Intented To Be: només tres temes propis, i versions de Patty Griffin, Billy Joe Shaver, Tracy Chapman i Merle Haggard. La cantant ha tornat a comptar amb el productor Brian Ahern, amb qui va treballar en els seus primers onze àlbums, en clàssics com Elite Hotel i Pieces of the Sky. A més s'ha envoltat d'un planter de col·laboradors impressionant: Dolly Parton, Vince Gill, Buddy Miller, Kate i Anna McGarrigle, i Glenn D. Hardin (teclista de la seva Hot Band), entre molts altres.
Lluny de les produccions atmosfèriques de Daniel Lanois, All I Intented To Be és un àlbum clàssic en el millor dels sentits, on Emmylou aborda tots els sons que han forjat la seva trajectòria: dels aires cèltics mariners (Shores of White Sand) al storytelling (Broken Man’s Lament), de les tonalitats cajun (Moon Song) al sabor fronterer (Old Five And Dimers Like Me, un duet amb John Starling), dels càntics dels Apalaches (How She Could Sing The Wildwood Flower, dedicada a June Carter) al folk (Not Enough). Quan tens el talent d’Emmylou, no importa si no hi ha sorpreses. I si inclou joies del calat de la magnífica balada Gold (amb les harmonies de Parton), no cal afegir res més. Aquí la podeu veure en directe, amb Buddy Miller, interpretant How She Could Sing The Wildwood Flower:
L’altra dona és Stacie Collins (a la foto inferior). Deixant a un costat el seu atractiu físic (que el té sens dubte), feia temps que no es veia (i escoltava) una artista femenina amb tant poderío. Criada a Bakersfield, des de la seva arribada a Nashville el 2001 es va guanyar una reputació com una de les intèrprets en directe més potents de l'escena de la ciutat.
A The Lucky Spot, el seu segon àlbum després del seu debut homònim autoeditat de 2001, Stacie ha tingut ni més ni menys que a Dan Baird (Georgia Satellites, The Yayhoos) com a productor, guitarrista i moltes coses més. De fet, quan no està de gira, Baird toca amb la banda de directe de la cantant, així com Warner E. Hodges (Jason & the Scorchers). Amb un padrí així, la qualitat està assegurada.
La proposta de Stacie és simple, però no per això deixa de ser molt efectiva: barreja el rock & roll de garito de carretera, el blues de Chicago i el honky tonk, en una combinació explosiva propulsada per la seva harmònica, amb una conjunció de guitarres tan perfecta com no s'escoltava des dels millors temps de Dwight Yoakam amb Pete Anderson.
Ja sigui en greixós country rock amb guitarres afilades (It Ain’t Love, Show Your Mama), en balades soul (Sorryville) o country folk (Do You Miss Her), en rock & roll (Baby Sister) o rockabilly (Ramblin’), o en sensual honky tonk (acompanyat amb palmes a Never Ever o amb piano tavernari a Top of That Mountain), Collins ens fot una puntada al cul amb la seva veu i la seva harmònica trencadora.
"No intentis posar a Stacie Collins en cap categoria. És una combinació entre The Rolling Stones, Dwight Yoakam i James Cotton", han dit d'ella en la premsa nord-americana. Quanta raó tenen.




