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28/6/11

una mica d'autobombo

És innegable: tots tenim el nostre orgull. Per això, quan ve algú amb la intenció de fer-te una entrevista perquè parlis de la teva professió, interiorment sents una mena de satisfacció que és molt difícil descriure amb paraules. Vanitat? Potser sí... I què? Teniu algun problema?

La situació és aquesta: fa unes setmanes un estudiant de Periodisme de la Complutense de Madrid, Francisco Javier Molina García, es va posar en contacte amb mi perquè havia de fer un treball per a l’assignatura d’Informació Cultural. El tema escollit era la crítica de música, i em va triar a mi. Abans de tot, li vaig deixar clar que totes les opinions que li donaria són les meves opinions com a persona i professional, no en representació de cap revista (bé, vull dir Rockdelux).

El Francisco Javier em va enviar un parell de qüestionaris i li vaig respondre extensament, amb la condició que m’enviés l’article acabat, que ell va titular amb una de les meves declaracions: “Que te guste el trabajo de un artista no significa que pierdas tu independencia”.

En lloc de reproduir aquí l’article, reproduiré l’entrevista sense editar, molt més interessant perquè inclou respostes que no va posar en el seu treball. Això sí, està en castellà.

PD. No és el primer cop que un universitari contacta amb mi per fer un treball. Anteriorment un altre d’una universitat catalana (ara no recordo si va ser l’Autònoma; és igual), em va contactar per un treball sobre el programa Sputnik. No és per res, i potser no està bé que ho digui, però el cert és que la conclusió de l’extens treball és que la millor etapa del Sputnik va ser aquella en què jo formava part de l’equip. Sincerament, no feia falta un treball per arribar a aquesta conclusió...

I aquí teniu la primera part de l’entrevista:

Lo primero que quería hacer es preguntarte acerca de tu formación. Si no me equivoco, estudiaste Periodismo e hiciste un posgrado en Periodismo Digital. ¿Consideras que un crítico musical debe pasar necesariamente por una carrera, por Periodismo en concreto, o se puede ser un buen crítico autodidacta? ¿Cuál es su formación idónea?

En efecto, estudié Ciencias de la Información-Periodismo y, bastantes años después, un posgrado en Periodismo Digital. En este último caso fue porque consideré necesario un reciclaje para adaptarme a los nuevos medios. Sinceramente, siempre digo que no aprendí nada en la carrera de Periodismo: es decir, si no sabes escribir, no vayas a la universidad creyendo que te enseñarán a hacerlo. En mi caso, creo que sabía escribir, y el paso por esa carrera fue un puro trámite. Me gustaba mucho el cine y era la única carrera en esos momentos que contaba con una asignatura de Historia del cine –de hecho, fue mi única matrícula de honor-. No creo que para ser crítico debas pasar necesariamente por la universidad: lo básico es que sepas escribir correctamente y, en segundo lugar, que tengas curiosidad por investigar y descubrir música más allá de lo que los medios de comunicación marcan. Y, naturalmente, escuchar mucha música, de todas las épocas, no solo los hypes del momento, para tener referencias.

¿Cómo entraste a formar parte del mundo de la crítica musical? ¿Era un objetivo que tenías marcado, o fueron las circunstancias las que te llevaron a él?

Fue algo casual. Aunque me gustaba la música nunca me lo había propuesto o lo tenía como meta. Cuando estaba en tercer curso de la carrera trabajé como becario en un periódico en catalán, 'Avui'. Allí pasé por todas las secciones hasta que terminé en la de Cultura y Espectáculos, algo en principio ideal para mí porque quería dedicarme a la crítica de cine. Pero el cupo de críticos de cine estaba completo y, casualmente, la chica que se encargaba de la crítica musical se marchó y el puesto quedó vacante. Y así empecé. La primera crítica que publiqué fue de un concierto de Ilegales.

¿Son los comienzos en este mundillo mucho más duros que lo que viene después, cuando más o menos te asientas?

Bueno, sí, porque al principio te enfrentas con un mundo desconocido. En mi caso, me pasé un día llamando a discográficas y promotoras de conciertos para presentarme y explicar que a partir de ese momento escribiría las críticas para ese periódico, para que me tuvieran en cuenta en su mailing y en sus envíos de discos. Con el tiempo vas conociendo a gente y haciendo contactos que te permiten acceder a otros medios.

La crítica musical, ¿es un trabajo seguro en lo económico? ¿O es aconsejable tener una fuente de ingresos alternativa?

En absoluto: la crítica y el periodismo musical es una de las profesiones más inestables que existen, aparte de estar poco (por no decir mal) pagada. Durante toda mi carrera he mantenido la crítica musical (y la información musical, porque también hago entrevistas, reportajes, artículos de opinión, etc.) como un “sueldo complementario” mientras trabajo en otras cosas. He tenido la suerte de que esas “otras cosas” siempre han tenido relación con el periodismo (aunque no necesariamente musical). Pero conozco a críticos que tienen ocupaciones que no tienen nada que ver con la música. Además del complemento económico que supone, para muchos también es una “vía de escape” que les permite escapar de la rutina de sus trabajos “oficiales”.

Una de las frases más repetidas en esto del periodismo es que la vocación es fundamental. Aplicada a la crítica, ¿qué opinas? ¿Es así, si no hay una verdadera vocación, no hay crítico?

Más que vocación hablaría de pasión. Evidentemente, si no te apasiona la música es mejor que te dediques a otra cosa. Pero no creo que haya ningún caso de personas que de niños piensen “yo de mayor quiero ser crítico musical”. Así que no creo en la vocación. Nunca he tenido vocación de periodista. Simplemente me gustaba escribir y, con el tiempo, dar a conocer mis “pasiones” a los demás.

¿Es fácil mantenerse independiente? ¿O es difícil olvidarse de que el artista va a leerla, o gente de la industria, y pueden molestarse, tal vez con consecuencias negativas para ti? Sabemos que así debe ser, pero me preguntaba sobre su facilidad o dificultad en la práctica. Sobre todo cuando toca escribir críticas no muy positivas…

Es un tema complejo y depende de cómo entra cada uno en el juego. En mi caso siempre he sido poco amigo de pedir favores: es decir, no suelo pedir que me manden discos expresamente porque me apetece o entradas de conciertos a los que no voy a trabajar. ¿Por qué? Porque como diría Hannibal Lecter, después viene el “quid pro quo”: yo te doy esto pero algún día me devolverás el favor y hablarás bien de lo que a mí interesa. Si de entrada evitas eso, es relativamente fácil mantenerse independiente, ya que no te pueden exigir nada porque no les has pedido nada. Eso solo tiene un problema: que te gastas un dineral en discos y conciertos. Pero al menos, te sientes con la libertad ética de escribir negativamente, si es necesario. Si escribes una crítica negativa de un artista internacional, sabes que difícilmente va a leerla; con un artista nacional sabes que puede leerla, pero eso tampoco debe influirte, porque forma parte del trabajo del artista asumir las críticas: algunos les dan mucha importancia, mientras que otros directamente pasan de lo que se diga de ellos. De todas formas, yo siempre procuro hacer críticas de discos que me gustan y, por tanto, son positivas.

Al hilo de esto, ¿ser crítico musical lleva aparejado tener muchos enemigos? ¿O tener amigos muy amigos, y enemigos muy enemigos?

Curiosamente, me he creado más enemigos entre los fans del artista que he criticado que el propio artista. Cuando trabajé como crítico en el 'Avui' recuerdo haber recibido cartas insultantes e incluso amenazantes de lectores que no estaban de acuerdo con lo que había escrito de su grupo o artista favorito. En cambio, sí recuerdo haber recibido alguna felicitación de algún artista. De hecho, en más de una ocasión yo mismo he enviado una copia de una crítica positiva a un artista, y luego la ha colgado en su web o me ha expresado su agradecimiento.

¿Hay compañerismo en este oficio? ¿O vuelan los cuchillos entre colegas?

Bueno, ni una cosa ni la otra. Hay algo que no me gusta demasiado que podríamos denominar la “unanimidad de criterios”. Es normal que los críticos que se encuentran en un concierto, por ejemplo, comenten sus impresiones. Para mí eso es algo negativo, porque al día siguiente prácticamente todos escriben lo mismo. Eso es lo que crea fenómenos inexplicables como el de Manel, por ejemplo. Nunca he sido amigo de esos “consensos” y por eso en más de una ocasión mi opinión no coincide con la del resto de críticos.

El protagonismo del crítico en sus textos es otro tema llamativo. ¿Crees que hay gente que abusa de ello, en lugar de concentrarse en la obra o el artista? ¿Hay mucho músico frustrado en el mundillo?

Lo del músico frustrado es un tópico, como lo que se dice de los críticos de cine, que son cineastas frustrados. Pero sí, creo que la tendencia actual de mezclar situaciones personales con el comentario de un disco es nefasta. Cuando escribo una crítica, tengo muy claro lo que a mí me gustaría leer e intento aplicarlo: background sobre el artista (de dónde procede, qué ha hecho antes), datos sobre el disco (quién colabora, quién produce), información sobre las canciones (de qué hablan las letras, si son temas originales o versiones) y descripción del estilo. En resumen, lo básico para que alguien que lo lea tenga una idea aproximada de cómo suena el disco y decida comprarlo o no. Desgraciadamente, me encuentro con un montón de críticas que me dejan indiferente, porque describen más las sensaciones o los recuerdos que le provocan las canciones al crítico que las propias canciones, o utilizan comparaciones absurdas. Y después de leerlas piensas: “Sí, ¿pero vale la pena o no?”.

¿Cuál es el, o los, críticos musicales referencia para ti? ¿Hay algún país donde la calidad de la crítica musical te parezca especialmente destacable? La del mundo anglosajón siempre ha parecido gozar de una cierta jerarquía sobre el resto.

