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4/7/08

la fortalesa de la solitud de Bon Iver

Em miro el Rockdelux d’aquest mes, el corresponent a juliol-agost, i me n’adono que gran part dels articles que hi surten els podria haver escrit jo. Per exemple, la frustrada entrevista amb Tricky, de la qual ja en vaig parlar. O l’informe sobre Tom Waits (el que hauria estat la segona portada en la història de les meves col·laboracions amb la revista – l’altra va tenir com a protagonistes els Public Enemy, als quals vaig entrevistar – si l’hagués acceptat fer). I per què no vaig voler escriure l’informe sobre un dels artistes que més admiro, es preguntaran alguns? Molt senzill: perquè l’oferta va ser molt precipitada, i vaig patir un bloqueig mental que em va impedir pensar en fer alguna cosa original i que valgués la pena. Per fer una cosa per sortir del pas i precipitada, amb la qual no em sentís a gust, una merda en definitiva, vaig preferir renunciar, i així ho vaig comunicar a RDL.

Però bé, almenys surt la meva entrevista amb Bon Iver, de la qual sí n’estic satisfet. I seguint el costum d’anteriors vegades, avui us l’ofereixo íntegra i sense editar.

Una breu introducció: el cantautor nord-americà Justin Vernon tenia un grup (DeYarmond Edison), una dona i una casa. Ho va perdre tot i es va tancar en una cabana als boscos de Wisconsin en ple hivern. Durant els tres mesos de fred i solitud va parir el seu projecte Bon Iver (una deformació del francès bon hiver) i va gravar el seu primer àlbum For Emma, Forever Ago (Jagjaguwar, 2008). En un principi, aquesta entrevista l’havia de fer per telèfon, però finalment es va aprofitar la seva participació al Primavera Sound a finals de maig per fer-ho en un hotel proper al Fòrum.

Se ha hablado mucho de la historia de la cabaña. Pero cuando la oí, me recordó dos cosas totalmente opuestas. Por un lado, películas como Into the Wild de Sean Penn o series como Doctor en Alaska o Men in Trees, con personajes que se van a otro lugar para cambiar de vida. Pero por otro, me evocó esa historia de Johnny Cash, cuando se perdió en una cueva dispuesto a morir, y cuando salió dejó las drogas y empezó una nueva etapa. ¿Con cuál de esas situaciones te sientes más identificado? Es una buena pregunta. Como relato, me gusta mucho Doctor en Alaska. Pero esa anécdota de la cueva de Johnny Cash es probablemente más correcta. Aunque yo no iba allí para morir, fui porque estaba hundido, desesperado. Todas las historias que habían empezado en mi vida habían llegado a su fin, y realmente me estaba muriendo por dentro, a un nivel social. Fue una elección, necesitaba enfrentarme a esos demonios. Para mí fue más como ir a una cueva a morir, sabía que era mi única decisión.

Durante ese tiempo, ¿escuchaste algún tipo de música? Lo único que escuché era música coral, los niños cantores de Viena. Así que no tuve muchas influencias durante esa época. Todas las influencias que puedan aparecer en el disco son anteriores.

Jeff Kanzler es un cantautor de Seattle que vive en los bosques de Alaska en una cabaña y ha grabado allí su debut Black Top Road. ¿Por qué la naturaleza salvaje es tan atrayente para los músicos? ¿Sabes por qué? Porque eres libre. Cuando estás allí, en medio de la nada, no tienes ninguna distracción, no hay otra gente merodeando, juzgándote, influyéndote en alguna forma. Cuando estás solo, en medio de la nada, es muy bueno para autoexaminarte, porque no tienes distracciones. Y creo que esta naturaleza es algo hermoso, algo natural, no es restrictivo, es un buen sitio donde estar cuando quieres ser creativo.

La etapa en la cabaña fue un período de curación para ti desde un punto de vista personal. ¿Fue también un redescubrimiento de tu música? Y te lo pregunto porque no he oído lo que hacías antes. Fue un completo renacimiento. Tuve una segunda oportunidad de vivir y de tocar. Disfrutaba la música que hacía antes, estaba orgulloso de ella. Siento que fue un completo reciclaje y renovación de mi tipo de voz musical.

Por ejemplo, el uso del falsete en la voz, ¿fue intencionado? Fue algo natural. Cuando estaba allí solo, no pretendía grabar un disco. Sólo era ponerme a cantar "ba ba ba ba", lo que surgiera, y salió todo ese material en falsete. Hice probablemente unas catorce canciones, y no todas eran con falsete, pero sí las nueve que se incluyen en el disco… Fue una forma de hacer una declaración artística con esas canciones en particular.

¿Cómo describirías tu música a alguien que nunca la ha escuchado? No tengo ni idea. Lo mejor que puedo decir es que es sólo folk. Pero eso es algo tan aburrido. Es sólo música, no lo sé. Me gustan muchas clases de música y no veo la clasificación en géneros, no veo las divisiones fácilmente, no puedo decirte que Johnny Cash es sólo country, por ejemplo, porque no lo es…

Pero bueno, ahora tenemos eso del Americana, que es algo como más amplio… Sí, quizá es más apropiado, Americana. Es quizás lo que le diría a alguien. Pero no me gusta contar a la gente lo que pienso de mi música antes de que la haya escuchado.

Creo que te gustan los Staple Singers… ¡¡Sí!!

Recientemente, en una entrevista, Mavis Staples me contó que su padre Pops siempre le decía a los compositores que si querían escribir para los Staple, leyeran los periódicos, porque ellos cantaban sobre lo que pasaba en el mundo. Ahora tus letras son muy personales, pero ¿pueden cambiar en el futuro? Sí, puede pasar cualquier cosa. Creo que debo seguir manteniéndome y sintiéndome natural. Siempre me han interesado mucho los temas políticos y sociales. Solía escribir canciones políticas, pero ahora no ha sido así. Pero como tú dices, eso puede cambiar. Siento de forma muy fuerte lo que está ocurriendo en la política norteamericana, por ejemplo. Quiero que las cosas cambien, y quiero formar parte de ese cambio. Así que es muy posible que muy pronto esté cantando desde una perspectiva diferente.