Yo me “crié” con la escuela de Radio 3, es decir Jesús Ordovás, Diego A. Manrique y Rafael Abitbol, entre otros. A nivel catalán, era seguidor de un crítico de La Vanguardia llamado Mingus B. Formentor. Dicho esto, no me parece que la prensa anglosajona sea la mejor: creo que se mueve demasiado por hypes, por el grupo sensación del momento, y olvida las carreras de largo recorrido. Pongamos el ejemplo de Pitchfork, la web musical norteamericana seguida por todos los que se precian de ser indies y estar al día. Si la analizas profundamente, te encuentras con dos problemas: uno, que paradójicamente incluye muy poca información de artistas norteamericanos que no encajan en las modas (por ejemplo, apenas hay información de Howe Gelb, líder de Giant Sand y muchas cosas más), y no digamos ya de bandas que no pertenecen al mundo anglosajón; y dos, que muchos de los grupos que ensalzan son un bluf, capaces únicamente de grabar un “buen” álbum pero absolutamente incompetentes a la hora de llevarlo al directo. Eso nos llevaría a otro tema, que es el triunfo del amateurismo y de los grupos de aspecto “casual”, un fenómeno que está perjudicando seriamente a la música. Prefiero la prensa francesa, representada por revistas como Les Inrockuptibles, mucho más abierta de miras (se acerca a todas las músicas, no solo las interpretadas en inglés) y con menos interés en sentar cátedra.

¿Qué opinas de la democratización de la crítica a través de internet? Que cualquiera pueda crear un blog y hacer de crítico, ¿pone en peligro el oficio de algún modo? ¿Lees a alguno de estos críticos amateurs? ¿Te parecen buenas las críticas que hacen?

Por una parte, el hecho de que cualquiera pueda crear un blog me parece fantástico. Pero con la música ocurre como con el fútbol: todos son expertos. Es decir, si eres un gran fan de, pongamos por caso, Prince, y quieres dedicarle un blog, hazlo, como lo harías si fueras un aficionado a la filatelia. Pero en general, esos blogs donde cualquiera ejerce de crítico, escribe con faltas ortográficas, comete errores de nombres, fechas y títulos, etc etc, acaba por desprestigiar a la profesión porque extiende la idea de que cualquiera puede ser crítico. No niego que puede haber algún crítico bueno entre estos blogs; es como cuando antes se escribía en fanzines. Pero la falta de rigor que muchos de ellos tienen nos perjudica a todos. No sigo a ninguno.

No puedo dejar de preguntarte sobre el estado de la industria y el impacto de internet sobre ella. ¿Cuál crees que es el futuro de la industria del disco a corto plazo? ¿Optimismo o pesimismo? ¿Eres de los que apoyan la ley Sinde?

Es un tema complejo. No creo que internet sea el gran enemigo de la industria, como esta nos hace creer. La industria está mal, pero se lo ha buscado ella sola despilfarrando durante muchos años, invirtiendo millones en artistas que luego no han funcionado, y siendo incapaz de adaptarse a los tiempos. Creo que tal como está la cosa actualmente, el mejor escenario posible es que los artistas se autogestionen y pasen de discográficas e intermediarios, vendan sus discos directamente en sus webs o en sus conciertos y tomen las riendas de su carrera. Creo que vamos a ir hacia un modelo parecido. En cuanto a la ley Sinde, no la apoyo en absoluto.

Hay músicos que parecen aceptar la situación y utilizan internet, por no decir sus discos, como algo así como formas de promoción de sus conciertos. Por ejemplo, Rulo y la Contrabanda, antiguos miembros de La Fuga, lanzaron a través de Spotify un adelanto de su último disco. Que se hagan estas cosas, ¿significa que el paciente está muy mal? ¿Qué opinas del fenómeno Spotify? ¿Es un robo a los artistas?

Todo eso significa que actualmente los músicos ganan más dinero en los conciertos y en la venta directa de discos y merchadising en esos conciertos. Eso tiene un doble aspecto positivo: por un lado, obliga a los grupos a girar más, lo que revierte en una mejora de su sonido. Siempre he pensado que, al menos en España, aunque ahora también se extiende a los grupos indie anglosajones, a las bandas les falta rodaje, les falta chupar carretera, para dejar de dar esa penosa impresión de hacer conciertos que parecen fiestas de fin de curso o veladas musicales en casa de un amigo. Por otra parte, si te quieres comprar el disco de un grupo, te costará más barato en el puesto de merchandising del concierto que en una tienda, y además tendrás la oportunidad de conocer al grupo y llevártelo firmado. En cuanto a Spotify no es ningún robo: los artistas cobran aunque, eso sí, cantidades ridículas.

Socialmente, ¿cuál te parece que es el papel actual del crítico en España? ¿Se le valora? ¿Se le lee suficientemente? ¿Te parece que el lector español es un lector culto, o es de los que prefieren leer lo que dicen sobre el último disco de Lady Gaga en una revista que puede parecer papel couché, antes que la crítica de la última grabación de Nacho Vegas?

Creo que el crítico está desprestigiado por lo que decía antes, el auge de blogueros sin rigor. Además, está ese carácter tan típicamente español, que hacer creer a todos que son expertos en música, fútbol, política y mil cosas más. En ese contexto, ¿qué utilidad tiene un crítico? ¿Quién le va a hacer caso? En cuanto a cultura musical (y general, todo hay que decirlo), es obvio que somos un país atrasado. Por una parte tenemos una gran cantidad de personas que solo compran dos discos al año, por Navidad y por su cumpleaños, y evidentemente no se rompen la cabeza y van a lo fácil, a lo que vende más. Por otra parte, el supuesto público indie no se da cuenta de que el indie ya no existe y se ha convertido en una moda más; antes la gente seguía los 40 Principales, ahora siguen lo que dicta Pitchfork. No tienen curiosidad en descubrir cosas nuevas y siguen fielmente los dictados de lo que consideran su Biblia. Es la misma situación de adocenamiento, por mucho que intentes disfrazarla. Para mí es lo mismo un oyente de los 40 Principales que un lector de Pitchfork: ambos han perdido toda capacidad de crítica y de análisis, y provocan el éxito de artistas mediocres que son flor de un día. Porque en la música indie también ha llegado la cultura del triunfo rápido, y las carreras de largo recorrido son vistas como una rareza.

I aquí teniu la segona tongada de preguntes, per ampliar algun dels temes:

¿Qué recuerdos tienes de tu primera crítica, de aquel concierto de Ilegales? ¿Nervios, sentías que recaía sobre ti una cierta responsabilidad, pensabas que te la jugabas y tenías que hacer una crítica fantástica para convencer a tus jefes de que valías para esto?

Sinceramente, no recuerdo nada especial. Además, como suele ocurrir en la prensa diaria, los jefes de sección (en este caso, Espectáculos), no controlan lo suficiente para valorar con precisión lo que escribes.

¿Recuerdas haber vivido algún episodio tenso con algún artista que fuera objeto de una crítica dura, y haber coincidido después con él y que te guardara rencor por ello?

No. Eso solo me ocurrió una vez, pero no fue por una crítica publicada en un medio sino por mis opiniones en un foro de fans de un artista, lo que provocó que los fans se indignaran y que el propio artista llegara a escribirme un mail preguntándome si tenía algún problema con él. El "artista" en cuestión era Miqui Puig, ex Sencillos.

Por lo que me comentas sobre la casi necesidad de tener otro trabajo simultáneo, ¿es realmente difícil encontrar un crítico musical a tiempo completo?

Solo puedes encontrar un crítico musical a tiempo completo si este colabora en diferentes medios (radio, prensa, televisión, etc). es la única manera de vivir de esto.

¿Alrededor de cuántos discos tienes? ¿Cuántos puedes adquirir al año?

Calculo unos seis mil CDs y unos 500 LPs (me deshice de muchos por cuestión de espacio). Antes compraba más que ahora, y muchos los descargo de internet.

Siempre que un crítico musical escucha música, ¿está trabajando el 100% del tiempo? Es decir, ¿puede comprarse discos sin tener la intención de trabajar sobre ellos, por puro esparcimiento personal, o llega un momento en que el crítico se come a la persona?

Es difícil, porque cuando estás todo el día trabajando en esto lo último que se te ocurre es llegar a casa y ponerte música. Es evidente que muchas veces compro (o me descargo) discos que sé que no voy a utilizar para hacer críticas, pero tal vez es cierto que a veces el crítico se come a la persona, sí.

Cuando un artista te felicita por alguna crítica, ¿cómo se lo tiene que tomar uno? ¿Como una prueba de que está haciendo las cosas bien y lo que hace gusta y tiene repercusión, o como un toque de atención sobre que puede estar acercándose demasiado a los artistas que critica y quizá alterándose así su independencia?

Yo me lo tomo como un elemento para alimentar mi vanidad personal. Que te guste el trabajo de un artista no significa que pierdas tu independencia. Es más: pienso que la palabra "crítica" goza de mala prensa porque se asocia a algo negativo: una crítica no tiene por qué ser siempre negativa, al contrario. Pero muchos solo ven esa parte negativa.

¿Podrías comentarme un poco tu opinión sobre el fenómeno del grupo Manel?

Bueno, pienso que es el epítome de esos grupos "indie" que parecen triunfar ahora: individuos normales y corrientes, sin pretensiones, que podrían ser tus vecinos o como tú, con los que es fácil identificarse, representando esa tendencia "casual" que tanto gusta ahora. Si además unimos el hecho de que le gustan a ciertos personajes públicos (el entrenador del Barça, por ejemplo), ya lo tenemos todo. Muchos dicen que la diferencia de los nuevos grupos catalanes respecto a los que surgieron en los ochenta (Sopa de Cabra, Els Pets, etc) es que el público de aquellos también los admiraban por motivos digamos "políticos". no creo que haya tanta diferencia entre unos y otros. Manel han tenido la suerte de recibir el beneplácito de la mayoría de críticos, pero ya empiezan a surgir voces disonantes (la mía, por ejemplo). no me gusta esta tendencia de artistas "que son como tú". se ha perdido ese espíritu que antes tenían las bandas: esos grupos que admirabas porque "querías ser como ellos", por su imagen rompedora, porque envidiabas su éxito con las chicas, su aspecto de "chicos peligrosos", etc. sinceramente, no quiero ser como uno de los componentes de Manel, porque eso significa ser un individuo normal y corriente y eso rompe con todo lo que supone el espíritu del rock (su carácter contra las normas, rompedor, etc). además , son uno de los ejemplos de que el indie ha muerto: ¿qué tiene de indie un grupo que se convierte en número 1 en ventas y que agota las entradas de todos sus conciertos?