Una cuestión sobre el disco: de hecho, ¿qué instrumentos tocaste cuando estabas en la cabaña? Unas cuantas guitarras y batería, guitarra barítono, y eso fue todo.

Y luego añadiste trompeta y trombón en alguna canción… Sí, tuve a un par de amigos en esos temas.

Dices que tu intención no era grabar un álbum. ¿Hubo algo que de pronto te decidiera a hacerlo, un clic mental que te dijera "ahora es el momento"? Sí. Hice todas las canciones, añadí la trompeta y el trombón, y de alguna forma me di cuenta que tenía esos nueve temas. Los grabé en un CD y lo pasé a unos pocos amigos. Y el feedback que recibí fue tan fuerte, que me dio la confianza que necesitaba para hacer un disco. Pasaron unos dos meses después de dejar la cabaña hasta que sentí ese clic que tú dices.

¿Crees que en otra situación, sin los problemas personales que tenías, el disco sería completamente diferente? Sí. La gente pasa por estas cosas y graba canciones sobre ellas. Pero parece ser obra del destino que este álbum llegara a hacerse. Necesitaba cambiar mi vida, pero no me senté un día y dije "es hora de cambiar mi vida". Fui a la cabaña porque literalmente no tenía dónde ir, para el mundo era sólo una manera de ayudarme a curarme. Realmente creo que hubo una intervención del destino al guiarme a ese punto.

En tus canciones hablas de sentimientos muy íntimos. ¿La gente se identifica con ellas? Tengo muchas historias de personas que vienen y me dicen "eso me pasó" o "es una gran canción para escuchar en este período de mi vida porque he tenido una mala ruptura"… Es fantástico. Cuando la gente pasa por momentos duros, normalmente hay algo de redención. Y saber que tu música ayuda a alguien a superar esos momentos o le ayuda a entender algo que le pasa en su mente o en su corazón, es algo muy positivo. Y eso me entusiasma.

¿Piensas ya en tu nuevo álbum, en si habrá más instrumentos u otro tipo de cosas? Probablemente habrá más instrumentos. Intento ser muy abierto respecto a esto. No quiero pensar en qué clase de disco voy a hacer hasta que me siente y lo haga. En cualquier caso será diferente. Mi objetivo como artista debería ser trabajar duro para examinarme, examinar las posibilidades. Sería fácil escribir diez canciones con la guitarra, y hacerlas emotivas. Pero creo que no puedes sólo sentarte y verter tu corazón en un pedazo de papel, necesitas cavar más profundamente. Si eres un fotógrafo, no puedes sólo tomar una instantánea, debes examinar las cosas a otro nivel. Ése es mi objetivo: cuestionar cómo percibo y cómo creo arte.

Antes decías que escuchabas música coral en la cabaña, y en el álbum hay canciones como Lump Sum que me han recordado algún tipo de sentimiento religioso, como el de un monje en un monasterio. La música es sagrada para mí, en general, aunque hay algún tipo de música a la que se considera como "sagrada", la de los monjes, o la de los nativos americanos, por ejemplo. Tiene un sentido profundo de espiritualidad. Esos tres meses en la cabaña fueron para mí, a un nivel real, un viaje de examen espiritual. Creo que tal vez la naturaleza espiritual de esa música coral entró sigilosamente y me permitió sentir algo sagrado, algo especial, algo que debía tomarme en serio. No soy una persona religiosa. Has citado antes a Mavis Staples, por ejemplo. Obviamente, ella se identifica como una mujer cristiana. Aunque no compartas sus creencias, cuando canta sabes lo que cree por la forma como canta, y en cierto modo puedes creer en lo que dice, por su convicción y su fe. Eso es algo muy poderoso. Al hacer mi propia música quiero tener fe y estar realmente seguro de mí mismo.

Es muy interesante que menciones lo de la música sagrada porque Dave Alvin considera que la canciones folk son "textos sagrados", porque representan la mitología nacional al tratar de grandes temas como la muerte, la moralidad o Dios. Sí, exacto…

¿Crees que en cierta forma estas creando una nueva mitología con tus canciones? No es sólo una mitología, sino un linaje. Como el linaje de una familia, la historia de los padres y sus antepasados. Lo que quiero hacer con mi música es que tenga su propio linaje, y que cuente una historia a través de toda mi vida, para compartir mi perspectiva y contexto emocionales con los demás. Y espero que esto quizá pueda ayudar a la gente en sus vidas, a disfrutar, a entender...

El período triste de tu vida que te llevó a la cabaña ahora ha quedado atrás. ¿No te sientes extraño al cantar esas canciones de esa época? No. Cuando pasas por algo y te enfrentas a tus demonios, esos demonios no se van, no desaparecen. Sólo sabes cómo ignorarlos o mantenerlos aplacados. Tocar esas canciones aún es bueno para mí, aún me aporta cosas. Por supuesto que a veces te sientes cansado y quieres irte a casa y no quieres tocar nunca más, eso pasa unas pocas veces. Pero la mayoría del tiempo te hace sentir muy poderoso el hecho de poder levantarte y cantar estas canciones cada noche.

Ahora actúas con una banda. ¿Han cambiado las canciones para adaptarse a este nuevo formato desde su concepción original? Sí. ¿Conoces la diferencia entre introvertido y extrovertido? Esas palabras lo describen a la perfección: el álbum sería introvertido, encerrado en sí mismo, suave y en cierto modo espacioso. Y en directo, las canciones se transforman en algo más extrovertido, masculino, más duro y lleno. Aún hay espacio, pero lo llenamos. Es realmente distinto, pero lo disfruto.

¿Has producido alguna banda? Porque creo que has trabajado con grupos como Land of Talk y The Rosebuds… Sí. Produje el último álbum de The Rosebuds "Night Of The Furies" (Merge, 2007), y también el segundo de Land of Talk que saldrá en otoño, creo. Una vez acabé con esto, decidí tomarme un descanso, porque quería tener tiempo para concentrarme en el proyecto de Bon Iver. Volveré a producir, pero voy a tomarme unos dos años para concentrarme. Pero disfruté haciéndolo. Ahora también me han pedido que haga la banda sonora de una película en Los Angeles, algo muy excitante para mí, es algo que realmente me apetece. Va a ser un buen año.

¿Qué película es? Aún está en fase de producción. No puedo decirte ni el título. Pero es con un director importante, y con actores y actrices de primera. Aún estamos en el proceso del contrato y todo eso.

De hecho, en una crítica de tu disco publicada en España decía que habría sido la banda sonora perfecta para la película que mencioné al principio, Into the Wild… ¡Vaya, qué locura! Es un cumplido, está muy bien.

I per acabara, aquí teniu Bon Iver en directe el passat 16 de maig en el programa Live At Later... With Jools Holland, amb la cançó Skinny Love:



19/5/08

benvinguts a l’harem de Prince

Mai no he amagat que el Prince és un dels meus músics preferits. I al marge de les seves cançons, sempre he admirat la seva capacitat per envoltar-se dels millors músics, un talent que compartia amb un altre geni, Miles Davis, especialista en descobrir artistes que després tenien carreres brillants.

En el cas de l’artista de Minneapolis, sempre ha cridat l’atenció les seves acompanyants femenines. Molt abans que es parlés de les noies Almodóvar, existien les noies Prince.

I és que des de principis de la seva carrera, sempre va incloure a les seves bandes noies impressionants que, a més del seu aspecte, tenien un talent musical. Encara que, tot s’ha de dir, algunes més que altres.

Apollonia, Vanity i Sheila E.
Candy Dulfer, Rosie Gaines i Jill Jones
Carmen Electra, Nona Gaye i Cat
Ingrid Chavez, Mayte Garcia i Támar
Per les mans de Prince han passat, entre d’altres, Apollonia Kotero (després en el trio Apollonia Six – sempre em vaig preguntar d’on venia el sis del seu nom... sis cames? sis pits?), Vanity (després a Vanity 6, i avui reconvertida en l’evangelista Denise Matthews), Sheila E. (de la nissaga Escovedo, filla del percussionista de Santana Pete Escovedo), Candy Dulfer (saxofonista amb Van Morrison i Maceo Parker), Rosie Gaines, Jill Jones, Carmen Electra (després actriu a Los vigilantes de la playa), Nona Gaye (filla del gran Marvin Gaye), Cat Glover (coreògrafa i rapera), Ingrid Chavez (poetessa i cantant), Mayte Garcia (amb qui es va arribar a casar), la més recent Támar, i fins i tot la veterana Mavis Staples. Moltes d’elles van formar part dels seus grups, i algunes privilegiades van aconseguir independitzar-se i iniciar carreres en solitari, això sí, sempre sota la producció de l’artista.

Però una de les millors formacions femenines sorgides en l’entorn de Prince va ser sense dubte la integrada per la cantant, guitarrista i baixista Wendy Melvoin i la cantant i teclista Lisa Coleman, Wendy & Lisa per a la posteritat, o també conegudes com Girl Bros. Allunyades de Prince (tot i que darrerament van colaborar en el disc Planet Earth (2007), les noies es dediquen ara a fer bandes sonores, entre elles la de la sèrie de televisió Heroes.

Amb tot, quan van iniciar carrera en solitari van gravar excelents discos de funk com Fruit at the Bottom (1989), això sí, encara molt influïdes pel so de l’home que les va descobrir.

Per això, és una meravella retrobar-les a YouTube. L’estètica dels 80 fa una mica de mal als ulls, però les cançons encara són increïbles, com aquesta, Satisfaction (per sort res a veure amb el mateix títol dels Rolling Stones):

O aquesta altra, Are You My Baby?

Per cert, algú s’imagina una banda integrada per totes les noies Prince? Això sí que seria irrepetible.

13/4/08

la banda sonora del moviment dels drets civils

Seguim amb les entrevistes sense editar. En aquest cas tenim a Mavis Staples, descrita per Prince com “la personificació del soul”. Tot un plaer per a mi parlar amb una dona que va treballar al costat del gran Martin Luther King i , és clar, del príncep de Minneapolis.

Mavis actuarà el 25 d’abril en el Blues & Ritmes de Badalona. Així que no teniu cap excusa per no anar-hi.

¿Cómo empezó el proyecto de tu último trabajo We’ll Never Turn Back (ANTI-, 2007)? ¿Fue una idea del productor Ry Cooder o de la compañía? Porque creo que al principio eras un poco reacia a hacer un disco de canciones de los derechos civiles, pero luego sentiste que era el momento adecuando… Sí. Cuando Andy Kaulkin (presidente del sello) me lo mencionó dije “bueno, ¿crees que la gente de hoy quiere oír canciones de los derechos civiles?” Pero tan pronto como le pregunté eso, pensé que era una gran idea. Porque desde el movimiento de los derechos civiles, aún veo mucha injusticia, odio e intolerancia, así que, ¿por qué no? Los Staple Singers nunca grabamos estas canciones, las cantamos durante el movimiento pero nunca las grabamos. Siempre grabábamos las que nosotros escribíamos.

¿Crees que esas canciones transmiten el mismo mensaje ahora que en los años 60? Creo que son tan relevantes hoy como lo fueron en los 60, a causa de lo que pasa en el mundo actual. Leo los periódicos, veo las noticias… y Pops, mi padre, siempre decía a los compositores “si quieres escribir para los Staple Singers, lee los titulares. Queremos cantar sobre lo que ocurre hoy en el mundo”. Y eso es lo que me pasa a mí. Vi lo que pasó con el Katrina: era horrible, irreal, tenía flashbacks de lo que vi en las noticias, y pensé en el Dr. King. ¿Qué haría él, qué diría? No le gustaría, y sé que hubiera organizado una marcha a New Orleans, y se hubiera quedado allí hasta que alguien hiciera algo. Pero no se hizo nada: el gobierno, nuestro presidente, no hizo absolutamente nada por New Orleans. Eso es lo que pasa en las noticias. Vi a un policía blanco en Nueva York disparar a un joven negro 50 veces cuando iba camino a su boda. No hizo nada, sólo era negro. Hace poco, una familia negra se trasladó a un nuevo barrio, y al día siguiente se encontraron un graffiti en el garaje y en el coche con la palabra que empieza por N (nigger) y “marchaos de aquí”. Todo eso es relevante. Mis canciones necesitan ser escuchadas en la actualidad, especialmente por las jóvenes generaciones. Esos chicos necesitan escuchar estas canciones, necesitan saber lo que hemos pasado con el Dr. King, lo que hemos pasado para ser lo que hoy somos y para ser capaces de hacer lo que podemos hacer hoy: ir a la escuela, tener una educación, un trabajo. Las cosas que ahora pueden hacer estas generaciones están aquí gracias al Dr. Martin Luther King.