¿Cuál es tu opinión sobre las revistas musicales que se publican en España (excepción hecha de Rockdelux…)? ¿Qué opinas de que algunas, como Rolling Stone y Revista 40, pertenezcan a imperios mediáticos como Prisa, con cadenas de radio, TV, etc., en contraposición con aquellas en que la revista es la revista y ya está?

Las revistas musicales en España son, en general, nefastas. Pero no es un problema de las revistas en sí, sino del público, con una incultura musical galopante, a años luz de la que se tiene, por ejemplo, en Francia o Inglaterra. si a la gente le gusta la basura, ofrezcámosle basura, es un pez que se muerde la cola (eso es algo aplicable a la programación televisiva). y las que pertenecen a imperios mediáticos no son independientes, sino que están en la línea del grupo al que pertenecen. solo hay que echar una mirada a Rolling Stone, y comparar la edición española con la norteamericana: la de aquí está adaptada a los gustos nefastos de los aficionados españoles. Pondré otro ejemplo: cuando abrió Virgin Megastore en Barcelona, duró poco porque se adaptó al mercado español en lugar de conservar su carácter, y se convirtió en una tienda como la del Corte Inglés; en cambio, en el Virgin de París el disco de la semana era uno de Miles Davis (jazz) y la sección de música étnica era impresionante. eso era (y es) impensable en el mercado español.

Planteabas la autogestión de los artistas en la venta de sus discos como posible futuro de esta industria; pero en ese escenario las descargas seguirían ahí. Por ello, ¿el problema es que la intermediación hace que los discos sean demasiado caros y por ello hay que eliminarla? ¿Es esta la clave, o va más bien en la dirección de que las discográficas filtran a las bandas pensando en su potencial comercial, con una caída de la calidad de la música que acaba pasando factura a las ventas?

Si un grupo vende su disco en la web a 10 euros y en la tienda está a 20, es evidente que el problema es el de los intermediarios. eso pasa con los discos y con los productos alimentarios, por poner otro ejemplo, y con todo en general. curiosamente, creo que la música de "mala calidad" (léase los subproductos de OT, los grupos de los 40, etc) son los que más venden. difícilmente encontrarás en el top manta a grupos muy alternativos, solo se hacen copias piratas de los superventas. la palabra "filtrar" me parece muy interesante: la industria discográfica siempre busca culpables de las filtraciones de los discos, y ha llegado a acusar a los críticos (lo que les ha llevado a enviar cds promocionales superprotegidos, etc). siempre he pensado que las filtraciones proceden de la propia industria. lo que pasa es que eso nunca lo van a reconocer.

12/2/09

quan falla la memòria… històrica?

A finals del mes passat, en concret el dia 30, Àngels Marcer, l’actriu que va participar en la primera època del Sputnik i amb qui he recuperat el contacte a través del Facebook, m’avisava que el dia anterior El Mundo havia publicat un extens article sobre la història del programa musical.

Com l’hemeroteca d’aquest diari té un sistema diguem-ne curiós –has de pagar si vols llegir el del dia anterior, o esperar una setmana per fer-ho de franc- fins ahir no vaig poder llegir l’article, titulat Música y televisión: dos décadas de un romance possible. Bàsicament, el text de Leticia Blanco es feia ressó dels vint anys en antena de Sputnik i aprofitava el fet que precisament avui es torna a emetre el documental Sputnik: company de viatge, un espai que quan vaig veure ja em va provocar cargolaments i sobre el que ja tornaré més endavant.

Anem a l’article d’El Mundo en qüestió. Hi ha diverses coses que m’han indignat:

- S’afirma que va servir com a “banc de proves” per a molts professionals que van iniciar allí la seva carrera, i es citen els actors Jordi Mollà i Candela Peña dient que “se curtieron presentando secciones ligeras”. Primera discrepància: el Jordi presentava una secció de cinema on parlava de les estrenes més interessants, i jo li escrivia els guions; no estic gens d’acord en què fos una “secció lleugera”.

- En canvi, es recorda que “Miqui Puig llegó a tener un programa de cocina low cost para solteros, al estilo Jamie Oliver”. Sí, i com es diria vulgarment, “y mis cojones también”. Això sí que era una secció lleugera; però com ara sembla que parlar bé de l’ex cantant de Los Sencillos sigui un signe de sensibilitat cool, es destaca de forma exagerada. No es parla, per contra, del Gerard Quintana, qui sí presentava una secció amb cara i ulls com Rewind, per recordar els grups històrics del rock.

Més coses: em fa molta gràcia que quan s’evoca el Sputnik només es destaquin els presentadors. D’acord, ells feien la seva feina i se’ls ha de reconèixer. Però darrera de tot, hi havia un equip de guionistes i realitzadors sense els quals el programa no hauria estat res: entre els primers, noms com Enric Gomà, Joan Carreras, un servidor i altres periodistes de la old skool com Ferran Riera, Jordi Turtós i Lluís Hidalgo. I entre els realitzadors, la gran Mai Balaguer (creadora de Silenci?), Jordi Frades i Àngel Leiro.

A l’article d’El Mundo hi ha una lleugera menció per part del fundador del programa Francesc Fàbregas, que no m’acaba d’agradar: “Aquello era una república bananera para los más experimentales, y como había que ir cambiando, siempre nos dieron carta blanca”. A veure, ni era una república bananera, ni hi havia l’obligació de canviar sempre, això era cosa del mateix Fàbregas que cada sis mesos decidia canviar la fòrmula.

Ja he explicat més d’una vegada que aquesta dinàmica va impedir que alguns programes amb vocació d’èxit (minoritari, però èxit a la fi) aconseguissin fidelitzar el public perquè senzillament es retiraven. Per això, no deixa de ser una falàcia dir que Sputnik s’ha mantingut en antena durant dues decades: s’ha mantingut el nom, però el programa de 1989 no és el mateix que el de 1993 ni el de 2009.

Jo considero un miracle, per exemple, que Metrópolis (a La 2) hagi durat tants anys (potser més que Sputnik), lluitant contra horaris infumables i sense variar la fòrmula: en aquest cas sí podem parlar del mateix programa al llarg del temps. Però aquesta no és la mateixa situació de Sputnik: és més una marca que un contingut, una marca que abans tenia cert prestigi però ara ja no en té tant, i que forma part d’una dinàmica empresarial (i atenció, no ens oblidem que parlem d’una cadena pública) que permet la desaparició d’espais mítics com Silenci? Més que celebrar els vint anys d’un programa que poques coses pot dir ja, hauríem de plorar la mort d’un altre que sí deia moltes coses.



I ara tornem al documental que el 33 torna a emetre avui: es tracta bàsicament de declaracions de músics actuals (Astrud, Sidonie, Refree o Manel) que descriuen els seus records de Sputnik i fan versions de les cançons que els van marcar, això sí, amb el toc modern que imposa que ho facin pujats dalt d’un camió (?).

No sé, però veient-lo em sembla poc honest i creíble: a vegades em dona la impresió que els músics contesten el que convé que es recordi. Per posar un sol exemple: que es parli del Bonito es de Los Sencillos (tornem-hi) però s’oblidi la memorable i única actuació de Negu Gorriak al plató del programa em sembla un cas de filtració interessada de la memoria històrica.

En resum, em sembla un reportatge poc objectiu, on es troba a faltar la presència de la gent (de davant i darrera de les càmeres) que vam fer el programa, i un major rigor a l’hora de parlar de les seves diferents etapes. I no ho dic només perquè jo formava part d’aquest equip, sinó perquè hi ha moltes altres persones que han estat injustament oblidades. Però en el fons, aquesta manca de memoria històrica no m’estranya gens, venint d’on ve.

5/1/09

confessions de principis d'any

No sé què em passa. Des que ha començat l’any no paro de somiar amb ella. El més recent, ahir: una rocambolesca història que començava quan venia per sorpresa a casa en plena nit i es ficava al meu llit –provocant-me una erecció com no crec que tingui mai a la vida-, i que acabava quan em salvava de morir ofegat. Bé, aquest tros del somni ja era més surrealista, perquè en realitat jo m’havia convertit en Prince, anava a fer un tomb per la Barceloneta amb la intenció d’anar a dinar, però un temporal d’aigua m’impedia tornar, si no era amb l’ajuda d’una experta nedadora. Les seves paraules eren una cosa així com: "Poses la teva vida en les meves mans? Això serà una demostració de com t’estimo". Sí, és una mica cursi però era el somni, què hi farem.

Crec que ja ho he dit en alguna ocasió, però ho repeteixo: per què tinc amigues que estan tant bones, però sempre estan compromeses? Què he fet per merèixer un càstig com aquest?

Recordo molt bé com vaig conèixer la Cristina. Era una nit d’aquelles que punxava a El Otro, el desaparegut bar del carrer València, i encara no hi havia gaire gent. De sobte va aparèixer el Jordi T. amb ella. Em va preguntar: "No la coneixes?" D’entrada, la seva cara no em sonava... i mira que és difícil oblidar-la! Després, vaig recordar poc a poc que l’havia vista en alguna ocasió a TV3 quan treballava al Sputnik. Ella s’encarregava de l’atrezzo i la decoració dels platós. Però la veritat és que en aquella època no hi tenia gaire tracte. Però aquella nit a El Otro se’m van obrir els ulls. No sé com, la vaig convidar a anar a un concert de Prince (cosa que va acceptar sense dubtar-ho). A partir d’aquell moment, ens vam convertir en grans amics... però res més. I en part, la culpa va ser meva: en aquella època estava liat amb una dona que em va enfonsar en tots els sentits, i només tenia ulls per ella. Però en el meu interior notava que alguna cosa no anava bé.

El 26 de setembre de 1995, després d’una de les nostres trobades, quan els meus sentiments ja començaven a trontollar, vaig escriure aquest text:

"Mentre estic fart d’esperar en aquest puto despatx -són les 20.20 del divendres, i encara no sé per quant em queda-, penso en tu quan te n’anaves, quan desapareixies de la meva vista i et ficaves al forat del metro.

Encara tinc sobre la taula ‘La Vanguardia’ que l’altre dia em vas ‘regalar’ acompanyada d’un capó. ¿Es convertirà en una nova relíquia de la meva col•lecció particular d’objectes amb valor sentimental? No sé si adoptar-la com una peça que em porta sort o mala sort.