En una entrevista con Kelly Hogan, afirmabas que cantas estas canciones porque buscas a un nuevo líder negro. ¿Qué te parece Barack Obama? ¿Crees que será el próximo presidente? Cuando hablaba de un nuevo líder negro, me refería a alguien como Martin Luther King. Pero ahora buscamos a un nuevo presidente negro. Y creo que si Obama llega a presidente de los Estados Unidos será algo magnífico. Creo que veremos muchos cambios. No puede ir por ahí haciendo campaña sólo para ayudar a los negros. Debe hablar para todos, y tiene el carisma para hacer esos discursos que reúnan a los blancos, a los hispanos, a los asiáticos. Todos parecen querer a Obama. Y creo que tener una cara fresca en la Casa Blanca será magnífico para los Estados Unidos, y para nosotros. Sé que mi padre nunca hubiera pensado que llegaría a ver este día. Si Obama gana la presidencia, creo que veremos un cambio.

Además creo que Obama va a tu misma iglesia en Chicago, Trinity… Así es, pertenecemos a la misma iglesia.

Has actualizado las canciones con comentarios sobre tu propia vida, tu familia y los problemas de hoy. ¿Cómo las escogiste? Ry Cooder ( a la foto superior, amb Mavis i el bateria Jim Keltner) y yo nos sentamos y hablamos sobre lo que queríamos hacer. Y salieron estas canciones que los Staple Singers interpretaron durante el movimiento. Luego mezclamos algunas canciones gospel, como Jesus Is On The Mainline, This Little Light o 99 And A Half. En esas viejas canciones insertamos algunas “letras de libertad”. También escribí una canción, My Own Eyes. Luego está In The Mississippi River, que nos trajeron los Freedom Singers. Un día estábamos comiendo, y les oímos en una esquina cantar esa canción: “In The Mississippi River, and you can count them one by one…” Y les pregunté: ¿de qué habláis cuando decís “puedes contarlos de uno en uno, de dos en dos….” Y me contestaron: “Mavis, durante esa época, había tres luchadores por la libertad, dos jóvenes blancos y un joven negro. Fueron a Philadelphia, Mississippi, y alguien los mató. Y cuando dragaron el río para buscarlos, sacaron los cuerpos y la gente estaba mirando, y en ese momento es cuando los contaban de uno en uno, de dos en dos…”. Y entonces dije “tenemos que poner esta canción”. Escogimos las canciones que pensamos encajarían en este CD. Normalmente, cuando voy a una sesión de grabación, sé las canciones que voy a interpretar desde el día anterior. Pero con Ry Cooder no es así, no quería que lo supiera, y tal vez es mejor. Llegaba, me decía “buenos días Mavis”, hablábamos un rato, y luego me decía “bueno, Mavis, ¿qué piensas de esta canción?” Entonces íbamos al estudio, los técnicos empezaban a grabar, probábamos la canción y nos quedábamos con la primera toma. Esas canciones fueron la banda sonora del movimiento de los derechos civiles, y pensamos que fueron elecciones muy buenas.

¿Crees que este disco es un retorno a tus raíces? Sí. Es mi vida volviendo al punto de partida. Es un CD del que estoy muy orgullosa, he puesto todo mi corazón en él. Sabes, mi padre me dijo una vez “Mavis, canta siempre desde tu corazón, sé sincera, porque lo que sale del corazón alcanza el corazón”. Y cuando estábamos en el estudio, eso es lo que salió. Y las historias que cuento en las canciones eran mi vida, eran historias verdaderas, nuestras raíces.

Con The Staple Singers (a la foto superior, en una imatge de 1956, amb Mavis a la dreta), formaste parte del movimiento para los derechos civiles en los 60, y trabajaste con el Dr. Martin Luther King: ¿te consideras como parte de la historia norteamericana? Sí, por supuesto. Quiero decir que fui tan afortunada de estar en presencia del Dr. King, los Staple Singers fuimos tan afortunados… Fue un gran hombre, y para mí ser capaz de decir que le conocí, y que hablé con él, y que estrechó mi mano, eso me hace sentir muy orgullosa.

¿Cómo recuerdas tu colaboración con Prince? Porque él tiene una imagen muy sexual y controvertida, que no encaja con tu background gospel. Cuando trabajé con Prince la primera vez, lo primero que me preguntaban en las entrevistas era “¿qué estás haciendo con él?” Y respondía “estoy con él para hacer música”. Él conocía mi trayectoria, conocía a los Staple Singers… se trataba sólo de cantar las canciones de ese joven genio. Mi padre me llamó y me dijo “Mavis, Prince te busca”, y le pregunté “¿qué príncipe?”. Y respondió “chica, ese al que llaman Púrpura. Llámale y a ver qué quiere”. Su manager me contó que quería ficharme para su sello y escribir canciones para mí. Y le dije “¿qué va a escribir para mí? Soy una mujer, y he oído las canciones que ha escrito para Apollonia y Vanity, y no puedo cantar ese tipo de cosas.” Y me tranquilizó: “él es muy consciente de la naturaleza de su talento, Miss Staples, y escribirá canciones adultas contemporáneas para usted”. Así que al final acepté: estaba tan feliz y halagada que este joven quisiera trabajar conmigo. Y estoy muy orgullosa del CD, escribió canciones especialmente para mí. Era la época en la que luchaba contra Warner Brothers, y creo que Time Waits For No One (Paisley Park, 1989) no se escuchó demasiado. El segundo The Voice (NPG, 1993), se conoció más.

Has trabajado con grandes productores como Steve Cropper, Curtis Mayfield, Jerry Wexler, Prince… ¿Qué has aprendido de esas experiencias? Sabes, he aprendido que todos ellos son grandes productores y genios. Curtis Mayfield, Prince, Dylan, Wexler… esos hombres… he sido realmente bendecida en mi vida, lo bastante afortunada como para trabajar con todos esos grandes hombres, grandes productores, y como he dicho, genios.