T’imagino a ¿Banyoles, era?. Deu fer hores que has arribat.


Penso en la cita d’avui i intento establir alguna metàfora sobre la nostra relació. No m’agrada córrer, ni està pendent del temps contínuament, sobre tot si estic bé. ¿És una metàfora del teu pas per la meva vida, com si fossis una mena de corredora, una atlètica desgarbada d’ulls clars que corre no se sap molt bé cap a on i que, de tant en tant, ensopegues amb mi?


¿Una recreació (fotudament autèntica) dels mites de les pel·lícules, del tipus de dona forta que sempre he admirat i sempre he volgut trobar? Pensava que aquestes dones només existien a la ficció: Jessica Rabbit és un dibuix animat, Cindy Crawford una portada de revista, i les heroïnes de les pel·lícules de Walter Hill i James Cameron un exemple de com una dona també pot ser (al marge d’una persona que t’atrau irremediablement cap a la perdició), el millor amic (sí, en masculí), el confident més esperat, el company ideal per prendre copes i divertir-se, i moltes coses més.


Estic desconcertat: tots els esquemes, tots els prejudicis s’han trencat, i em costa racionalitzar-ho. I mentre, tu seguiràs corrent, i xocant amb mi, com una gatona despistada que s’acosta a les meves cames perquè l’acaroni i li digui cosetes.


I en aquest moment tinc ganes de plorar perquè me n’adono que començo a anar a la deriva, donant voltes i més voltes.


¿Jo sóc realment així? Quan et miro em reconec i entenc el què altres no entenen. Però ets una il·lusió o realment existeixes?. A les 21.10 del divendres, i encara en aquest fotut despatx, espero una resposta".


Malgrat aquesta confusió, mai no em vaig atrevir a dir-li el que sentia per ella. I de sobte, va desaparèixer, es va fondre literalment, sense acomiadar-se. Durant molt de temps, em vaig sentir responsable.

El 15 de setembre de 1999, escrivia això sobre la seva relació en un relat:

"La Cristina, era un punt i apart. ‘Period’, com diuen els anglesos. Era la seva millor amiga, i amb ella podia fer el que feria amb qualsevol amic de gènere masculí: emborratxar-se junts, parlar obertament de sexe, dels grans temes de la vida... A vegades l’espantava el fet que s’entenien massa bé: ella era com el seu reflex femení, pensava fins i tot igual, patia amb les mateixes coses i s’emocionava amb les mateixes cançons del Johnny Adams. Ell va cometre l’estupidesa de dir-li un dia, en mig d’un dinar, que ho sentia molt però que no n’estava enamorat, i que potser amb el temps... però hores després, quan l’acomiadava amb una abraçada, va adonar-se que començava a estimar-la més enllà dels límits de l’amistat.

La prova definitiva d’aquell concurs de sentiments amagats va arribar una tarda, quan la Cristina el va convidar per primera vegada a casa seva. Mentre feia unes trucades, a ell li va tocar el moment d’escollir: s’imaginava al presentador del concurs, palplantat en mig de l’habitació, amb un gest d’impaciència perquè ell triés una de les dues opcions: una tenia premi, i l’altra et feia caure en el ridícul més espantós. Què tries, l’opció A o l’opció B, el dormitori o la porta? No calia que li donés més pistes, sabia ben bé on era el premi i on era la carbassa, però l’encís de la bruixa Emília encara era molt fort (tot i que la seva relació tenia mala peça al teler), i un indesitjable sentiment de fidelitat, afegit al fet que allí no hi havia públic per fer-lo canviar d’opinió amb els seus crits increpants, va fer que finalment ell escollís l’opció equivocada. Com un lladre, va aprofitar que la Cristina encara parlava per telèfon per arrossegar-se silenciosament fins la porta i fugir amb l’etiqueta de ridícul i 'deshonra pel gènere masculí' penjada a l’esquena. El cervell va deixar de girar i va arribar a un moment de lucidesa, però ja era massa tard; la Cristina havia despenjat el telèfon, i ell no recordava l’adreça exacta d’on vivia: més absurd, impossible. Al dia següent, ella va deixar-ho tot i se’n va anar a Madrid: des de llavors, mai més va tornar a saber res de la Cristina".


Però evidentment, aquí no acaba la història. El cert és que, anys després de la seva fugida, un dia em va trucar a casa. Ens vam veure en una ocasió i des de llavors ens anàvem trucant. Però jo continuava sense confessar-li el que sentia, i seguia somiant amb ella. Fins que el novembre de 2006 li vaig enviar una carta (no un mail, una “carta” tradicional) on li explicava tot. I li deia això:

"La veritat és que no sé com començar. La cosa és que avui he somiat amb tu (una situació que em passa força sovint), i com ha estat un somni molt intens, a les 7.30 del matí, quan encara estava mig adormit, m’he despertat amb la convicció que t’havia d’escriure aquesta carta.

Bé, ara hauré de retrocedir uns quants anys en el temps, quan encara vivies a Barcelona i no havies començat una nova vida a Madrid. Recordo aquella època com molt agradable, quan sortíem per anar a dinar, a sopar o a concerts, i quan et vas convertir en la meva millor amiga, la millor que mai he tingut (i no exagero). Dubto que trobi una altra dona que m’entengui tant bé i amb la que em senti tant a gust. En aquella època però, jo passava una situació personal no massa bona: sortia amb l’Emília, una tia que em va destrossar la vida, una relació d’aquelles d’amor-odi que em cremaven per dins. Gràcies a tu, als moments que passava al teu costat, aconseguia oblidar els mals rollos, i això t’ho he d’agrair. Et vas convertir en el meu gran secret, perquè no se’m va ocórrer en cap moment parlar de tu a la meva ‘novia’.

Sigui com sigui, va passar el que jo no volia que passés. T’ho he de dir clarament, em vaig enamorar de tu, però no de forma sobtada, sinó com un procés lent conforme t’anava coneixent. Però no me’n vaig adonar fins el final, perquè era un sentiment que em volia negar, no perquè fossis tu, sinó perquè en aquells moments era un estúpid que creia en la fidelitat de les parelles i per això em sentia ‘lligat’ a la meva ‘novia’ (tot i que després em vaig assabentar que ella em va fotre les banyes continuadament).

I ara arribarem a l’últim dia que et vaig veure abans de la teva marxa a Madrid. Ho recordo molt bé: després d’anar a dinar, et vaig acompanyar a casa teva, aquell pis davant del quarter. Era un dia d’estiu, calorós. En el moment en què vaig posar els peus a casa teva, de sobte em van venir tots els sentiments que sentia cap a tu i que fins aquell moment havia reprimit. Com que vaig veure que la cosa es podia complicar, vaig optar per la solució més fàcil: fugir. Vaig aprofitar que estaves parlant per telèfon a la teva habitació, i silenciosament vaig obrir la porta i vaig marxar corrents.

Quan era al carrer no sabia què pensar, estava paralitzat. Per què havia actuat així? Per por? Possiblement. Però tenia aquell desgraciat sentiment de culpa, de no voler (ni poder) trair a la meva 'novia'.

Recordo que era dilluns, perquè era el dia que feia un programa al canal 39 de televisió. I recordo que et vaig trucar des dels estudis, però ja no vas contestar.


Al dia següent, i durant els dies posteriors, vaig seguir trucant-te sense resposta. Fins i tot vaig estar a punt de trucar a la teva família, però al final no ho vaig fer.


En aquells moments, em va envair un terrible sentiment de culpa. Em sentia responsable de la teva marxa. Sabia que aquells dies estaves fotuda, però vaig pensar que la meva covardia en fugir de casa teva va ser el detonant: era com si t’hagués dit 'me’n vaig sense dir-te res, no comptis més amb mi per a res'. Vaig intentar pensar si havia fet alguna cosa que t’hagués pogut molestar, i només vaig trobar ‘bones accions’ cap a tu: recordo que un dia em vas trucar espantada perquè aquell impresentable de la tele amb qui sorties (un tal Pere) estava picant furiós a la porta de casa teva i vaig intentar tranquil·litzar-te, recordo que et vaig deixar peles quan les vas necessitar… què podia haver fet?

La qüestió és que el sentiment de culpa em va acompanyar alguns anys. Després he pensat que tot això van ser paranoies meves i que de ben segur tenies previst marxar fa temps, i que el meu acte de covardia només va ser una infeliç coincidència, però no la causa.

Quan havia passat un any de la teva desaparició, algú em va comentar a El Otro que vivies a Madrid amb un ‘milionari’ i que tenies una filla. En aquell moment, em vaig sentir aliviat, però també estranyat per la rapidesa com havien anant les coses. Recordo que un dia, després d’una de les nostres trobades i anant pel carrer, em vas confessar que tenies ganes de ser mare. I ingènuament et vaig dir que si necessitaves un voluntari, jo m’oferia. Tot i estar més tranquil perquè ja sabia que estaves viva i bé, no vaig deixar de pensar en tu ni un dia.


I arribem al matí quan, després de molts anys, em vas trucar a casa i vas tornar a entrar a la meva vida. Naturalment, em va alegrar tornar a trobar-te, i tenia molt clar que el primer dia que et veiés t’explicaria tot això que ara t’explico. Però vaig tenir l’estranya sensació que havies trencat amb el passat i no volies sentir res dels anys anteriors. Així que vaig optar per callar.


D’altra banda, vaig tenir un sentiment que no podria explicar prou bé: en el fons, m’alegrava que haguessis marxat a Madrid, perquè la teva vida havia millorat molt. I vaig acabar per reconèixer que si t’haguessis quedat a Barcelona, hauries estat una desgraciada al costat d’algú com jo. Mai no t’hauria pogut oferir una vida com la que tens ara, i hauries estat una infeliç. No ens enganyem: hi ha gent que neix per triomfar, i altres estem condemnats a perdre. Per això, m’emprenyava quan em deies que el teu marit estava deprimit. Jo pensava: ¿com pot deprimir-se un tiu que té una bona feina, és un gran professional, i per sobre de tot, té una dona al seu costat com la Cristina? I això t’ho diu un que sap el que són les depressions, les injeccions que et deixen convertit en un vegetal al sofà i les teràpies amb un psiquiatra. Però bé, malgrat tot, i t’ho repeteixo, m’alegrava per tu.


Quan vaig conèixer a la Núria, la teva cosina, em va passar una cosa curiosa. Com si el teu esperit fos allí, em vaig sentir terriblement unit a ella, com si la conegués de tota la vida. I a ella sí li vaig explicar tot el que no m’havia atrevit a dir-te. Crec que fins i tot em va animar perquè t’ho digués, però no li vaig fer cas… fins ara.


Amb la Núria tenia una estranya sensació: tot i que sou molt diferents, en el fons us assembleu més del que es pot pensar. I a través d’ella vaig voler viure el que amb tu no vaig poder: no vaig tancar els meus sentiments i els vaig deixar fluir… el problema és que ella no sentia el mateix que jo…


Suposo que et preguntaràs per què ara, després de tots aquests anys, t’explico tot això. No ho sé, no hi ha una raó lògica. Potser sí, el somni d’avui, que m’ha fet veure que encara estàs molt present al meu cap, al meu subconscient o digues-li com vulguis, i el fet de lligar uns dels molts ‘cabos sueltos’ de la meva vida abans que sigui massa tard.


Només una última cosa: puc dir que fins ara he estat molt afortunat perquè he conegut unes dones excel·lents (entre les quals ocupes el primer lloc): les millors amigues, companyes, etc. Això sí, he tingut la desgràcia que totes estaven emparellades o simplement no sentien per a mi el mateix que jo sentia.


A lo millor, després de llegir tot això, m’engegaràs definitivament a la merda i no voldràs saber res més de mi. Bé, suposo que hauré de respectar la teva decisió. En qualsevol cas, com diuen en castellà, ‘fue bonito mientras duró’"
.

I com va acabar la història després d’aquesta carta? Doncs la Cristina em va trucar, em va insistir perquè anés a Madrid a veure-la (cosa que encara no he fet i que encara em demana, el últim dia la nit de Cap d’any). Suposo que amb tots aquests somnis dels darrers dies el meu subconscient intenta dir-me que faci alguna cosa... però què????

24/4/08

el culte a Lennon: n'hi ha per tant?

Avui tots els diaris n’anaven plens, com per exemple La Vanguardia. Resulta que Yoko Ono vol impedir la difusió d’un vídeo on John Lennon surt fumant porros, i fantasiejant sobre l’idea de posar substàncies al·lucinògenes en el te de l’expresident Richard Nixon. Això ha portat a la celebració d’un judici a Boston la propera setmana on es decidirà si el vídeo es fa públic o no.

Tot i que darrera l’assumpte hi ha un problema de drets d’autor (i els euros que això suposa) i altra paperassa jurídica, en el fons tot apunta a una maniobra de Yoko per preservar la memòria i la bona imatge del seu ex marit, un personatge que, per al meu gust, s’ha sobrevalorat en excés.

"Recordes el que feies quan vas sentir que John Lennon havia estat tirotejat?" Aquesta és la pregunta que la BBC va plantejar als seus oients l’any 2005, en el 25 aniversari de l'assassinat de l'ex-Beatle. Jo ho recordo perfectament: feia COU i el jesuïta enrotllat de torn (Josep Benítez, avui dia un peix gros dins l’organigrama de l’ordre) va entrar a classe dient que hi havia hagut una gran tragèdia i va posar un casset amb la cançó Imagine. Va ser la segona mort significativa en la meva etapa escolar: l'altra va ser la de Franco, de la qual em vaig alegrar més perquè almenys ens van donar dies de festa.

Però ja des d'aquell moment no vaig entendre a què venia tota aquella comèdia, i el mateix sentiment es va repetir 25 anys després amb la multitud d'actes, articles, programes especials de ràdio i televisió, exposicions i concerts en la seva memòria. Realment, n'hi ha per tant? No és una mica exagerat el culte a Lennon?

Perquè el fet que morís a trets no és cap cosa de l'altre món. Cal recordar que no és el primer músic que mor en circumstàncies tràgiques, i si no que li preguntin a Marvin Gaye, executat pel seu propi pare. No és molt més tràgic això que morir a mans d'un fan desequilibrat? I que jo recordi, no es convoquen concentracions per recordar l'assassinat de Gaye. Per tant, si Lennon no hagués mort en aquestes circumstàncies no l'haurien convertit en un màrtir.

D'altra banda, hi ha un aspecte encara més polèmic, la seva tasca musical: des de la seva desaparició, la societat ha convertit Lennon en una caricatura i només ha destacat una part de la seva obra, la lligada al seu pacifisme. Si ja és discutible el llegat dels Beatles, un grup sobrevalorat que només feia cançons enganxoses (per culpa seva van tancar molts estudis als Estats Units i molts músics - bàsicament negres - van quedar en l'oblit), la seva feina en solitari té etapes horripilants (com la Plastic Ono Band, per exemple), i ni tant sols els seus fills han tingut una carrera digna.

Així, per a la majoria de gent, Lennon només va escriure Imagine o Give Peace A Chance, unes cançons que sonen en qualsevol acte amb pretensions, des d'una reunió de veïns que volen reivindicar alguna cosa fins a les cerimònies del ja oblidat Fòrum. Són els himnes dels pacifistes de pa sucat amb oli, dels ploramiques que no toquen de peus a terra i encara creuen en un món ideal ple de justícia i pau.

Per totes aquestes raons, he de confessar que he sentit molt la mort d'alguns músics, però no la de John Lennon: ni com a símbol ni com a músic em sembla mereixedor de tanta moguda. I trobo indignant que la premsa sempre hagi qualificat el seu assassinat de "magnicidi". Si algú es prengués la molèstia de consultar-ho veuria que el Gran Diccionari de la Llengua Catalana defineix magnicidi com "assassinat d'un alt personatge de l'Estat". Això era Lennon? És que treballava per al govern o alguna cosa similar? És una prova més de l'exageració al voltant del personatge. Per no parlar de les teories de la conspiració, que asseguren que l'ex-Beatle estava considerat una amenaça per a la seguretat nacional dels Estats Units durant la presidència de Nixon i Reagan. D'aquí a dir que l'Elvis és viu, només hi ha un pas.

Almenys, la mort de Lennon a mans de Mark David Chapman va tenir una conseqüència positiva: ens ha evitat assistir a una vergonyosa reunió dels Beatles que, tard o d'hora, s'hauria produït.

Una darrera observació: quan els Def Con Dos van trepitjar el plató de l'Sputnik fa anys, van trencar alguns discos de Lennon en plena actuació, davant la incredulitat d'uns quants que es posaven les mans al cap pel que consideraven una irreverència. Potser el Lennon més escandalós, el que se'n fotia de la salutació nazi i lluïa una tapa de vàter al coll quan els Beatles van actuar a Alemanya, entendria millor que ningú la broma i se'n faria creus del circ que s'ha muntat al seu voltant.

8/4/08

els esquelets campestres de Hendrik Röver

Hi ha vida més enllà de les llistes d’èxits, les emissores de ràdio i els programes de televisió més comercial. I des que existeix internet, encara més. Que li preguntin si no a un grup com Los DelTonos, una de les bandes més interessants sorgides a l’estat, malgrat el desinterès del públic i part de la crítica.

Des dels anys 90 aproximadament, aquest grup de Cantàbria, liderat pel cantant i guitarrista Hendrik Röver, ha lluitat per defensar la seva música d’arrels nord-americanes, al principi més orientada al blues, i actualment amb influències d’altres estils com el country.

Recordo que quan treballava al Sputnik els hi vaig fer una entrevista, rodada en una botiga d’instruments musicals. El plat fort era que fessin una jam session enmig de l’establiment, i no només ho van acceptar sense cap problema, sinó que va sortir força bé. Aquests detalls són els que diferencien els músics de veritat dels artistes prefabricats.

Aquests dies els DelTonos són notícia per molts motius. D’entrada, Hendrik té a punt el seu primer disc en solitari, titulat Esqueletos, previst per al 21 d’abril. Fins que l’àlbum arribi a les botigues, tots els dilluns, a la seva web i a la seva pàgina a MySpace, oferirà diverses cançons d’avançament. De moment es pot escoltar Te lo prometo. També és molt recomanable una versió del Tom Ames’ Prayer de Steve Earle.

Deixem que el propi Hendrik expliqui de què va el seu nou treball Esqueletos: "En los últimos tiempos mi tendencia a la hora de hacer canciones ha sido la de intentar que se sostuvieran con lo mínimo posible,que no dependieran de complicados arreglos o un determinado volumen, vamos, que convencieran cantadas con el único acompañamiento de una guitarra acústica.

Parte de esas canciones luego se electrificaron y acabaron en GT de Los Deltonos.

Las demás... acabaron en un cajón.

Hubo mas canciones, y también fueron al cajón.

Cuando el cajón empezó a desbordarse lo tomé como señal de que quizás fuera hora de sacar un nuevo disco y volví a tocarlas.

Entonces sucedió algo curioso. Un buen puñado de ellas me hicieron recordar cosas que hacía años que no escuchaba como los Kentucky Colonels o los Dillards o Dillard and Clark o Poco o Ricky Skaggs o Joe Ely o Kris Kristofferson y darme cuenta de cuánto de mi tiempo lo paso escuchando continuamente a Jim Lauderdale, Charlie Rich, las maquetas de Chris Knight, Gurf Morlix, Slaid Cleaves, Townes Van Zandt, Steep Canyon Rangers, Chatham County Line o Wayne Hancock y llegar a la conclusión de que mis discos favoritos de Steve Earle son los acústicos “Train a comin” y “The Mountain”.

Ese grupo de canciones pedía pues guitarras acústicas, mandolinas, dobros, banjos, etc... e incluso eso en dosis mínimas lo que las alejaba de las coordenadas, incluso las menos rígidas, en las que Los Deltonos se mueven con naturalidad.

Eso, y el reto pendiente de plantarme ante la audiencia con nada más que las canciones y la guitarra acústica para “defenderme” me hicieron tomar la decisión de emprender éste camino PARALELO (insisto, paralelo) a Los Deltonos. Me atrae además el hecho de que el peso en éste caso esté menos en el virtuosismo instrumental que en la canción como historia y sensación y que quizás (insisto, quizás) merezca la pena detenerse a escuchar la letra para ver como acaba el protagonista.