En 2007, la Americana Music Association te premió con el Spirit of Americana Free Speech Award. ¿Qué piensas de esa etiqueta del Americana? Me sorprendió que me recompensaran de esta forma. Lo que hago merece la pena para mí. Sabes, mi voz es mi don, el don que Dios me ha dado. No sé nada de música, no sé nada de notas. Y lo de la Americana, es algo muy amplio. Sólo hago lo que mi padre me dijo: permanece humilde, sé humilde. Y siempre lo he hecho, soy una persona corriente. Hablo con todos, trato con todos… esa es mi recompensa al pensar en la música que hago. Llevar alegría al corazón de la gente. Y me han escogido. Estoy orgullosa.

¿Qué opinas del rap en general, y del rap político de Public Enemy o Michael Franti? Creo que Michael Franti es muy bueno. De hecho yo hubiera querido que participara un raper en mi disco. Contactamos con Chuck D para una canción. Le conozco muy bien, es un espíritu muy bello. Hicimos un tema para nuestro álbum, y Chuck D cantó en él, pero no lo pudimos utilizar. Ry Cooder dijo “Mavis, no creo que siendo la señora que eres te sientas cómoda haciendo esto”. Y dije, “de acuerdo, no puedo decir esas cosas”. El título de la canción era Freedom Got a Shotgun. Tuvimos que quitar la canción de Chuck D, pero yo realmente hubiera deseado haber pensado tener a un raper, como Kanye West, uno de esos jóvenes, para que hiciera una de mis “canciones de libertad” conmigo. Porque los niños, los jóvenes, escuchan rap, y hubieran escuchado a uno de esos rapers cantando “libertad ahora”. Aun podemos hacer un remix de una de esas canciones con un raper. Pero creo que está muy bien, y ojala más artistas cantaran canciones políticas.

10/4/08

no m'agraden les coses que s'endollen

Avui inauguro una secció que espero tingui continuïtat. Com és natural, quan faig una entrevista per Rockdelux o la publicació que sigui, s’ha d’escurçar i retallar per qüestions d’espai, i a vegades queden coses fora.

Per això, ara podreu accedir a les versions "sense editar" d’aquestes entrevistes, tal com es van fer, sense introduccions ni més explicacions. Preguntes i respostes, res mes que això.

I començarem amb la nord-americana Alela Diane. Només una petita nota introductòria. Quan la vaig trucar a Los Angeles a les sis de la tarda (hora catalana), el primer que em va dir és "m’acabo de despertar, és una mica diferent a l’altre costat del món". Malgrat tot, durant tota la conversa es va mostrar molt simpàtica i riallera. Aquí la teniu, sense editar i sense talls.

Eres de Nevada City, el mismo lugar del que procede Joanna Newsom. ¿Qué ocurre en esa ciudad para que surja gente con tanto talento? ¿Hay algo en el aire o en el agua? Debe ser el agua, no lo sé. Creo que mucha gente creativa se instaló allí a finales de los 70 y principios de los 80, gente con una forma de pensar alternativa, y todos tuvieron hijos. Así que hay un grupo de gente de mi edad que está haciendo cosas muy creativas: hay muchos músicos, pero también muchos artistas, pintores.... Además la comunidad apoya las artes, y por eso podemos hacerlo, supongo.

Creo que ahora vives en Portland… De hecho ahora ya no estoy allí, volví a Nevada City. Pero viví allí durante dos años.

Bueno, entonces olvidemos la pregunta… Sí, olvidémosla (risas)

Me gustaría que me hablaras de tus inicios. ¿Había una tradición musical en tu familia? Sí. De pequeña, sobre todo oía a mis padres tocar en casa. Mi padre es un gran guitarrista y mi madre tiene una voz asombrosa. Me acuerdo cuando se sentaban a la mesa de la cocina o en cualquier parte, y cogían la guitarra y cantaban, la mayoría eran viejas canciones tradicionales americanas. Así que escuché esa música, pero no recuerdo poner discos muy a menudo, porque no teníamos una gran colección, eran más bien cintas, ya sabes, ¡eran los 90!

Grabas tus discos en el estudio de tu padre, tocas sin una banda, hiciste a mano las copias de tu disco… ¿se puede hablar de una estética de “háztelo tú mismo” en tu música? Sí, creo que es porque al principio lo hacía todo yo misma. Hice a mano todos esos discos: cosí las portadas, hice las copias de los CD, dibujé las ilustraciones, escribí mi nombre, me involucré mucho. Porque también soy artista, y me hace sentir cómoda tener ambas cosas juntas, supongo. Siempre intento diseñar mis portadas y asegurarme que se hace como yo lo hubiera hecho.

¿Cómo describirías tu música a alguien que nunca hubiera escuchado uno de tus discos? Normalmente cuando la gente me lo pregunta respondo que es una especie de música folk. Toco la guitarra, canto con esta voz que tengo. No estoy segura, pero creo que está más cerca de catalogarse como folk, porque creo que el folk es contar una historia de un lugar, de forma tradicional… Creo que eso es lo que hago. Más moderno, no tradicional, sino viviendo en tiempos modernos.

¿Y qué piensas de la etiqueta Americana para describir la clase de música que haces? Creo que tiene sentido hasta cierto punto. Soy norteamericana, interpreto este tipo de música más rootsy. Creo que especialmente para los amigos del extranjero, el título de Americana tiene sentido.

Tocas viejos instrumentos y sonidos añejos, pero suenas contemporánea. ¿Puedes explicar esta contradicción? ¿Cómo te sientes al interpretar esta música hoy en día? Para mí es algo natural. Nunca me lo planteo. Me gustan los instrumentos acústicos, aprendí a tocar la guitarra acústica. Me siento cómoda utilizando estos sonidos. Tal vez en el futuro probaré con una guitarra que se enchufe, pero en este momento me gusta la idea de ser capaz de sentarme en el porche trasero o alrededor de un fuego de campaña o en cualquier sitio y tocar las canciones tal como son, sin preocuparme del equipo electrónico. Creo que en general no me llevo muy bien con la tecnología y las cosas que se enchufan. Para mí, sólo tiene sentido usar instrumentos acústicos.

A menudo los críticos te comparan a Karen Dalton. ¿Qué piensas de esa analogía? Me honra esta comparación, porque aprecio realmente la música de Karen Dalton. Pero extrañamente, no la había escuchado hasta después de grabar mi álbum. Así que no estoy segura. Escuché su música tal vez hace un año, o un año y medio, y me conmocionó mucho, pero…

¿Puedes contarme la historia de tu álbum The Pirate's Gospel? Porque creo que al principio se grabó como una maqueta que vendías en tus conciertos… ¿Y después? Porque han pasado tres años desde entonces… Han sido casi cuatro. Lo grabé con mi padre, porque había escrito esta colección de canciones y luego hice copias para vender en los conciertos, y supongo que alguna llegó a la mano adecuada. Y un sello de Portland, Holocene Music, me ofreció sacarlo. Luego contacté con alguien en Inglaterra, y en Francia. Así que fue como un proceso natural de la gente pasándose el disco de uno a otro, interesándose en compartirlo con públicos más amplios.

¿Pero las canciones volvieron a grabarse? No, es el mismo disco, básicamente la maqueta que hice con mi padre en su estudio.

Da la impresión de que la música es algo natural para ti, como respirar, sin ninguna intención ni propósito determinado… Sí, es algo que siempre ha formado parte de mi vida, siento que es lo que debo hacer. Es lo que más disfruto. Cuando trabajaba en un restaurante me di cuenta que estaría mejor cantando que sirviendo mesas, así que descubrí que debería cantar y no seguir en la industria de los restaurantes.

A veces los artistas piensan “voy a grabar un álbum para llegar al número 1” y ese tipo de cosas. Pero sin embargo, a ti todo esto no parece importarte en absoluto. No me preocupan ese tipo de cosas. Sólo grabo las canciones que he escrito, porque son importantes para mí. Estoy sorprendida por todas las personas que han escuchado mi disco. No tenía ni idea de que nadie lo escuchara. Así que no pienso demasiado en intentar conseguir algo, sólo hago lo que siento natural.

¿De dónde sacas la inspiración para tus canciones? En algunas hablas de tu familia, por ejemplo. Bueno, el álbum The Pirate’s Gospel estaba muy inspirado por… estaba atravesando un período difícil en mi vida. Me fui de Nevada City y me trasladé a San Francisco, así que viví en una gran ciudad por primera vez, porque Nevada City es una ciudad muy pequeña. Además, mis padres se divorciaron, vendieron la casa donde crecí, y todo eso fue muy difícil de procesar para mí. La manera de superar todo eso fue escribiendo mis canciones y por eso muchas hablan de la familia y de cosas relacionadas con mi vida durante esa época.

Pero esa canción, The Rifle, ¿cuenta una historia un poco rara, no? La escribí a partir de un sueño que tuve. Al despertar por la mañana la escribí, eso es lo que pasa en mi cabeza cuando duermo. Es sobre mi familia y sobre algo que viene del bosque, no sé muy bien qué. Sí, es una situación aterradora, y me alegro de haberla escrito.

¿Puedes hablarme de tu próximo álbum? Creo que ya estás trabajando en él… Así es. Empecé a grabarlo en Portland y luego he seguido en el estudio de mi padre porque me di cuenta que necesitaba más tiempo, y no me convencía lo que había acabado en Portland. En el estudio de mi padre hemos trabajado unos seis meses, cuando tenía tiempo o no estaba de gira. El nuevo disco tiene más instrumentos: batería, bajo, chelo y violín… Pero todo se ha escogido de forma muy cuidadosa y colocado específicamente de acuerdo con lo que la canción es… Creo que es el próximo paso tras lo que hice hace cuatro años. He tenido mucho tiempo entre ambos trabajos, así que sólo hago el disco que quería hacer después de The Pirate’s Gospel.

¿No incluirás ninguna versión? No, todas las canciones las he escrito yo.

¿Te consideras una storyteller? Creo que sí. Creo que mis canciones definitivamente capturan momentos y cuentan pequeñas historias.

Dave Alvin cree que las canciones folk son “textos sagrados”, porque para èl representan la mitología nacional, y tratan de grandes temas de forma simple: la moralidad, la muerte, Dios, el amor… ¿Estás creando una nueva mitología con tus canciones? No lo sé. No aseguraría que estoy creando una nueva mitología, sólo escribo sobre cosas naturales que le pasan a la gente. Y si escuchas las canciones y sacas algo de ellas, es magnífico, pero no pienso en crear una nueva mitología, eso es algo demasiado intenso. Tal vez, pero no tengo ni idea.

¿Piensas que hay un revival del folk? Por ejemplo, tenemos a Springsteen con las canciones de Pete Seeger, a Mavis Staples con los himnos de los derechos civiles... ¿Crees que en general la gente está más receptiva al folk? Si haces lo que quieres y lo haces bien, creo que tienes un público. En cuanto al folk, creo que más gente está tratando de hacerlo porque a través de los años todos querían alejarse de él. Empezaron a tocar guitarras eléctricas, luego música electrónica y se alejaron mucho de la tradición. Hasta ahora, cuando la gente intenta retroceder y simplificar un poco más, por la razón que sea, porque sienten que es lo adecuado, supongo.

¿Vas a hacer una gira europea? En abril iré a Francia durante un mes, luego a Bélgica, Holanda, Inglaterra y Escocia. No creo que vaya a España en esta gira, pero probablemente sí en la próxima.

28/2/08

una tarda amb l’Arianna i un tastet de la Mavis

Aquesta setmana l’he tingut complicada. Se m’han ajuntat tres entrevistes – tres! – per a la revista Rockdelux. Dues ja les havia fet – telefònicament – fa uns dies, però ara tocava transcriure-les, traduir-les i convertir-les en articles presentables: eren les de Mavis Staples i Alela Diane, de les que ja vaig parlar-ne. La tercera l’he fet aquesta mateixa tarda a Barcelona (per fi, una presencial!!), amb la rapera gironina d’origen dominicà Arianna Puello (a la foto de l'esquerra). Ara m’estic barallant perquè encaixi en els 5400 caràcters que em demanen, i la veritat és que ja no sé per on tallar-la. A vegades perds més temps en suprimir coses que en escriure-les.