Aquí están pues mis ESQUELETOS. Canciones de trenes, traiciones, camaradas, volver a casa, resacas varias y decisiones demasiado tiempo aplazadas."

Una de les coses que més criden l’atenció d’Esqueletos és la impressionant portada realitzada per Jon Langford, un músic britànic però resident als Estats Units i dedicat al country alternatiu que també és conegut per les seves il·lustracions per a portades de discos.

En un principi, està previst que Hendrik vingui a presentar Esqueletos a Barcelona el 17 de maig, a la sala BeCool.

D’altra banda, els DelTonos han començat a gravar el seu setè disc a l’estudi GuitarTown, amb la intenció de publicar-lo el mes d’agost.

I com l’activitat d’aquest grup sembla imparable, els altres projectes paral·lels dels seus components - com el trio de rockabilly Los ChickTones – tenen també nou material a la vista.

4/3/08

"Sputnik", sense rumb i a la deriva

En el capítol anterior vam veure com el vell Sputnik es transformava en un nou concepte molt més ambiciós, una evolució necessària i que va obtenir bons resultats. Fins aquí tot era molt maco, però en el fons reflectia un greu problema dels seus creadors: el que podríem anomenar com una impaciència que impedia aposentar una fórmula que funcionava, i que obligava a una total reestructuració cada cop que començava una nova temporada.

O dit d’una altra manera, el gran capo F.F. estava obsessionat per introduir canvis radicals a cada temporada, esborrant gairebé del tot les coses que funcionaven per embarcar-se en noves idees que no se sabia ben bé cap on portarien. El seu motiu el desconec: potser perquè és un cul inquiet, potser sentia la pressió dels mandamases de TV3, no ho sé. El cas és que molts, entre els quals m’incloc, ens sentíem descontents davant aquesta manca de direcció cap al desconegut.

Si a això li sumem la ja citada lluita interna entre les dues maneres de tractar la música (la comercial i la indie), no és estrany que el 1992 l’Sputnik mutés cap a un nou concepte. S’ha de reconèixer que l’idea era bona i ambiciosa: el programa es va escindir en cinc espais diferents, amb personalitat pròpia, i portats per equips diferents, amb uns gustos i sensibilitats també diferents. Per dir-ho clarament, aquella va ser l’edat d’or d’Sputnik: la llàstima va ser que, com sempre, no va durar el suficient. A més, s’havia d’afegir un altre problema: el nostre major enemic eren les retransmissions esportives al Canal 33 (de qualsevol xorrada, des de bàsquet a campionats d’escopinades, per dir alguna cosa) que contínuament feien saltar el programa.

La nova fórmula d’Sputnik es repartia de la següent manera:

- Dilluns, Sputnik Concert, dedicat a les actuacions en directe i, un cop al mes, amb concerts gravats als estudis de Sant Joan Despí en un espectacular plató.

- Dimarts, Sputnik Cecília, dedicat a la música alternativa.

- Dimecres, Sputnik Rewind, un repàs a la història del rock a través de vídeos clàssics, amb Gerard Quintana com a presentador.

- Dijous, Sputnik Cliptobroquil, un monogràfic protagonitzat per la família Cliptoman, amb un collage d’imatges de tota mena, molt en la línia del que va suposar l’Arsenal en el seu moment.

- I divendres, Sputnik Total, un magazine presentat per Santi Faro d’orientació més comercial, amb notícies, novetats discogràfiques, llista d’èxits, actuacions a plató, i seccions com la del Club de fans.

Dins d’aquest projecte, un servidor es va encarregar de portar l’Sputnik Cecília. I quan dic portar, vull dir que tot i que no figurava ni cobrava com a director, ho era de facto: decidia els continguts, però també feia les entrevistes i redactava els guions.

I per què es deia Cecília? D’una banda, perquè és la patrona dels músics, i perquè era el nom del planeta fictici de les tres heroïnes galàctiques, amb un look entre el còmic i la fotonovel•la, que constituïen la imatge del programa. Només la imatge, perquè mai no parlaven: aquest era un espai sense presentadors.

Sputnik Cecília era un programa dedicat a la música alternativa, en un concepte molt ampli: no només donava cabuda als nous valors indie del pop i el rock, sinó que s’acostava a grups i estils que no apareixien normalment a la televisió, com per exemple la música negra en tota la seva extensió (del blues al funk), o la música amb arrels. Sempre penso que es va avançar en el seu temps.

Així, es van emetre monogràfics dedicats a Willy DeVille, Stevie Ray Vaughan, el segell Sub Pop, el pop mallorquí (a la foto de sota, en un moment del rodatge) o les mutacions d’Elvis Presley (El Vez, Dread Zeppelin, Superelvis), entrevistes exclusives (Texas Tornados, Disposable Heroes of Hiphoprisy), reportatges sobre discogràfiques indies (Munster Records, Por Caridad Producciones) i sobre grups allunyats del més comercial (Subterranian Kids, Claustrofobia, Mercury Rev).

Part dels bons resultats de l’Sputnik Cecília es deuen a l’equip. I en aquest sentit cal destacar a la seva realitzadora Mai Balaguer, més tard creadora de meravelles com Colors en sèrie i Silenci? Reconec que, en un principi, em va costar adaptar-me a les seves (gairebé sempre) innovadores idees, i que més d’un cop vam tenir alguna discrepància. Però vaig trobar la solució per treballar bé junts: enamorar-me d’ella (sense que ho sabés). Així, tot el que em proposava em semblava fantàstic. No vaig tenir la mateixa sort amb l’altre realitzador Manel Mayol, un pretensiós personatge que més tard ha dirigit documentals, però a qui mai no perdonaré haver-me destrossat el monogràfic sobre Willy DeVille en passar-se pel forro dels collons el meu guió.

Queda clar que, com a responsable del Cecília, em situava al front de la línia alternativa que lluitava contra la línia comercial que mantenia la resta de l’equip d’Sputnik. I en aquesta lluita aviat vaig quedar sol, i per tant, vaig perdre. A més, casualment el dimarts semblava ser el dia escollit pels cabrons d’esports per fer retransmissions, amb la qual cosa el Cecília no va aconseguir mantenir un públic fidel. I si a això li sumem el ja esmentat desinterès per part de F.F. de conservar les coses, el final és fàcil d’imaginar.

Vist amb perspectiva, en aquella època un programa com Silenci? no hagués durat més d’una temporada. A diferència de TVE, on espais de culte com Metrópolis van durar anys malgrat els canvis de dia d’emissió i horaris infames, a TV3/Canal 33 es mataven els programes abans que podessin guanyar adeptes. Una política, des del meu punt de vista, totalment equivocada. Si al Cecília se li hagués donat l’oportunitat, segurament hauria pogut durar molts anys més.

I el 1993, novament, va arribar el canvi: Sputnik va matar l’esquema dels cinc programes diferents, i es va reconvertir en un macroprograma que només s’emetia els dissabtes. Un contenidor on es barrejava la música (això sí, majoritàriament la més comercial), el cinema, els debats, les exposicions, les notícies i fins i tot sèries nord-americanes com l’humorística The Edge.

Per portar a terme aquest calaix de sastre, es va contractar un ampli equip de cares noves: a més del presentador oficial Santi Faro, hi havia actors com Txe Arana (encarregada dels flashos Informatius) i Jordi Mollà (responsable de Fan cine, una secció de la que m’encarregava jo), i fins i tot Miqui Puig (amb S.O.S. Cuina, amb lliçons de “cuina de supervivència”, a la foto de sota). Per cert, que l’ex cantant de Los Sencillos explica sempre que va deixar de col•laborar en el programa després d’una trucada personal de Marta Ferrusola, descontenta per veure’l en pantalla. Llegenda urbana?

Amb aquesta darrera volta de rosca, la credibilitat que havia aconseguit Sputnik com a programa informatiu seriós va caure pels terres. En part, aquesta darrera mutació va ser deguda al concepte erroni que els responsables de TV3 i de totes les cadenes tenen sobre la música, en considerar-la un element d’oci juvenil més, com els videojocs. Mentre es pensi que els programes musicals només van adreçats als adolescents, no anirem bé. I aquest Sputnik descafeïnat on hi cabia de tot va acabar per allunyar als veritables amants de la música que, per cert, moltes vegades tenen més de 30 anys.

Amb aquest ambient, estava clar que el meu futur a Sputnik tenia els dies comptats. I així va ser. L’estiu de 1993, quan estava de vacances i mirava per la finestra pensant que la vida em somreia perquè tenia un treball collonut, guanyava pasta, viatjava, etc, va sonar el telèfon. Era el meu cap, el mateix F.F. gràcies al qual havia entrat a TV3, que des d'una platja de Formentera (això no sé si va ser així, però m'ho imagino), em deia amb tota la fredor del món que de cara a setembre "em busqués alguna altra cosa", perquè no em tornarien a contractar, sense cap explicació més. Bé, sí, el típic eufemisme “reducció de pressupost”, un argument que no anava enlloc perquè, quina casualitat, tots els redactors que van entrar després que jo ho fes el 1990 van seguir i encara segueixen a l’empresa.

Des d’un punt de vista professional, l’etapa d’Sputnik va ser per a mi la més enriquidora, perquè em va permetre aprendre molt sobre el món de la televisió, perquè era tot el contrari a una feina de despatx (viatjava contínuament per fer entrevistes, gairebé un cop per setmana a Madrid, sense comptar estades a Londres, París, Amsterdam, i Munic), i perquè guanyava moltíssima pasta (una quantitat que no crec que torni a veure en la vida).

I què n’ha quedat de la millor època de l’Sputnik? Per a mi, l’hereu directe de l’esperit trencador i alternatiu del Cecília és el magnífic Silenci? I el rastre d’aquell calaix de sastre que com diuen els castellans barrejava churras con merinas es troba a Loops, on fan coses tan increïbles com parlar de Ricky Martin i Flaming Lips en un mateix reportatge, i es queden tant amples.