Totes aquestes entrevistes les podreu llegir (espero), i si voleu, és clar, al Rockdelux del proper mes d’abril. Però com que falta molt, us deixo aquí un petit avanç de la de Mavis Staples, la part de la conversa que més em va sorprendre, la de la seva col·laboració amb Chuck D de Public Enemy.

"Ja que parlem de cançons reivindicatives, què penses del rap en general, i del rap polític de Public Enemy o Michael Franti? Crec que Michael Franti és molt bo. De fet jo hagués volgut que participés un raper en el meu disc. Vam contactar amb Chuck D per a una cançó. El conec molt bé, és un esperit molt bell. Vam fer un tema per al nostre àlbum, i Chuck D hi va cantar, però no ho vam poder utilitzar. Ry Cooder em va dir “Mavis, no crec que sent la senyora que ets et sentis còmoda fent això”. I li vaig dir, “d'acord, no puc dir aquestes coses”. El títol de la cançó era “Freedom Got a Shotgun”. Vam haver de treure la cançó de Chuck D, però jo realment hagués desitjat tenir a un raper, com Kanye West, perquè fes una de les meves “cançons de llibertat” amb mi. Perquè els nens, els joves, escolten rap, i haguessin escoltat a un d'aquests rapers cantant “llibertat ara”. Encara podem fer un remix d'una d'aquestes cançons amb un raper. Tant de bo més artistes interpretessin cançons polítiques."

I com acostumaven a dir, “hasta aquí puedo leer”.

Però el que són les coses, em va cridar l’atenció el títol de la cançó de Chuck D, Freedom Got a Shotgun, i vaig fer una recerca a Google. El resultat va ser una sorpresa força interessant: el 1990, un grup de rap polític anomenat Movement Ex va treure una cançó titulada així, Freedom Got a Shotgun. El vídeo no té desperdici: és d’aquells que, si s’hagués fet a l’estat espanyol, seria qualificat d’”apologia del terrorisme” per algun jutge retrògrad. En fi, a disfrutar-lo:

19/2/08

la guerra civil de la parella segons Joe Henry

Desenganya’t. Per molt que ho intentis i ho desitgis, saps que aquella noia que tant t'agrada mai no caurà en els teus braços. Encara que és probable que en el camí a la recerca d'aquesta dona perfecta et trobis a algú molt millor. Desenganya’t també si esperes veure actuar a la teva ciutat al teu admirat Tom Waits: és més probable que es geli l'infern abans que el cantant de veu rovellada vingui per aquestes terres. Però com amb les dones, no descartis conèixer a algú que et faci somiar com l'autor de Swordfishtrombones.

Comparar Joe Henry amb Waits és el recurs fàcil. Tots dos han begut de les mateixes fonts: els gèneres d'arrel Americana – country, folk, jazz, blues, soul - , el cançoner de Tin Pan Alley, el cabaret… Encara que hi ha una petita diferència: el segon no només ha begut, sinó que s'ha embriagat amb aquestes fonts, fins a arribar al deliri alcohòlic.

Henry representa tot l'oposat, el que hauria estat Waits si no s'hagués passat al costat fosc, si no hagués macerat la seva veu en licors d'alta graduació, si no s'hagués convertit en el penós protagonista de les seves pròpies cançons. I això es nota més en directe que en disc, com va demostrar en el cicle Caprichos de Apolo.

L'excusa era presentar el seu recent Civilians, un treball en el qual compta amb col·laboradors com Bill Frisell, Grez Leisz o Van Dyke Parks, i que en viu defensa acompanyat només pels magnífics Jay Bellerose (bateria) i David Piltch (contrabaix), ambdós també presents en els crèdits del CD. Aquesta mínima formació permet a Henry despullar les seves cançons i ressaltar la seva bellesa.

En un ambient intimista a la llum d'un piano il·luminat amb espelmes, alternant-lo amb un parell de guitarres acústiques, el cantant de Carolina del Nord va interpretar gran part del repertori de Civilians: l'atmosfera vodevilesca de Civilians, la lletania de Civil War, el rhythm & blues desdibuixat de Time Is A Lion, l'exercici d'inflexions soul de You Can’t Fail Me Now (escrita amb Loudon Wainwright III per al film Knocked Up), l'excelsa balada digna d'un Cole Porter I Will Write My Book (només amb guitarra, sense el gir ragtime que té en el disc), o aquell God Only Knows que va compondre per a Mavis Staples encara que ella va respondre amb un “I Don’t Think So”.

Henry també va abordar temes dels seus àlbums anteriors: de Tiny Voices (2003) va rescatar This Afternoon, Sold i Flag (escrita després de l’11-S, sobre “el perill de confondre patriotisme amb nacionalisme”); de Fuse (1999), Like She Was A Hammer i Fuse; i de Trampoline (1996), la cançó que li dóna títol. Però les sorpreses van arribar amb el record de Scar (2001): primer amb el Stop amb aires de tango que va escriure per al seu cunyada Madonna* (i que ella va convertir en Don’t Tell Me), i finalment, amb l’Edgar Bergen en el qual va incrustar un fragment de I’ve Got You Under My Skin.

Lluny d'etiquetes i estils, Joe Henry és més que un Tom Waits d'un univers paral·lel, i la seva música, carnosa com la de John Hiatt, Elvis Costello i T-Bone Burnett, posseeix la mateixa grandesa d'un Gershwin o un Porter, com un apassionat retrat de la vida on el polític es confon amb el personal, la guerra civil es desencadena en parella i la teva noia pot resultar, de vegades, tan aterridora com el teu país.

La llista sencera de cançons del concert:

Civilians Scare Me To Death
Civil War
Time Is A Lion
You Can’t Fail Me Now
This Afternoon
I Will Write My Book
Sold
Stop

Like She Was A Hammer
God Only Knows

Fuse
Trampoline
Flag
Edgar Bergen/I’ve Got You Under My Skin

Per a tots aquells que no poguéssiu anar al concert de l’Apolo, aquí podeu veure Joe Henry en una actuació del passat 12 de febrer al Paradiso d’Amsterdam, on pràcticament va interpretar el mateix repertori.

*NOTA: Joe Henry està feliçment casat amb Melanie Ciccone, germana de Madonna. A part de Don’t Tell Me, va col·laborar amb ella a la cançó Jump de Confessions on a Dance Floor. Una relació ben curiosa per a un cantautor com Henry.