3/3/08

"Sputnik", del zàping a les emissions pirates

I arribem a un dels moments del meu diari més interessant i complex, el meu pas per SPUTNIK. Però com moltes de les coses de les que parlaré potser resultaran desconegudes per als espectadors i lectors actuals, que potser no van viure aquella època, caldrà fer una mica d’història.

Sputnik va néixer el 1989, i en un principi només es dedicava a emetre concerts. Però a partir de 1990 les coses van canviar. D’entrada, vaig entrar a treballar com a redactor i guionista de la mà del fotògraf F.F., el mateix que dirigia Rock de Lux i que en aquells moments també era el director del programa.

El meu primer encàrrec va ser un nou producte setmanal anomenat SPUTNIK ZAP, un concepte innovador de programa de videoclips. Es tractava d’un recull de clips relacionats amb un tema monogràfic, barrejats amb entrevistes, i amb un sentit de l’humor irònic. Per exemple, es van emetre programes com Rap o lluç (dedicat al rap, amb entrevistes a les peixateres de la Boqueria i a grups de rap en català), o Panxacontents (dedicat als cantants obesos, de Fats Domino a Bill Haley, de Fat Boys a Barry White, amb un reportatge a un centre d’estètica). La bona acollida d’Sputnik Zap (sobre tot per part de la crítica, com es pot veure en el retall de sota), va provocar que fins i tot ens encarreguessin un especial per a la nit del 31 de desembre, titulat Zap d’any.

I ara un incís: en aquella època, l’SGAE no estava tant a sobre controlant el que sonava o s’emetia com ara, que fins i tot quan tires de la cadena del vàter els tens darrera perquè paguis pel so de l’aigua. Això vol dir que els programes de televisió podien utilitzar videoclips (o fragments, en aquest cas) sense haver de pagar quantitats astronòmiques com ara. La reconversió de l’SGAE en un organisme recaptador i sancionador va acabar matant tots els programes de videoclips de tots els canals, perquè no resultaven rentables.

L’èxit d’Sputnik Zap (que, malgrat tot, només va durar una temporada) va portar a la remodelació del tradicional Sputnik, o millor dit, a l’ampliació del seu concepte original. Per aconseguir-ho, es va reunir un equip de guionistes (procedents de l’àrea de dramàtics, com Enric Gomà, Jordi Serra, Joan Carreras, Lluís Arcarazo i altres, molts d’ells avui a culebrots com El cor de la ciutat), de realitzadors (com Mai Balaguer, Àngel Leiro o Jordi Frades), d’actors (Martí Perefarrer, el Sàhara d’El Cor de la ciutat, i Àngels Marcer, a la foto de sota), i de redactors (un servidor, al costat d’altres periodistes musicals procedents de diaris i ràdios com F.R., J.T., L. H., o el meu antic company de facultat M.M.).

Així, el 1991 començava les seves emissions SPUTNIK TV, un programa diari (de dilluns a divendres) amb un punt de partida força original, en barrejar l’acció dramàtica amb la informació musical. En resum, suposava l’oposició entre dues maneres de veure la música: la comercial, representada per Perefarrer (en el paper d’un pijet envoltat d’un decorat d’alta tecnologia), i l’alternativa o independent, representada per Marcer (en el paper d’una pirata que emetia des d’un autobús esbalandrat i interrompia els discursos polits del seu oponent, seguint el model de Dennis Hopper a The American Way, on emetia des d’un avió en vol). Dins d’aquesta estructura, el programa tenia continguts diferents cada dia: dilluns, dues llistes d’èxits (la comercial i la indie), agenda i notícies; dimarts, dos concerts també oposats; dimecres, vídeos a la carta i una secció de vídeos històrics, Rewind, presentada pel llavors líder de Sopa de Cabra, Gerard Quintana; dijous, zap; i divendres, informatiu.

Des d’un punt de vista creatiu Sputnik TV va gaudir del gran talent de guionistes i realitzadors, que de tant en tant preparaven programes especials de major complexitat dramàtica, en els quals fins i tot vaig debutar com actor: en aquest sentit, recordo amb especial il•lusió un ambientat a un col•legi real de Sant Joan Despí (o era Sant Just Desvern?), on interpretava a un capellà de la vella escola, amb sotana inclosa i actituds pederastes, o un altre que parodiava la pel•lícula Wild At Heart de David Lynch, on feia de fastigós policia feixista, com un antecedent del després famós Torrente de Santiago Segura.

El concepte innovador d’Sputnik TV va ser reconegut quan va guanyar el premi Ciutat de Barcelona al millor programa de ràdio i TV “per la seva investigació en el llenguatge televisiu”. A sota, tot l’equip disfressat per a l’ocasió durant el dinar de gala de lliurament dels premis.

De forma paral•lela a Sputnik TV, el 1991 també es va estrenar CLIPTOMAN. Concebut com una mena de versió catalana de Max Headroom, es tractava d’un miniespai diari, protagonitzat per un “cap parlant” interpretat per l’actor anglès John Wagland, col•laborador de La Fura dels Baus. El personatge presentava cada dia un videoclip i donava una petita informació sobre l’artista. La popularitat de Cliptoman va fer que augmentés la seva família amb altres personatges com la Cliptodona, el Cliptonen, el Cliptoporc i el Cliptoavi (interpretat pel mític fotògraf barceloní Flowers!!!), i que el 1991 s’emetés un Cliptocap d’any.

De totes formes, la lluita entre les dues maneres de tractar la música (la més mainstream i comercial, i la més alternativa i curiosa) que es reflectia a Sputnik TV es va convertir, a la llarga, en un conflicte intern entre l’equip del programa que, entre d’altres coses, acabaria tallant alguns caps, com per exemple el meu. Però això passaria més endavant...

27/2/08

el diari que no es venia als quioscos

Retorn al passat. El 1990, després de l'etapa a l'AVUI, la meva següent aventura professional també seria un diari. Però no un diari qualsevol, no. Avui dia, tothom està acostumat a que uns paios reparteixin premsa al carrer. Però fa 18 anys, no.

Malauradament, els creadors de LAS NOTICIAS (així es deia l’invent) es van equivocar. L’idea era fer un diari popular – tirant a sensacionalista – amb una particularitat: no es venia als quioscos, sinó que d’això s’encarregava una brigada de venedors al carrer. Però el projecte es va trobar amb dos problemes: un, el perfil dels venedors no era el dels polits repartidors dels actuals (i gratuïts) ADN, Què! o Metro, sinó que semblava el resultat d’un càsting per a una pel•lícula de Santiago Segura, entre ionquis i delinqüents acabats de sortir de la Model. I dos, es va trobar amb l’oposició i el boicot de la màfia dels quiosquers de Barcelona, indignats perquè el diari no el podien vendre ells (una actitud curiosa, tenint en compte que ells venen de tot, de tabac a piles, de DVD a bonolotos).

Per culpa d’aquests problemes, Las Noticias va durar uns quatre mesos, i va acabar amb un conflicte laboral impressionant, perquè ens devien els darrers mesos de sou. A més, els venedors ambulants es van rebotar i van provocar alguns aldarulls, amb llançaments d’ous inclosos contra els periodistes.

Com vaig anar a parar a un projecte com aquest? Doncs novament de la mà del meu àngel protector professionalment parlant, S.R., el meu antic cap de l’AVUI que després de sortir del diari català va anar a petar a Las Noticias.

Tot i que se suposa que havia de ser un diari sensacionalista, els qui hi treballàvem vam fer un producte molt més digne que alguns d’aquests que es reparteixen de franc avui dia. Això sí, el format del diari era curiós: primer, tenia l’avantatge que els mateixos redactors fèiem les maquetes de les nostres pàgines – bé, les adaptaven a unes plantilles ja elaborades que simplement havíem d’escollir.

Després, tenia la particularitat que la majoria de titulars eren d’una sola línia: això obligava a trencar-se el cap amb frases que gairebé eren eslògans publicitaris, una situació amb la qual vaig aprendre molt. Així per exemple, recordo que vaig titular una entrevista amb Azúcar Moreno amb la frase “Chicas Prince”, perquè elles confessaven que haurien volgut treballat amb el músic de Minneapolis. Però el millor de tot del diari era el que en conya anomenaven com “l’editorial”. I és que, en lloc d’un article d’opinió sobre un tema d’actualitat, consistia en una foto d’una tia en boles amb un peu de foto enginyós escrit pel director, en la línia dels diaris sensacionalistes anglesos.

A Las Noticias, i dins de la Secció d’Espectacles i Ràdio i Televisió, vaig exercir de redactor i crític musical. I com era un diari popular, vaig fer tota mena d’entrevistes, amb personatges del pop i el rock, però també amb El Fary, Joaquín Sabina o Las Xoxonees. També vaig cobrir grans concerts com els de Prince, Madonna i els Rolling Stones. Però sense dubte, una de les millors experiències va ser com enviat especial a la darrera edició del festival Ibiza’92, un pessebre del promotor Pino Sagliocco que durant un parell de dies reunia a diversos artistes en un festival a una macrodiscoteca d’Eivissa, la famosa Ku. Això sí, la majoria actuaven en playback.

Aquell any, el cartell reunia personatges tant diversos com el mític Ryuichi Sakamoto, Los Ronaldos, Ian McCulloch (d’Echo & The Bunnymen), Adamski, Ramoncín o Brigitte Nielsen, coneguda per ser l’ex de Sylvester Stallone. Amb aquesta experiència també vaig entendre perquè Televisió Espanyola va arrossegar dèficits durant molts anys: el festival estava patrocinat per TVE i en tenia l’exclusiva dels drets d’emissió, i va convidar els mitjans perquè ho cobrissin.

Però no només va convidar crítics musicals, sinó també de televisió. I no cal dir que et tractaven a cos de rei: a més de estar allotjats en un cèntric hotel de luxe d’Eivissa i de tenir tots els àpats pagats als restaurants que ens venien de gust, teníem a la nostra disposició una furgoneta per anar on volguéssim. Així, vam poder anar a la platja de dia i al festivals de nit. Un dels dies més surrealistes va ser quan vam anar a una cala de Portinatx: el fet de veure el prestigiós i desaparegut crític televisiu de La Vanguardia Josep Maria Baget totalment vestit a la platja és un record inesborrable.

Però pels problemes que ja he explicat Las Noticias va arribar a la seva fi. Després començaria una altra etapa encara més interessant i intensa... Sputnik. Però això és una història molt més llarga.

12/2/08

qui vigila als vigilants, qui critica als crítics?

Si avui és dimarts, avui toca Telemonegal a BTV. Per a mi, és l’únic programa de televisió que aconsegueix treure’m de polleguera després de 59 segundos de TVE-1 (especialment amb els acòlits del PP i els ultres de la COPE i La Razón).

Segueixo la columna de Ferran Monegal a El Periódico des que va començar a fer-la, i he de reconèixer que al principi el seu estil no em va agradar, perquè el llistó estava molt alt (amb antecedents com Ramon Miravitlles o Manuel de Luna qui, per cert, va ser company meu de classe a la facultat de Ciències de la Informació, com a alumnes del gran Josep Maria Baget). Però poc a poc m’he anat acostumant als seus tics, tot i que no sempre coincideixo amb les seves opinions.

Però bé, anem al gra: el programa de Monegal es basa en una gran fal·làcia: la suposada intel·ligència del públic que mira la televisió. Si això fos veritat, ¿com s’explica el fracàs d’audiència d’excel·lents sèries com Vientos de agua a Tele 5, i el triomf de tot el contrari? Els números (de les audiències) canten, i això és una data objectiva. Potser els espectadors de Telemonegal són diferents i més intel·ligents del normal, però “visto lo visto”, això no és així. Ja ho deia Jordi Estadella quan es preguntava quins programes, quins discos i quines pel·lícules eren número 1 a l’estat espanyol... amb això està tot dit, tenim el que ens mereixem, i si existeix l’anomenada tele-escombraries, és perquè la majoria de la gent la mira.

Com molts altres que ell mateix critica, Monegal ha caigut en el parany d’una de les llegendes urbanes que s’ensenyen a la facultat de periodisme, la participació del públic, tant perillosa com allò de l’interès humà (que ha degenerat en els espais tipus El diario de Patricia). Com en el futbol, qualsevol persona es creu autoritzada per fer comentaris sobre la música, el cinema i la televisió. Tothom és un entrenador en potència, tothom és un programador de televisió en potència, i en el fons no aporten cap idea intel·ligent.

Amb això vull dir que la participació a Telemonegal es queda com un simple element decoratiu, per molt que ho anunciï a bombo i plateret, perquè ningú no diu res realment interessant ni trencador. La crítica (de qualsevol mena) no deixa de ser una opinió subjectiva, però sempre es basa en referents, en un background que no tothom té.

Per això estic en contra de les associacions d’espectadors i similars, perquè el seu criteri sempre és exagerat. Només fa falta observar els casos en que aquestes associacions s’han queixat per determinats anuncis o programes de TV: la majoria són ridículs, amb arguments puerils i agafats pels pèls. La susceptibilitat dels espectadors i de determinats col·lectius està arribant a uns límits que censura la creativitat de guionistes i creatius publicitaris.

El segon punt és que he comprovat amb horror com, al llarg de les setmanes, Monegal està agafant els pitjors tics de tot allò que tant critica:

- La reiterada referència a la xifra del cost del programa és una “muletilla” tant irritant com quan Xavier Sardà recordava cada nit la seva audiència milionària.

- Les preguntes que fa basades en informacions “del què els meus espies m’han dit”, lluny del rigor periodístic s’apropen més al groguisme d’Aquí hay tomate.

- La tan criticada “teoria de l’impacte” dels informatius també la utilitza en les seves entrevistes, quan manipula deliberadament (ja sigui a través del muntatge o de l’elecció de les imatges) els fragments que utilitza per desacreditar o atacar al convidat.

- El seu protagonisme a les entrevistes (especialment quan troba algun contrincant dur) l’està convertint en el “Pedro Ruiz de la mossegada”. No es pot portar a algú a un programa per deixar-lo verd i, el que és pitjor, no deixar que es defensi. En símils pugilístics, està vist que davant un convidat amb caràcter i idees clares com pugui ser l’Albert Om o l’Alfons Arús, el Monegal no aguanta ni un assalt, i la manera que té de sortir-se’n és mossegar l’orella com va fer el Tyson, interrompre al convidat i no deixar-lo parlar, limitant-se a repetir els arguments demagògics que evidencien la seva manca de fons i de tècnica. En una paraula: perd els papers.

- Lligat a això, el programa s’hauria de dir Monegal y sus muñecos, perquè el que l’interessa és que els convidats només parlin quan ell vol o diguin el que vol sentir. Per no parlar del públic del plató: quin sentit té que surti un paio per dir que el programa de Patricia és fastigós? És aquest el minut de glòria que es mereix? És una mostra de la intel·ligència i del rigor crític dels seus espectadors, expressar una cosa tan òbvia com aquesta? Quin valor aporta al programa donar la paraula a gent que es limita a repetir el que el presentador pensa i repeteix setmana rere setmana, si no és reforçar el seu ego?

- I queda el tema de la propaganda, de la sinèrgia, i de la publicitat encoberta. Si es mirés els grans late shows de la televisió nord-americana (Jay Leno, Jon Stewart, etc.), veuria que el 99% dels entrevistats són actors, escriptors, músics, periodistes o polítics que tenen alguna cosa per vendre (un llibre, una pel·lícula, un disc, un ideari, etc.). I en aquestes entrevistes s’acostuma a parlar 1 minut del producte a la venda, i la resta es basa en preguntes més aviats personals i anecdòtiques, més enllà de les entrevistes a fons. Els nostres late shows estan a anys llum dels americans, i el nostre star system és penós si el comparem, però no és just criticar l'Andreu Buenafuente quan fa conyetes en una entrevista amb Ben Gazzara perquè el Jay Leno probablement fa el mateix. Una altra cosa és que el Leno és molt millor i , malgrat la lleugeresa, sabrà treure-li punta. I ja que parlem de propagandes i promocions, ¿no és Telemonegal una propaganda de les columnes de TV de Monegal a El Periódico, i a l’inrevés?

I per últim, és un costum molt lleig criticar a les persones que no són davant per defensar-se (encara que tampoc no podrien, com ja he explicat abans). La razzia particular contra Mercedes Milà, Patricia i tots els altres personatges que reiteradament ataca, cada cop perd més força, per repetitiva i evident.

Però aquestes no són les úniques coses que em posen dels nervis quan miro Telemonegal. N’hi ha més:

1. Són lamentables els errors que setmana darrera setmana comet quan parla d’alguns programes, i és del tot imperdonable en una persona que pretén dedicar-se a la crítica confondre canals de televisió, noms de programes i de persones. Li donaré el benefici del dubte i pensaré que aquests errors són fruit del directe.

2. Està molt bé que critiqui alguns programes per emetre imatges escandaloses, escatològiques o que puguin ferir sensibilitats. Però una cosa és parlar-ne en un diari i descriure-les, i l’altre és tornar-les a emetre, i a més, congelar les imatges en la pantalla mentre critica al programa de torn. Això no és caure en el mateix pecat que tant condemna, i a sobre recrear-s’hi?

3. Les seves preteses mossegades s’estan quedant en pessics. Moltes vegades ha perdut ocasions d’aprofundir en temes que haguessin merescut més atenció. Per exemple, en el cas del Pitu Abril i la informació esportiva, va perdre l’oportunitat de preguntar per què els locutors esportius són tan cridaners, o per què utilitzen alegrament mots en anglès, o per què són tan tendenciosos, especialment en alguns mitjans catalans.

4. D’altra banda, també me n’he adonat que tant en els seus articles en el diari com a la televisió gairebé mai no critica programes de BTV, el qual no deixa de ser sospitós. ¿Hi ha alguna mena de “pacte de no agressió” per no criticar els espais de la mateixa cadena? I això de dir que “només parlem de cadenes que es veuen a tot arreu” no em serveix, ara que gran part de programes de BTV es veuen a tot Catalunya a través de la Xarxa de Televisions Locals.

En resum, que moltes vegades seria d’agrair que presentés el programa el seu canari Papitu, que sembla tenir millor esperit crític i més sentit de l’humor.

La crítica no només ha de ser destructiva: ha de destacar els valors positius i fer descobrir coses que potser la gent no veu, i també ha de condemnar els valors negatius, però no es pot basar només en això últim. Perquè si no, es converteix en una xarlotada com el programa que feia Deborah Ombres a MTV España, on presentava videoclips desqualificant els artistes, o en una arenga demagògica com el programa de Jiménez Losantos a la COPE.

No m’agrada la paraula "crític", prefereixo la de "comentarista" (i no sóc l’únic d’aquesta professió que renega de la primera denominació). El mot "crític" està massa sobrevalorat i denota una certa postura d’estar per sobre del bé i del mal que no comparteixo.

Fins i tot si féssim una accelerada anàlisi semiòtica de Telemonegal arribaríem a la conclusió que tot té un sentit: la iconografia del personatge dolent amb bigoti i celles amb punta, clàssica de les pel·lícules de cinema mut, i que el presentador encarna; per no parlar de la careta de presentació amb el dit acusador (el J’accuse de Zola) o adreçat a l’espectador per reclutar-lo com els cartells del Tío Sam en la seva guerra contra la televisió; i el paisatge de fons (suposo que el Poblenou), entre industrial i desastrós (la TV és una indústria, la TV és una porqueria). Visca la manipulació!

I ara, després de tota aquesta argumentació, algú em pot dir: si tant dolent és Telemonegal, com és que li acaben de donar un premi Ciutat de Barcelona? Bé, dues cosetes: una, quan jo treballava a l’Sputnik també ens van donar aquest premi; i dos, l’èxit del programa consisteix en la seva excepcionalitat, en el fet de ser l’únic. Però això no garanteix la seva excel·lència, necessàriament.

I ara, al final d’aquest article, me n’adono que he caigut en el parany del Monegal: només he fet una crítica destructiva, parlant dels aspectes més discutibles i per a mi erronis del seu programa.

I és que la seva concepció apocalíptica de la crítica com a atac - tan simplista com la dels que consideren tota la publicitat com a propaganda (en el seu aspecte negatiu), sense tenir en compte que moltes vegades pot tenir molt d’art - es contagia.