18/2/08

el telèfon, eina de treball o tècnica d’espionatge?

En un missatge anterior ja vaig parlar del tema de les entrevistes amb els músics. Em vaig deixar una cosa: les meves preferències sobre el tipus d’entrevista. Què vull dir amb això? A veure, normalment les discogràfiques t’ofereixen tres tipus d’entrevista: presencial, per telèfon (el que tècnicament anomenen com un “phoner”), o per e-mail (aquesta modalitat és relativament més recent).

En el meu rànquing de preferències, no cal dir que la que més m’agrada és la presencial, perquè tens l’artista davant teu, i aquest aspecte visual (com va vestit, com es mou, quina cara posa segons les preguntes, etc.) també et pot ajudar a l’hora d’escriure un article. Per no parlar de la possibilitat de deixar anar la meva faceta de fan fatal (si es dona el cas) perquè em signi els seus discos. Aquest és el tipus d’entrevista que més vegades he fet al llarg de la meva carrera.

En el segon lloc del rànquing, la meva preferida és la feta a través d’e-mail. Sí, ja sé que aquí el contacte encara és més fred, i que ningú no m’assegura que sigui l’artista el que respon (potser ho fa un paio de la discogràfica en el seu lloc). Però què hi farem, la trobo molt còmode. Només té un problema: no a tothom li agrada escriure tant com a mi, i per això, per molt bones que siguin les preguntes, no tothom es presta a escriure grans textos i més aviat pot limitar-se a respondre amb una o dues frases. Que jo recordi, per e-mail només he fet dues entrevistes, curiosament amb cantants d’Americana: Laura Cantrell i Neko Case (a la foto superior).

Per últim, les entrevistes que menys m’agraden (i malauradament, són les que més ofereixen les discogràfiques) són les telefòniques. D’aquestes potser n’hauré fet unes deu (o potser no hi arriben), i crec que la primera va ser amb la canadenca k.d.lang, quan encara gravava discos de country. I quin són els motius pels quals no m’agraden els phoners? El primer és més aviat psicològic: tot i que amb l’anglès em defenso més o menys bé, perdo una mica la confiança en les meves possibilitats en una conversa telefònica. El segon és tècnic: la parafernàlia que has de muntar per poder gravar l’entrevista.

Fa pocs dies em van proposar entrevista la cantant nord-americana Mavis Staples (a la foto inferior) per a Rockdelux... per telèfon. La qüestió és que vindrà a actuar al proper festival Blues & Ritmes de Badalona el 25 d’abril, i la revista vol publicar-la en el número d’abril (suposo que per animar la gent que vagi al concert). Així que com darrerament la feina no em sobra, vaig acceptar.

Fins ara, per a gravar les entrevistes telefòniques utilitzava un mètode molt cutre: connectava un vell contestador Panasonic que permetia enregistrar en una cinta de cassette. El problema és que, per raons que desconec, cada cinc o deu segons emetia un pip que enterbolia el so.

Així que vaig pensar que havia arribat l’hora de canviar de mètode. Sabia que existien aparells específics per gravar entrevistes telefòniques. Ara només em faltava trobar-los. A través d’una recerca amb el Google, vaig descobrir sorprès que la majoria de llocs on venien dispositius d’aquest tipus era a les anomenades “botigues per a espies”. O sigui, que el que jo necessitava per a treballar era utilitzat per a fer espionatge o com a element de protecció.

Com no en treia l’aigua clara, vaig optar per preguntar-ho a la llista de correu del Grup de Periodistes Digitals (GPD). Per sort allí vaig trobar la solució. Vaig descartar la possibilitat d’utilitzar la telefonia via internet amb Skype i un programa anomenat Pamela, perquè reconec que encara no he provat aquest sistema alternatiu de trucades, però si la proposta d’una companya que em donava els links de dues botigues on line on comprar un senzill i barat dispositiu que permet connectar una gravadora. Bé, m’estalvio els detalls tècnics. La qüestió és que el trasto aquest funciona, i m’ha evitat haver de treure de l’armari el vell contestador Panasonic i, sobre tot, el sorollet de fons.

Ara he recordat el tercer motiu pel qual no m’entusiasmen els phoners: la incertesa. A vegades et diuen: et trucarem nosaltres al número que ens diguis. Llavors esperes tranquil·lament a casa a que soni el telèfon, resant perquè a la mateixa hora prevista no et truqui un comercial pesat per oferir-te passar-te a Tele2 o qualsevol altra xorrada. El més surrealista que em va passar una vegada va ser amb el grup G. Love & Special Sauce. Van venir a un festival (crec que era el FIB, no ho recordo bé), i m’havien de trucar: sí, ho van fer, però era el paio de la discogràfica per dir-me que els havia perdut i no els trobava!!!

L’altra opció és que et donin el número de telèfon i truquis tu. Això és com una ruleta russa, perquè encara que saps que el número és correcte, no saps a on truques: a un hotel, a les oficines d’una discogràfica, a una casa particular? Et sortirà directament l’artista, o primer hi haurà un intermediari o el recepcionista? I tot això encara et posa més nerviós.

Amb el cas de Mavis Staples, i com no em van aclarir d’on era el número on havia de trucar, vaig decidir fer indagacions. Primer, segons el calendari de la gira de la cantant, aquell dia no tenia concert (ni els dos anteriors ni els dos posteriors). Per tant, la possibilitat que fos a un hotel es reduïa. Segon, en una d’aquestes webs on poses un número de telèfon i et diu a qui pertany i a on viu, vaig descobrir que era una línia fixa de Chicago. Deducció: era el número de la casa de Mavis, ja que viu a aquella ciutat.

En fi, no cal dir que va ser ella la que em va respondre al telèfon, i que l’entrevista va anar força bé. Per a mi era un honor parlar amb una dona que ha conegut i ha treballat amb tres personatges als quals admiro per diferents motius: Martin Luther King, Prince i Ry Cooder. A més, resulta que va a la mateixa església que Barack Obama. I no només això, va estar a punt de col·laborar amb Chuck D de Public Enemy.... però tot això ja ho llegireu al número d’abril de Rockdelux.